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martes, 20 de abril de 2021

La alegoría del padre, el hijo, y el tortazo

Caso hipotético uno: imaginad cien hogares familiares, con cien padres, y cien hijos pequeños (tipo 3-4 años, etapa esponja mental). Cada uno de esos cien padres, en un momento dado, le dice a su propio hijo "te voy a enseñar una lección", y va y le propina un tortazo. No hace falta que sea una piña a rodabrazo ni nada que pueda considerarse un maltrato gore; simplemente, le da un tortazo. La escena hipotética podría o no repetirse a lo largo de varios días, pero creo que todos estaremos de acuerdo con lo siguiente: de los cien niños, una mayoría aprenderán la lección de que, si no están alertas, se pueden llevar un tortazo. Si la escena hipotética se repite, probablemente el número de "lecciones aprendidas" aumentará exponencialmente.

Caso hipotético dos: imaginad que después de un par de años (los niños todavía son esponjas), esos cien padres se van a sus respectivos hijos, y les dicen "lo que te hice hace dos años era solo un experimento, nunca más voy a pegarte; puedes dejar de estar en guardia delante de mí". Precioso, bonito, muy romántico todo -y sigue siendo muy hipotético. Los cien padres, en efecto, cumplen con lo dicho, y no vuelven a pegarle a su vástago nunca más, salvo a alguno que diga alguna cochinada en la mesa. Ahora yo os pregunto: teniendo en cuenta que en pocos días, casi todos esos niños aprendieron a estar alertas cada vez que veían a su padre cerca, ¿cuántos de esos niños desaprenderán esa conducta? Alguno, no lo dudo. ¿Una mayoría que crecerá de forma exponencial a cada día que no se lleven un tortazo? Eso, sí lo dudo. Probablemente, la mayoría tardaría meses o años en volver a ver a sus padres con los mismos ojos inocentes, a pesar de seguir teniendo esponjas cerebrales.

Es muy básico lo que vengo a contar aquí, y sin embargo, es algo que a la mayoría se nos olvida: lo negativo se aprende rápido, y se notifica rápidamente; lo positivo se tiende a ignorar. Forma parte de la naturaleza de los animales, pues si algo te hiere o te sienta mal, tratarás de hacérselo saber a tu tribu para que aprendan, y para que se puedan adaptar a tiempo. Por el contrario, si algo bueno te ocurre, no tendrá -normalmente- la misma repercusión, pues a menos que estés descubriendo la pólvora, tu grupo social tenderá a desconfiar de lo nuevo. Lo nuevo da miedo a menos que esté envuelto en una caja de regalo tan, TAN bonita, que te permita sobreponerte a tu propia programación genética.

¿Por qué cuento esto? Primero, porque me gusta soltar filosofadas y plantear hipótesis, ya lo sabéis. Segundo, porque quiero que dejéis de echar mierda por redes sociales, ya no vivimos en el medio natural, y esta clase de medidas ya no tienen fines productivos. Tercero, porque quiero que dejéis de echarle cuenta y de repetir los mensajes de odio de los más mediocres.  Sí, esos a los que luego votáis. Y sí, sé perfectamente que esto es también una manera de echar mierda, pero es sutil, divertida, y pienso que es más constructiva que destructiva.

viernes, 12 de marzo de 2021

La peor prisión

La imagen de cabecera me encanta porque es muy representativa de un cambio que se está dando cada vez más en nuestra sociedad. Todos hemos visto esas campañas publicitarias de chichinabo, ¿verdad que sí? "No pienses tanto las cosas"; "siente con intensidad"; "siente, vive, ¡sé feliz!". Obviamente no estoy queriendo decir que "sentir" sea algo malo, ni que se deban pensar las cosas hasta la extenuación (que tampoco es algo bueno), pero como para casi todo en esta vida, en el punto medio está la virtud. Como creo que ya he dicho en alguna ocasión, me gusta representar a la racionalidad como la parte de nuestra mente que lleva a la productividad, mientras que la emocionalidad es la que nos empuja a nuestra animalidad y mediocridad salvo casos excepcionales (desde un punto de vista productivo, pues también es la que alimenta nuestra felicidad y nuestra tranquilidad). No me apetece ahondar mucho en estos puntos porque ya lo he hecho en otras ocasiones, de modo que lo abordaré de una manera más práctica, con un caso hipotético. Aclaro de antemano que el caso hipotético va a estar exagerado, pero lo haré así para darle más vidilla.

Imaginemos que Charo (personaje ficticio, pero nombre escogido a posta) un día se levanta con ganas de... poco. Sencillamente coge el móvil, empieza a tirarle para abajo al Facebook, y se queda quieta en un anuncio random con muchas caras sonrientes, jóvenes saltando, y rayos de sol. "Sé feliz, siente cada día como si fuese el último, ¡no pienses en el mañana, que vives en el hoy!". El caso es que ese día Charo está muy receptiva, y por algún motivo el anuncio random le cala muy hondo. Charo tenía un examen de la facultad en un par de semanas; no era un examen difícil, pero se lo quería preparar con tiempo... hasta que vio el anuncio. "Jo, ¡qué rollo!", se dice Charo. "A mí lo que me apetece es sentir y ser feliz, estudiar solo me causa aburrimiento en el hoy", se insiste Charo. Resumiendo, Charo no llega a presentarse al examen porque dejó pasar los días yéndose de cañas y/o acariciando a su gato. Lo que Charo no sabía era que aquello solo sería la punta del iceberg de una cadena de acontecimientos que le vendrían a lo largo de los años, o mejor dicho, una cadena de acontecimientos que ella decidió aceptar.

A base de suspender, Charo se dijo que no servía para estudiar. La carrera la frustraba, y decidió dejarla porque estudiar no le daba felicidad "en el hoy". "Mucha gente se ha hecho rica dejando los estudios, eso no sirve para nada". Al principio estaba algo motivada a encontrar trabajo; "aunque sea algo pequeñito, se empieza por abajo", se dijo. Su primer trabajo (que le tomó meses encontrar) fue en una cadena de comida rápida. Los primeros días fueron bien... muchas meteduras de pata, pero como era la nueva y sus compañeros eran pacientes, no hubo demasiado problema. A la tercera semana, sin embargo, la gente empezó a hartarse de que no estuviese al nivel de exigencias que se le pedían. A la cuarta, lo dejó. "Este trabajo es una mierda, el encargado me habla mal y me hace sentir mal", se dijo Charo. "Si me siento mal, es que está mal", se insistió Charo. A medida que el tiempo la fue convirtiendo en una parada de larga duración, se vio con 20, con 23, y con 25 años. El sofá ya tenía la forma de su culo; el mundo laboral era cruel e incorrecto, pues no respetaba su forma de ser, no la dejaba ser feliz "en el hoy"; algunos de sus amigos empezaban a tener trabajos mejores o peores, a subir fotos de sus viajes a China y Polonia posando como los del anuncio random. "¡¿De dónde sacan el dinero?!", se preguntó Charo. ¡Qué SUERTE tenían algunos!

Y bueno, por resumir, Charo siguió su vida sin llegar a nada, pensando que todo estaba mal salvo ella, y echando pestes de todo. Nunca quiso volver a aprender ni a esforzarse, no consiguió mantener un trabajo por más de dos o tres meses, y cuando sus padres dejaron de poder cubrirle las espaldas, se vio sin nada... bueno, sí tenía algo: una adicción a sentir. ¿El problema? En su situación, lo que más a menudo sentía era frustración y cabreo, y en aquella espiral autodestructiva de solo sentir y nunca pararse a analizar, acabó siendo una de tantos cuyo deporte favorito es sobrevivir con cuatro perras pagadas en negro. Al llegar a los 65 (porque logró sobrevivir mucho así), se vio sin nada cotizado, y su respuesta fue "ayyy pobrecita yo, que el Estado no me paga una jubilación en condiciones, ¡con todo lo que me he esforzado!".

No quiero que esto parezca una crítica a muchas personas que llegan a la jubilación con una mano delante y una detrás, pues ciertamente hay muchísimas personas que SÍ se han esforzado y acaban comiéndoselas la mierda porque, en efecto, en nuestro país hay muchas cosas mal montadas. A donde quiero llegar es a informar sobre ese bucle tan peligroso y dañino que nos venden las grandes empresas de publicidad: "siente, siente y siente", que en traducción a un mundo no idealizado, significa "consume, consume y consume". Haciendo un resumen (reconozco que esta publicación me ha salido un poco improvisada), si te centras en el "siente todo lo que puedas", eso te hará un mediocre de larga duración. El mediocre de larga duración tenderá a trabajar peor, pues es menos competitivo. Siendo poco competitivo, no conseguirás o conservarás un buen trabajo. Cuando veas que la vida no es como te la vendieron, te frustrarás. Y... esa frustración sinergizará de una manera pasmosa con tu hiper-entrenada capacidad para sentir, una combinación que como podrás deducir, no será la más bonita, ni la que te vendieron en el anuncio random. Y un ciudadano frustrado y cabreado, no solo será alguien que resta mucho y que aporta poco, sino que además será alguien que encuentre increíbles facilidades a la hora de justificar sus peores praxis cívicas ("¡¡eso no pasa ná, lo hace todo el mundo!!").

viernes, 26 de febrero de 2021

Educación académica vs. social

Voy con uno de esos "granitos de arena" de los que me gustan, mensajes concisos que, pienso, toda persona de bien debería tener asimilados en su cabeza. Cualquiera que me conozca un poquito me habrá oído decir que uno de los principales problemas de España (y en general del mundo civilizado, pero aquí más) es lo lamentable de la educación. Que sí, que la investigación y la sanidad también están muy mal, pero lo que de verdad rige sobre todo lo demás al final, es la educación. Una educación mediocre creará políticos mediocres, y estos tomarán decisiones mediocres que joderán todo el resto de asuntos importantes.

Ahora voy a incidir en una cosa que parece crear algo de confusión en según qué personas. Cuando yo hablo de que "falta educación" no me refiero solo a la educación académica (que también), sino a la educación social. Que sí, que todos hemos visto los vídeos del YouTube en los que algún iluminao saca el micrófono y todos nos reímos de la española que no sabe que Madrid es la capital de España, pero aunque tengo entendido que la cosa va a peor (parece ser que la crisis de la COVID-19 ha hecho que se repartan muchos aprobados generales y demás aberraciones), lo cierto es que la educación académica no es TAN mala como cabría esperar, atendiendo a resultados. Los recién titulados salen como es normal que salgan: sin experiencia (que adquirirán cuando empiecen a trabajar) y con muchos conceptos en la cabeza dándose patadas a los que ya irán dando forma.

Pero insisto, esto no es a lo que yo me refiero cuando hablo de "falta de educación". Obvio que la educación académica es fundamental, pues es la que te va a servir para llevar a cabo tus funciones profesionales, por así decir, durante 8 horas al día (el 33% de tu tiempo de vida útil sin contar vacaciones, que se dice pronto); pero, ¿y la educación social? No es lo mismo sujetarle la puerta a un anciano porque así le estás haciendo un favor, que hacerlo por quedar bien; no es lo mismo pagar impuestos sabiendo que sirves a un bien común, que por miedo a acabar en chirona; no es lo mismo votar a un político porque "chilla muy bien" y dice lo que te deja la oreja calentita, que porque propone cosas (en su programa electoral, no en su discurso político) que se alineen con los intereses y necesidades del país.

La educación social, que es algo complejísimo, y que bien requiere de años de ESFUERZO ACTIVO DIARIO para lograr un verdadero crecimiento personal, es lo que te hará distinguirte entre un ciudadano que obtiene satisfacción por servir al desarrollo de su especie (porque no olvidemos que cada día se diluye más el concepto individualizado de nación), o un mierdaseca que solo hace cosas buenas cuando tiene miedo a llevarse una multa. La mentalidad del susodicho mierdaseca, que como ya he dicho en infinidad de ocasiones, no tiene por qué ser "mala" de por sí, sencillamente es nuestra naturaleza más emocional y primitiva tirando para atrás, restándonos productividad, y haciéndonos velar por los intereses de uno mismo a base de pereza y mediocridad, y que buscará justificarnos constantemente por el poder de las excusas más apestosas ("lo hace todo el mundo", "nadie me mira, así que puedo", o el clásico "en negro cobro más", seguido de "no me ha quedado pensión, qué desgraciado soy...").

El tema está en que la educación social no viene en los libros de lengua y literatura, o de matemáticas, sino que es algo que se enseña en las casas de pequeño y no todo el mundo tiene la misma suerte con los padres que le tocan. Reconozco que no sé cómo está ahora mismo el elenco de asignaturas en los colegios e institutos, pero recuerdo que hace ya bastantes años (cuando estaba aquel individuo que llamaban ZP) se quiso introducir una asignatura en los colegios llamaba "educación a la ciudadanía", y que generó muchísima controversia porque en según qué sitios se quiso utilizar para adoctrinar a los futuros ciudadanos y cosechar votos desde las cunas (lo cual, huelga decir que es repugnante). De otra parte, la educación social también se puede conseguir por cuenta propia de la manera que dije antes: por esfuerzo activo diario una vez empiezas a ser independiente. Pero claro, si de pequeño no te han inculcado una mentalidad de esfuerzo, y si te sobresaturan la mente a base de redes sociales, vídeos de 2-3 minutos (que 4 ya son muchos), memes, y aplicaciones de quita y pon en el móvil, ¿cómo demonios podrías esperar que salga de ti el cultivar la mente? Sencillamente no tiene sentido.

Y como no quiero que se me eternice la publicación, desde la comodidad de mi silla mando una propuesta que nadie con capacidad de decisión en el tema leerá: invertir más en educación, con vistas a poner en plantilla a profesores mejor formados, más motivados, y con ganas de arreglar las cosas; profesores dispuestos a romper esquemas y a luchar por meter una o dos asignaturas útiles en cada año académico para amueblar cabezas. Saber multiplicar, y saber que la mitocondria es la central energética del organismo está muy bien, pero hay que saber distinguir entre las disciplinas académicas que van enfocadas a una cultura general (las que te dan quesitos del Trivial, como historia, lengua, biología...), las que van enfocadas a una especialización y a la obtención de competencias útiles en tu futuro (niveles más avanzados de muchas asignaturas), y las que sirven para amueblar la cabeza y desenvolverse como ciudadanos (como ética, filosofía, o incluso economía, la cual no tuve ocasión de estudiar hasta que llegué a un máster).

sábado, 23 de enero de 2021

Principales problemas de la universidad



De manera fortuita, me he puesto a escribir un comentario en un vídeo de YouTube y para cuando me he dado cuenta resulta que estaba escribiendo una federicada en toda regla. Dado que tengo el blog bastante abandonado y me parece una idea cojonuda para marcarme un 2x1, voy a copiar-pegar lo que he puesto allí; espero que os haga pensar y os sea útil de alguna manera:

[...]Diría que la universidad tiene a día de hoy tres problemas principales:

-El primero y más importante, el hecho de que se asocien las ideas de "universidad", "investigación", y "docencia" de manera categórica. No tiene ningún sentido que se dé por hecho que alguien que sabe mucho sobre un tema (un investigador) sea la persona adecuada para transmitir esos conocimientos. Es más, pecando un poco de simplista, diría que es un enfoque equivocado en la mayoría de los casos, ya que el perfil psicológico del investigador tradicional (la rata de biblioteca de toda la vida) es TOTALMENTE OPUESTO a lo que debe tener un buen docente, que son buenas capacidades de comunicación, motivación y empatía. No digo que todos los profesores de universidad sean malos enseñando, ojo, pero cualquiera que haya pasado por la universidad sabrá de lo que hablo si digo que cuando terminas, recuerdas a 5 buenos profesores, 40 que fueron muy "meh", y otros 40 que fueron nefastos y que te hicieron odiar su asignatura; esto último, de hecho, es muy grave, pues hacer que un alumno odie una materia académica va a hacer que no se interese por ella y que cierre puertas a desarrollarla cuando tenga el título, algo totalmente opuesto a lo que debería hacer la universidad. Solución a esto: no obligar a los investigadores a impartir un número de clases al año, y tener docentes reales contratados por departamentos y/o facultades.

-El segundo, más obvio en España y países como este: la picaresca más rancia. Esto habla por sí solo: si no tienes dinero para pagar una beca, no ofrezcas puestos de doctorando, pues en vez de un doctorando, lo que tendrás será un esclavo, literalmente un esclavo. Y eso es ilegal, inmoral, jodidamente mezquino, y está tristemente generalizado. ¿Quién no ha oído de las penurias económicas que pasan los doctorandos? No debería permitirse que haya cientos de chavales echando 5-7 años de vida, trabajando 8-12 horas diarias, cotizando por 2 o incluso trabajando de gratis, y que al final todo lo que se lleven es curriculum y/o un título. Solución a esto: educación cívica, hacer lo posible por que un jefe de departamento no acabe siendo un negrero. ¿Tu departamento no puede cumplir objetivos porque te falta personal? Quéjate a los de arriba para que inviertan en investigación, no explotes a chavales porque sea más fácil.

-El tercero, que viene de la mano de los estudiantes y en parte lo has explicado tú: la universidad debería ser algo recíproco, y no verse como un periodo de tiempo que tiene como objetivo conseguir un título. Si el estudiante va pensando que tiene que aprobar en vez de aprender, mal vamos. Yo mismo cometí el gravísimo error de terminar la carrera pensando que hacer prácticas en empresas era una tontería que solo servía para llenar créditos... pero es obvio que en el fondo no era más que mi pereza/mediocridad tomando el control. Una cosa que cambiaría radicalmente si se me diese la oportunidad de volver atrás en el tiempo, pero vaya que si he aprendido... Solución: nuevamente, educación; enseñar a los chavales el para qué van a la universidad DE VERDAD, que es la adquisición de conocimientos y competencias. El título, aunque útil, es secundario.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Cosas que hacen que moles


Crecimiento personal, autoestima, seguridad en uno mismo... todas son cosas que, si bien son diferentes, van cogidas de la mano. No voy a hablar aquí sobre que hagas ejercicio, o vivas el hoy, pues Internet está que se viene abajo de publicaciones sobre estos temas. Precisamente por ello, quiero hacer un pequeño recopilatorio de pequeñas cosas que considero que son muy útiles para el día a día, que ayudan a que tomemos el control de nuestras vidas de una manera firme, y que NO SUELEN APARECER en esta clase de publicaciones.

1) Ten un objetivo: tener un sueño o una meta en la vida es muy útil para ir dando pasos hacia él, especialmente si es una cosa creíble. Hay muchas personas que cuando salen de lo que está marcado sobre raíles (colegio->instituto->estudios superiores o no...) se quedan medio bloqueadas porque nadie les ha enseñado qué deben hacer después, no tanto por esto mismo, sino por el hecho de que hay TANTAS opciones, que puede resultar abrumador enfrentarse a ellas. Si tienes un objetivo en mente, te será más fácil focalizarte, pues mientras estés dando pasos hacia tu sueño estarás contento contigo mismo, incluso si sabes que es posible que nunca lo alcances.

2) Ponte pequeñas trabas: ojo con este, que es fácil de malinterpretar. El mundo moderno nos lo da todo fácil y al instante (menos el dinero), y eso hace que nos volvamos perezosos. Desde cosas tan tontas como usar zapatos con cordones en vez de con velcro (sí, hay zapatos con velcro...), hasta proponerte cocinar tu comida a menudo y tirar poco de precocinados, todas estas pequeñas cositas te harán crear hábitos y ser cada día un pelín menos perezoso, lo que te llevará a ser poco a poco más productivo. Pero como decía al principio, ojo; se trata de utilizar esta medida para tu bien, no para bloquearte. Las trabas crean frustración, y cuando la frustración se vuelve excesiva, en lugar de motivar, hace todo lo contrario. Moderación aquí.

3) Ten a un Dmitri en tu agenda: coges el móvil, miras la agenda y ves dos Antonios, tres Manolos, un Javier, cinco Anas y dos Jorges. El enunciado de este apartado es de broma, obvio. No quiero decir con esto que literalmente te vayas a hacer un nuevo amigo ruso (aunque mola que te cagas tenerlo), sino a que tengas pequeños detalles en tu vida que te den un sentimiento de exclusividad. Si todo lo que haces lo haces para seguir tendencias, estarás cumpliendo con la necesidad innata del ser humano de pertenecer a una tribu, pero a corto/medio plazo esto te irá absorbiendo más y más hasta que te conviertas en uno del montón. No se trata tampoco de convertirse en un malsano hipster que viva por y para el postureo, que para mí es incluso peor que lo anterior, pero tener pequeños detalles en tu vida que te hagan sentir especial te servirán de una manera pasiva a cultivar la personalidad y a distinguirte. Igual te mola ir de traje y con un pañuelo de seda en el bolsillo; igual te gusta pregonar por redes sociales detalles sobre tus "jueves de pizzas". Dicho de otra manera: crea uno o varios memes en torno a ti, y hazlos especiales. Esas cosas atraen, y ayudan a mejorar la autoestima.

4) Céntrate en lo positivo: piénsalo, ¿qué tienen en común casi todas las personas a nivel mental? Viven con un elevado nivel de frustración, y echan muchas horas a la semana tratando de desahogarse. Muchos echan pestes de la política sin tener posibilidades factibles o, siquiera, intenciones, de cambiar nada; la mayoría echa pestes de su turno de trabajo demasiado a menudo, pero pocos harán algo para promocionar o mejorar su situación. Desahogarse está bien... pero con mesura. La mente humana está diseñada para estar preparada para el peligro que acecha, y eso hace que nos centremos en las cosas negativas y que nos acordemos mejor de ellas. ¿Y si hablas sobre ese tío bueno que te has cruzado en el metro? ¿Y si compartes tus sueños con tus colegas, en lugar de tus frustraciones? Te costará un poco de trabajo al principio, pero te aseguro que merece la pena.

Iba a escribir 5, pero la verdad es que me han quedado unos párrafos bien grandotes y creo que está bien por hoy. Quizás algún día retome esta publicación...

sábado, 5 de septiembre de 2020

Hablar en el mismo idioma


Voy con otra de mis publicaciones de racionalidad vs. sentimientos. Muchos habremos oído esta frase o variantes, ¿verdad que sí? "Si quieres convencer a alguien de algo, debes hablarle en su mismo idioma". Obviamente, esto no se refiere al idioma en sí (que también puede tener su mijita de importancia...), sino a la parte más emocional de la conversación.

Me explico.

Todos hemos sido jóvenes en una mayor o menor medida, o mejor dicho para el caso, adolescentes. ¿Recordáis esos tiempos tan tremendamente idiotas en que nos esforzábamos por no salirnos del tiesto y decir siempre frases puramente emocionales que encajaban con nuestro círculo? Todos hemos dicho (y seguimos diciendo, pero ya menos forzado) un "es la caña", "ostiacopón", o variantes marcadas por el círculo social correspondiente. Cuando yo era chico, en mi barrio estaba de moda decir "qué mafia" de alguien que era el puto amo. ¿Hoy? Daría vergüenza ajena escuchar esas dos palabras xD. ¿Y sabéis qué? Que no hace falta que sea hoy, habría bastado con el paso de unos meses, o quizás años. Y sin embargo... aquí tengo una anécdota graciosa para compartir: 2015, estaba yo estudiando en Lugo y ya andaba yo por la quinta de los puretones dentro de la universidad. Vi a unos chavales de 5º de carrera hablando entre ellos, y cuando hablaron de alguien que era un puto amo, dijeron un "qué capo...". Me costó dios y ayuda no partirme el ojete delante de ellos, pues me caían bien y tampoco era plan. ¿No es mucha casualidad que en Sevilla y en Lugo, con una diferencia de unos 10 años, se haya dicho "qué mafia" y "qué capo"?

Pero bueno, eso era un dato aislado y no me quiero ir por las ramas.

Poneos en la psique del que érais cuando teníais 13-15 años. Imaginaos que el típico chaval de 30 y tantos que venía a dar alguna charla sobre civismo o, peor aún, sexo, viniera a intentar "hablaros en vuestro idioma", pues verdaderamente se esforzaban por intentarlo. En aquel entonces, muchos de nosotros teníamos la personalidad de un borrego bastante indeseable, y no me refiero a que fuésemos necesariamente malas personas. Sencillamente no sabíamos nada sobre lo que era una tribu social, y nos encerrábamos en la nuestra incluso sin saberlo, por lo que escuchar a un pureta de 30 tacos decir un "¡cómo mola, tío!" tenía más posibilidades de desacreditarlo a nuestros ojos, que de hacer lo contrario. Y es así, no tratéis de negarlo. Horrible, pero así. Ahora... tratad de extrapolarlo a un contexto social más relevante que el de unos niñatillos de instituto.

Pensad en esos adorables personajillos de las series de la tele, los pandilleros. Sí, sí... esa gentuza que vive bajo la filosofía del "yo contra el mundo". Típica escena: va un policía a investigar un marrón, se pone a preguntarle a los pandilleros, y todos se callan como putas. Claro, porque ellos están involucrados de alguna manera. Lo peor no es el hecho de que se lo callen (que ya es bastante malo, pero comprensible), sino que seguramente sacarán a relucir toda su hostilidad diciéndole borderías al policía, o sacándole burlas. El policía, según qué personaje sea, tomará uno de entre dos cursos de acción: si es protocolario y correcto, se cansará de perder el tiempo y se irá por donde ha venido; si es más tipo Harry el Sucio, entrará en sintonía con esa gentuza y, lo habéis adivinado, "hablará en su mismo idioma", que no es otro que el idioma de la fuerza. Con un poco de suerte, y sabiéndose protegido por la ley, el Harry el Sucio se pondrá a partir dedos, a repartir mamporros y/o a hacer chantaje hasta que los pandilleros dejen de reírse y alguno cante. Hablar en su mismo idioma, finalmente, tuvo su efecto.

Vamos con otro caso que nos pilla más de cerca. Que levante la mano quien no conozca a una persona que cuando escucha "comunismo", se pone de uñas y piensa automáticamente en un sistema totalitario y corrupto que no cumple con la definición de comunismo. ¿Qué creéis que puede convencer mejor a esa persona, una exposición de argumentos y hechos, o un vídeo de Whatsapp en el que salga el político de turno, chillando y dando golpes en la mesa mientras le da todo lo que esa persona desea oír (que además, casualmente, serán frases de moda muuuy preconstruidas)? Dicho de otra manera, ¿es su idioma lógico y racional, o emocional e improductivo? 

Antes de cerrar, quisiera dejar caer una última idea. Normalmente, la gente que entiende mejor el lenguaje emocional que el lógico, tiende a perderse mucho más cuando se encuentra en una multitud. Aunque por supuesto que depende de la persona, la gente que se encuentra en este estado mental suele volverse más receptiva a argumentos lógicos en un "tú a tú" que en una reunión de amigos, ya que al fin y al cabo somos animales tribales y a la mayoría nos encaaaaanta el postureo. Si conocéis a alguna persona así que os importe, y que no deseéis que se acabe convirtiendo en un auténtico bufón, mi consejo es que os lo llevéis a un rincón de vez en cuando y lo hagáis razonar. De otra manera, y dado que es improbable que seáis su padre como para castigarlo sin móvil... poco a poco irá convirtiéndose en una persona que es difícil de tomar en serio.

jueves, 21 de mayo de 2020

Todo vergonzoso.


Simplemente quiero dejar constancia aquí de que, aunque la "rebelión de los pijos" me ha parecido algo aberrante, vergonzoso en el sentido más estricto de la palabra, infantil, y un atentado contra la sanidad pública, el predecible contraataque me parece casi igual de malo (y digo casi igual porque las peleas por redes sociales no propagan virus).

Dicho de otra manera... ¿está mal que la gente salga a la calle para quejarse de... "algo", en plena cuarentena, sencillamente porque les ha salido de las pelotas? Sin duda, es un auténtico crimen social. Pero... ¿justifica eso que surja toda una corriente de odio contra ellos, en boca de "los pobres"? Por supuesto que no. Eso sigue siendo lucha de clases, polarización social, otra manera de inmadurez que provoca otra clase de vergüenza ajena, y otra lacra social que da una idea muy clara de la pasta de la que está hecha el pueblo.

¿Cómo luchar contra la "manifestación de los pijos"? Yo os lo diré en tres "sencillos" pasos (sí, entre comillas, porque de sencillo solo tiene lo bonita que queda la palabra en la frase):

1)No promover más odio y más polarización social.

2a)Cuando el niño malo del colegio le pegaba a otro niño y le robaba el bocadillo, ¿era lo correcto pegarle más fuerte e ir a su casa a robarle el bocadillo del día siguiente? No, ¿verdad? Lo correcto era ir a quejarse al profesor, quien, con el manual en la mano, tendría el protocolo de llamarle la atención y, en última instancia, decírselo a sus padres para que lo enderezaran.

2b)"Pero, ¡Fede! ¡De tal palo, tal astilla! ¡A veces los padres eran peores que el niño y no le llamaban la atención! ¡Los pijos de Salamanca se han ido de rositas y ningún policía les ha dicho nada!". Lo sé, lo sé... Vamos con el paso

3)Ya que tenemos lo que tenemos, un gobierno que es como es, las opciones son jodidas. Dejando a un lado la opción de la violencia (y no hacia los ricos, sino hacia los que deberían llamarles la atención), lo óptimo sería invertir en educación para que haya menos polarización, menos inconsciencia, y menos idiotas en definitiva, además de tener un gobierno capaz que no se corte a la hora de llamar la atención a "sus jefes". Vamos, que os estoy diciendo bajo cuerdas que no seáis imbéciles, y que la próxima vez que toque votar, optéis por un partido que vaya a invertir en educación y en sanidad; uno que no lleve décadas de corrupción a sus espaldas, a poder ser. Y sí, por si surge la duda, esta opción, si bien es la óptima, requeriría de décadas para arreglar el problema. DÉCADAS. Nada es gratis, y menos cuando la gente está cada día más cómoda y más idiotizada.

viernes, 17 de abril de 2020

El ramo tránsfobo y machista.


Hoy vengo con una anécdota de las bien sabrosas. La entonaré en clave de humor y la cerraré con una moraleja, pues la alternativa sería darle la importancia que en realidad tiene, y eso sería bastante deprimente para una publicación que busca entretener y hacer pensar.

Sigo de cerca un chat. Dicho chat se compone de bastantes personas (más de cien) de las cuales diría que son, EN GENERAL, bastante normales, racionales, y respetables, con la salida del tiesto ocasional e inevitable que puede ocurrir entre tanta gente. Bien... pues el caso es que hará dos semanas entró una persona que supe desde el principio que iba a ser conflictiva. Chica trans que, tristemente, cumplía (aparentemente, al menos) con todo el estereotipo hembrista que estamos hartos de ver a día de hoy (o sea, las ovejas negras del feminismo real y respetable). Por resumir, diré que en su primerito día, a mí, que me considero tremendamente suave y diplomático, me armó un cirio y me dio a entender que no podía ser FACTIBLE que hubiese cosas en mi pasado comparables en gravedad a las que ella ha vivido. ¿Motivo? Que ella es una chica trans. Así, tal cual. Lo gracioso es que en media hora se disculpó, y en otra media hora hablando conmigo por privado, volvió a cogerme asco y soltó por el chat (público de nuevo) una aclaración pasivo-agresiva que solo yo podía entender, apelando en clave a que no se había equivocado en su juicio inicial sobre mí.

Tras esa introducción, voy con el meollo. Anoche se lió el gran pifostio gracias a la susodicha. Podría poner aquí una transcripción de la conversación, que fue en su mayor parte relativamente respetuosa, si bien, de nuevo, bastante pasivo-agresiva, pero por cuestión de respeto y decencia hacia los involucrados y su intimidad, os ofreceré un resumen: la muchacha hizo alusión a cómo todo el porno que existe está pensado para hombres cis. ¡Pum! Y se quedó tan ancha. No debe conocer la regla 34 de Internet. Empezó a pedir formas de encontrar lo que ella llamaba "porno feminista", que tras pedirle una definición, calificó como "porno entre hombre y mujer en el que la mujer disfrute y no sea solo una figura de deseo" (o sea, que tampoco le valía el lésbico). La conversación se fue calentando, y tras muchos y divertidos vocablos y declaraciones como "cisheteronormativo", "comida machista", o "el porno solo ofrece estereotipos machistas y una educación sexual afectiva penosa", y tras tirarse muchos trastos a la cabeza unos y otros (sobre todo ella a los demás), y de hacerse muchas declaraciones obvias como que "un pene no hace a un hombre", apareció en la conversación la imagen que he puesto en la cabecera.

De más está decir que me partí el ojete cosa bárbara. Le pregunté por privado al chaval que colgó la imagen, y me dijo que la puso por poner, que ni siquiera tenía sentido la cita.

Me partí el ojete cosa bárbara por segunda vez.

El caso es que la muchacha, ya le saldría de inercia, dijo que el mensaje era transfóbico, y que le daba asco. Le pregunté por qué. ¿Qué parte de la cita es la que te ha ofendido exactamente?, le dije. Respondió que hacer alusión a la relación directa entre hombre y pene. Le pregunté que si no tenía nada que decir sobre la parte del ramo, y me dijo que no, que esa parte no tenía sentido.

Y tras este y otros horrendos ataques del estilo (que nos encargamos POR SI ACASO de aclarar que eran humor negro), la susodicha optó por hacerse la víctima y marcharse del chat (hice palmas con las orejas). ¿Lo más gracioso del asunto? Que detrás de ella se fueron dos más, una diciendo que no soportaba la falta de empatía que teníamos algunos, y otro diciendo que nos revisáramos las actitudes machistas, tránsfobas y el humor.

Y hasta aquí llego, que lo que empezó como un relato morboso ha acabado por hacerme sentir sucio; ahora, la reflexión:

De más está decir que ni de cerca estoy criticando a las personas trans ni al colectivo LGBT (el cielo me libre...), sino a la tendencia más o menos natural que existe en la humanidad a caer en la polarización. La susodicha no es más que un ejemplo más del "si no estás conmigo, estás contra mí", ya que para ella no había términos medios; todas sus aportaciones al chat eran o "qué chuli tu gato", o "eso es tránsfobo y machista", parecía un auténtico estereotipo con patas y, lejos de parecerme ridícula o lamentable, voy a decir que lo que más me transmitía era lástima. Y no lástima de "qué patética, me das lástima", como dicen los malos de las pelis, sino lástima de "pobrecita, es una víctima más". Y no una víctima de los malvados machistas que discriminan a las personas trans, sino una víctima de la tendencia más arriba descrita: la polarización.

La polarización es una repugnante estrategia que los políticos de todas las épocas han utilizado desde siempre para facilitar la colaboración hacia ellos de determinados colectivos, por medio del enfrentamiento con otros colectivos a base de premisas simplistas. "Mi dios es el único legítimo"; "¿una mujer que no reza? debe ser una bruja, quemémosla"; "el comunismo lo es todo"; "esos sucios sociatas van a vender nuestro país a Venezuela"; "esos putos fachas defienden el machismo heteropatriarcal"; y un largo etc.

Cada día que pasa me doy más cuenta de que la personalidad es un don del que no disponen todos, es algo difícil de conseguir, aun más difícil de cultivar, y todavía más difícil de conservar, pues la sociedad y los que nos rodean se encargan de juzgarnos a todos lo suficiente como para someter a las mentes más débiles (que son mayoría). Dicho esto, debo admitir que yo también caí en un poco de polarización durante la conversación de la que hablé antes, pues no soy ningún superhéroe. Es verdad que la muchacha llevaba unos cuantos días tocándome las narices y que estaba deseando que se largara, lo que me hizo ponerme un poco más bromista de la cuenta, pero al mismo tiempo, aclaro que hubo muchas veces en las que me cargaba de paciencia y la intentaba hacer pensar. Sin éxito. Pues nada, chica... oféndete, que eso sí que parece que se te da bien; espero y deseo que algún día madures, o serás una desgraciada toda la vida, es algo que ya he visto ocurrir antes.

Antes de cerrar, dos declaraciones:

-Aunque ya lo he dicho, no tengo absolutamente nada en contra de los LGBT, ni siquiera en contra de la gente polarizada y/o sin personalidad. Doy por hecho que son una mayoría abrumadora, y que hay que convivir con ellos. Es responsabilidad de todos (también de ellos) el dar educación, y hacerles ver que hay algo más que unos cuantos miles de aliados y un porrón de millones de enemigos a su alrededor. Como me gusta decir, todos somos y dejamos de ser ciudadanos mediocres de manera intermitente.

-A la parte más oscura del colectivo LGBT, es decir, los hembristas radicales; sí, esos que no saben que son ellos, pero que curiosamente se darían por aludidos y se ofenderían si leyeran estas palabras... con todo mi cariño: ¡DESPERTAD! ¡OS ESTÁN HACIENDO TRABAJAR GRATIS PARA GANAR DINERO Y CREAR AGENDA POLÍTICA! ¡CADA DÍA QUE PASÁIS ASÍ, ODIÁIS MÁS AL MUNDO, Y EL MUNDO OS ODIA MÁS! ¡CREÁIS Y PERPETUÁIS EL PROBLEMA QUE DECÍS QUERER ERRADICAR!

viernes, 3 de abril de 2020

RdL: Saga de Geralt de Rivia



Con lo de moda que está The Witcher con todo el rollo de la serie, y coincidiendo con que ayer me terminé de leer esta saga de libros (la saga en sí, aún me falta Estación de Tormentas), se me antoja hacer una reseña de esta saga. Tenía planes de hacerla más larga y a fondo... pero ha sido tal mi desilusión, que no lo merece, lo hago para soltar mi frustración.

Cabe destacar que esta publicación va dirigida estrictamente a la Saga de Geralt de Rivia, que son los libros 3-7, ya que los dos primeros libros (El último deseo, y La espada del destino) sí son excelentes. En esta ocasión voy a sustituir la sinopsis (que no le veo mucho sentido, pues son 5 libros bastante espesos) por un comentario personal.

De artistas está lleno el mundo. Para gustos, culos y colores. En lo personal, y a falta de saber si la escritura de Andrzej Sapkowski es tan visceral e inmersiva como la del traductor de los libros españoles (quien cuenta con mis dieses), diré que sin lugar a dudas este tío es un artista con alma de artista. Ha plasmado en sus libros lo que le ha salido de la punta del cipote, de la manera que le ha salido de la punta del cipote. Y eso, amigos míos, no diré si es bueno o si es malo. Diré que es... como le ha salido a él de la punta del cipote. Se supone que la profesión del artista es la de plasmar sus sentimientos por medio del arte que él elija, y por ello, este tío tiene para mí un 10 en su profesión. ¿Su obra? Le doy un 4/10, porque en conjunto es INFUMABLE, aunque sé reconocer que tiene sus cosas buenas. En fin... tras habérmelos terminado y tras buscar reseñas y explicaciones del final, como decía, para gustos culos y colores, porque he visto muchísimos comentarios de gente diciendo que es "la mejor obra de fantasía de la historia". Un servidor opina que... un carajo para ellos.

Y como he invertido muchísimas horas en estos libros hasta el punto de cabrearme por no obtener satisfacción por ellos, esta vez voy a hacerlo al revés: empezaré por lo mejor, y acabaré por lo peor, que lo que se dice al final es lo que mejor se queda.

LO MEJOR:

-Los personajes, y sus relaciones: con la excepción de la logia de hechiceras, que sobran todas menos Triss y Yennefer, la gran mayoría de personajes son buenísimos y están muy bien desarrollados. Se le coge cariño a los que toca cogérselo, se odia a los que toca odiar.
-Originalidad: se supone que gran parte de la obra de este señor está basada en cosas de aquí y de allá, lo cual no es original. Sin embargo, y a diferencia de otras muchas obras de fantasía, no cae en el recurso fácil de poner todo lo típico. Aunque haya enanos, elfos y dragones, tan solo los enanos me han recordado a lo que estaba acostumbrado. En general, es una cosmología muy original e interesante.
-La inmersión: desconozco si esto es obra del autor o del traductor español, pero los diálogos son increíblemente buenos. La gente baja (que en el medievo eran casi todos) habla como gentuza, con errores gramaticales y demás. Los golpes de humor son espectaculares, y las aportaciones de cada uno de los personajes están donde deben estar. También aportaré aquí que se nota que el escritor debe estar bastante perturbado porque... joder, la cantidad de putadas que le ocurren a Ciri solo pueden estar en la imaginación de un demente.
-Esta saga dio pie a los videojuegos. Entre dichos videojuegos, está The Witcher 3.
-Jaskier.

LO PEOR:

-Infumabilidad crónica: a partir de cierto punto de la novela, observas cómo el autor intenta explicarte todo el mundo que ha creado. Esto estaría bien si se tratase de un juego de rol y te lo espaciara a lo largo de horas, días, y meses de metraje/lectura pero... ¿5 libros? Cuando te quieres dar cuenta, el 60% de lo que lees es paja, gente o relatos hablando sobre guerras que no le importan al lector. 60%, no exagero. A pesar de que lo he resumido en un solo punto, quiero repetirlo: 60% de los libros (en torno a 800 páginas) es pura paja. Eso es mucho tiempo perdido, y mucha basura, suficiente como para eclipsar POR SÍ SOLO todo lo bueno que he dicho más arriba.
-Los "momentos artísticos": hay partes en las que el escritor se viene arriba y se pone creativo. Igual un gran amante de la escritura y la poesía es capaz de disfrutarlo... yo no. Esas parte, que son unas cuantas, se me hicieron horrorosas de seguir, pues no me quedaba claro qué era metáfora y qué no. Hay muchas páginas en las que sencillamente no entendía qué estaba ocurriendo.
-Relleno y paja: oh, sí, aquí vengo otra vez. Más allá de las interminables conversaciones entre campesinos que hablan sobre la guerra, hay muchísimas escenas que guardan relación con ella, y dado que no tienen ninguna clase de relevancia para la saga, acaba siendo también relleno y paja. Hay personajes interesantísimos, como Dijkstra y Esterad Thyssen. Cuando descubres al final de la saga que muchas de las cosas que has leído e incluso disfrutado no han servido para nada más que el disfrute momentáneo, pues añade a la pérdida de tiempo.
-Yennefer: tengo que reconocer que tiene sus momentos (que, por no spoilear, no mencionaré). ¿El resto del tiempo? Una persona tóxica, irascible, intratable, odiosa y maligna. Es algo así como la caricatura exacerbada de la mujer fuerte que tratan de vendernos los tiempos modernos.
-¿He dicho ya que hay mucho relleno y paja? Pues mentía. Hay todavía más.

sábado, 14 de marzo de 2020

Propuesta para el coronavirus.



Seré breve con esta publicación. Para aquellos que os toméis la molestia de leer estas líneas: doy por hecho que algunos de vosotros (pocos, por desgracia) os tomaréis en serio el tema de no salir de casa durante estos días. Os propongo que toméis la última fecha en la que hayáis estado abiertamente expuestos a la población y la apuntéis. Algo tan sencillo como eso. Según dicen, el periodo de incubación de esta enfermedad es de, aproximadamente, 7-10 días de media. Si en 15 días no das síntomas, es que estás limpio. Tomando como referencia un día cualquiera y contando hasta un +15 podéis, de una manera aproximada, aseguraros de que vosotros y/o vuestros compañeros de trabajo y/o familiares estáis limpios, algo que siempre da un cierto grado de tranquilidad.

Obviamente no será 100% fiable, siempre es posible que un compañero de trabajo se vaya de parranda un día y te lo pegue a la mitad de esos 15 días... pero bueno, es mejor que andar con la incertidumbre. Para mí, el punto de partida es el día 14 de marzo, día en el que me cerraron el gimnasio. Doy por hecho que no voy a ver a nadie más que a mis compañeros de trabajo en los próximos días a menos que sea necesario.

Ahí lo dejo.

jueves, 12 de marzo de 2020

Coronavirus, y el egoísmo mediocre.



Hoy os quiero presentar otra de estas ideas que me rondan por la cabeza, una que me gusta llamar "egoísmo mediocre", "egoísmo de los mediocres", "egoísmo justificado", o incluso (a veces) "egoísmo extremo". Lo explicaré tirando de ejemplos, y empezaré con uno que anda en boca de todos hoy día: el caso del coronavirus.

En cierto modo ya he hablado con anterioridad sobre el egoísmo de los mediocres, siendo la primera vez aquella en la que hablé sobre la "población latente", pero hoy lo voy a abordar desde otra perspectiva. ¿Por qué el famoso coronavirus se ha expandido tanto? Bueno, pues aunque suene mordaz, no creo que absolutamente nadie en este puto mundo tenga una respuesta lo suficientemente acertada a esa pregunta, pero las noticias que se ven por ahí tienden a apuntar a ser un caso de irresponsabilidad civil. No en vano, se han visto hasta memes en los que se ridiculiza el caso diciendo que uno de los síntomas secundarios del coronavirus es el desarrollo de deseos por viajar... y por ahí van los tiros. Poneos en el pellejo del ciudadano medio. Como digo siempre, sería el típico parroquiano de bar que a ratos es y deja de ser cualquiera de nosotros (ciudadano latente... ¿recordáis? https://federicadas.blogspot.com/2018/08/la-poblacion-latente.html ). El susodicho individuo empieza a ser bombardeado por montones de noticias sobre un virus de China que blablabla... ya os lo conocéis. Más tarde o más temprano empieza a escuchar frases preconstruidas que a veces ridiculizan el caso, y otras veces lo agravan por alarmismo desproporcionado. El individuo se ve en una tesitura polarizada, pues el ciudadano medio siempre tenderá a ver dos extremos en vez de una escala de grises: o se conciencia con el problema y arrampla con todo lo que vea en el supermercado para enclaustrarse en casa, o dice que "eso no eh máh que una gripe máh floha!!" y se la soplará por completo. Así pues... ¿cuál de esas dos cosas veis más posible que ocurra?, ¿la que requiere un cambio radical de su estilo de vida y empujar su zona de confort (estrés y demás), o la que requiere que... no haga nada, y que además tenga un nuevo y gracioso tema de conversación para echar pestes en el bar? Pues oiga, yo no lo sé porque no estoy en la cabeza de todos, pero juraría que la segunda la veo más fácil para ocurrir.

Así pues, tenemos a un individuo mediocre (o ciudadano medio, que aunque "mediocre" suene súper feo, no dejan de ser sinónimos) que, en base a haber sobrevivido al final del mundo del calendario Maya, a la gripe A, al brote de ébola de hace unos años, y a otro mogollón de noticias sensacionalistas que azotaron a la población, sufrió de un auténtico síndrome de "pastor de Pedrito y el lobo". Conclusión: el ciudadano medio hace lo que le sale de la punta de la polla, que va a ser en un 99% de veces lo más fácil y cómodo; y si eso implica irse de vacaciones porque tiene "una tos tonta", pues que le jodan al mundo. Joder, si es que él ya tenía los billetes comprados... ¿¿cómo se va a quedar sin sus vacaciones por "eso que no eh máh que una gripe máh floha"?? Y donde digo viajar, digo cualquier otra cosa que implique riesgos sanitarios, como no pedir ayuda del médico si tienes sospechas de estar contagiado, o no meterte en casa para no contagiar a nadie.

Termino con el coronavirus, y voy con otro caso. Podría dar decenas, como aquel de la filosofía del cuello de botella del que ya hablé en una ocasión ( https://federicadas.blogspot.com/2019/05/la-filosofia-del-cuello-de-botella.html ), pero me apetece un poco de gresca. El otro día vi en un estado de whatsapp de un amigo un vídeo corto de esos que están de moda. Salía una muchacha joven, guapísima, pelirroja, delgada, alegre y con una expresión de confianza infinita. Vamos, que era carisma personificado y se comía la cámara mientras hablaba (si bien era un poquito petarda para mi gusto...), y aunque lo que decía era muy bonito... bueno, voy a analizarlo un poco. La chica decía el típico "si alguien dice cualquier cosa en redes sociales y no molesta a nadie, no lo critiques", y seguía con un corto monólogo en el que, sin mojarse, daba a entender que se refería a aquellas personas que andan bajas de autoestima por no cuidarse, o por ser diferentes. Obvio que no me voy a meter con aquellas personas que sufren de una condición clínica (depresión, hipotiroidismo...), pero sí que voy a poner mi granito de arena para luchar contra esa tendencia de egoísmo justificado que están creando muchos ciudadanos medios, y me vais a perdonar si uso un lenguaje un tanto desagradable y satírico, pero para algo es mi blog. 

Estimado ciudadano mediocre: sinceramente (sí, no te miento), a mí me da exactamente igual que te guste comerte los cruasanes de diez en diez y aderezarte el colacao con sobrasada, que la grasa que tienes entre lorza y lorza te provoque ronquidos y apnea del sueño, y que te ames por cómo eres. De hecho, hasta te felicito (EN PARTE) por eso último, es muestra de que has aprendido a sobreponerte a prejuicios sociales y a dejar de escuchar al maldito "qué dirán", que es una de las peores cosas de la sociedad. Pero aquí es donde viene mi reivindicación: una cosa es quererte A TI MISMO, y otra muy diferente es PROMOVER ESTILOS DE VIDA NO SALUDABLES. Si te gusta pellizcarte la molla y verte gordo en el espejo, estupendo, pero si vas pregonando por medios públicos que estar gordo, comer mal, no hacer ejercicio, y un largo etcétera de hábitos perezosos y fáciles son perfectamente buenos y respetables, estás haciendo algo tan bonito como cuando en los años 60 decían que un hombre con clase debe fumar. Al dar visibilidad a esos hábitos de vida no saludables, estás promoviendo que mucha gente de escasa personalidad (que son más de los que podrías creer) se fijen en ti y piensen que tu postura es la acertada, y que en vez de solucionar problemas que ellos puedan tener, acaben adquiriendo otros bajo el nombre de depresión o diabetes (por citar dos bastante típicos). La vida ya es lo suficientemente difícil y competitiva como para que vengas tú a decirle a los más indecisos que está bien que sean perezosos y que no se preocupen por su salud. Los estilos de vida no saludables llevan a cosas como subidas en la tasa de paros cardíacos en adolescentes (que ocurren), al aumento de casos clínicos que NO deberían verse de una manera normal, al consumo de recursos médicos que deberían estar dedicándose a cosas que son más esperables, urgentes, y dignas de atención, etc (y aquí enlazo con lo de la irresponsabilidad civil del coronavirus, ¿os suena lo de los hospitales colapsados por "una enfermedad que eh como una gripe máh floha"?. Así pues, estimado ciudadano mediocre... si está entre tus planes el ser feliz con tu estilo de vida, acortándola de manera voluntaria, adelante, no te detendré, pero haz lo posible por no intentar llevarte contigo a alguien que no tiene la culpa de tener poco arrojo y/o de encontrarse en un punto complicado de su propia vida.

Termino esta publicación con unas últimas líneas que, por desgracia, considero necesario añadir, si bien desearía que no fuera así: NO estoy metiéndome con la gente perezosa y/o gorda, sino con la manía de divinizar el culto a las libertades más dañinas, y al egoísmo mediocre del que hablaba al principio. Al fin y al cabo, todos y cada uno de nosotros, como dije más arriba, somos y dejamos de ser ciudadanos mediocres a ratos. El problema aparece cuando esto se convierte en tendencia, y ese egoísmo se convierte en algo tan endémico y natural que la sociedad tenderá a justificarlo. ¡No, señores! ¡Entrar en la rotonda sin frenar no está bien "porque lo hace todo el mundo"!

viernes, 14 de febrero de 2020

No, no, y no.


Me apetecía hacer una publicación rápida y concisa, así que voy con tres "noes" que, quizás, sorprendan a alguno (ojalá, pues quienes sean ya conscientes de ellos perderán el tiempo aquí):

-A nivel político: NO vivimos en una democracia. Por mucho que se hable de "democracia representativa" o algo así, en el momento en el que quien toma las decisiones de Estado, por mucho que esté votado y elegido por una mayoría, no tenga ninguna clase de obligación a la hora de cumplir con su programa electoral, nos hallamos ante un sistema de gobierno sucio e inmaduro. Sin dudas, hay países en los que funciona mejor y casi parece una democracia, pero independientemente de lo corrupto que sea un país, el sistema que tenemos actualmente NO puede ser considerado democracia. Esto no es una queja, es un dato puramente informativo.

-A nivel sociopolítico: NO estamos exentos de censura. Se impone lo políticamente correcto de una forma más mordaz que hace 20 años. Si no pasas por el aro para según qué cosas y en qué contextos (y no me refiero a cosas moralmente incorrectas, como violar, robar, o matar), te mirarán mal, o incluso te discriminarán de forma manifiesta. Desde acontecimientos que ya hemos visto ocurrir, como el acabar en la cárcel por hacer canciones protesta, hasta cosas menos obvias y más insidiosas, como que planchar la ropa se considere una medida de disciplina y "buen hacer" superior a ir al gimnasio, pasando por otras que están de moda, como el llamar feminismo a lo que no lo es, son medidas tomadas por el gobierno y por la sociedad que, en una mayor o menor medida, te impiden llevar a cabo una vida digna y normal en su plenitud (entendiéndose como tal una en la que no vayas puteando).

-A nivel de conducción: NO es adecuado ser un gilipollas integral. Puedo entender que si vas por tu pueblo a las 4 de la mañana te saltes la señal de prohibido ir a más de 30 por el puente. Puedo entender que si tienes poca experiencia con el carné (servidor) cometas algunas cagadas y haya que tenerte un poco de paciencia. Pero NO es adecuado que le pites a alguien que va a 50 por una zona de "prohibido ir a más de 50"; NO es adecuado que te cueles a toda hostia en la autopista, haciendo un adelantamiento segundos antes de desviarte y provocando un infarto al que va conduciendo bien; NO es respetable la filosofía del "bah, eso lo hace todo el mundo...". Esto, en efecto es una versión humorística de algo que se podría extender a otras muchas cosas de la vida. Así pues, por favor, NO seas un gilipollas integral y cometas microdelitos de los que un policía cuñao haría la vista gorda la mitad de los días. La mitad de estos microdelitos son los que A TI MISMO te hacen pensar que la gente es gilipollas. Si piensas así cuando te toca a ti pagar... ¿por qué no evitar "cobrar"?

lunes, 10 de febrero de 2020

¿Sentimientos, o racionalidad?


La productividad, ¡esa gran enemiga! (Casi) todos la deseamos cerca, pero pocos quieren magrearse con ella más que durante el puñado de horas que nuestro contrato laboral (o estudiantil) nos obliga a ello. El día tiene 24 horas. Deseablemente, dormimos 8, aunque diré que son 7 porque es mucha la gente que duerme mucho menos, y también están de moda los que duermen más. De las 17 horas restantes, deseablemente trabajamos 8. De las 9 restantes, digamos que una se pierde en el vacío de una forma un tanto desconocida (ir y venir del trabajo, caminar por la calle para hacer algún recado breve como sacar la basura...). Otro par de ellas se puede ir muy fácilmente entre preparar comida, desayunar, almorzar, y cenar. Me quedan unas 6 horas... digamos que de media se pierde una más en tareas más o menos rutinarias que se distribuyen en la semana (hacer la compra, pagar facturas, sacar dinero, limpiar...). Exceptuando a aquellas personas que tengan hijos, que obviamente tendrán aún menos tiempo, creo que estoy tirando bastante por bajo, y aun así me quedan 5 horas libres. 5 puñeteras horas... ¿sabéis cuánto es eso? Mucho, eso es lo que es. Entonces... ¿cómo puede ser que la inmensa mayoría de la gente diga, con la satisfacción del deber cumplido, que "después de trabajar, no me queda tiempo para nada"? Simple: es muy fácil distraerse aquí y allá. No hablo ya de tirar de Netflix, videojuegos, o irse de cañas, hablo sencillamente de perder tiempo de forma miserable (y más o menos necesaria, ojo) entre unas tareas y otras. Que si mirar el techo, rascarse la barriga, tirar de porno, coger el whatsapp, compartir memes... es muy requetefácil perder tiempo de una manera totalmente inútil... ¿o no es tan inútil? ¿Por qué perdemos todo ese tiempo de una forma tan fácil? Simple: porque así nos lo exigen nuestros sentimientos.

De una manera bastante simplista, la mente humana (y también la animal, aunque a otra escala) se compone de racionalidad e irracionalidad. La racionalidad es la parte pensante, la que te ha hecho leer el párrafo anterior con ojo práctico, la que te ha hecho sentirte culpable cuando "te has creído" que pierdes cinco horas diarias de manera miserable. La parte irracional (los sentimientos), sin embargo, es aquello que nos sale de dentro, la que por definición no entiende de razones y se deja llevar sin pensar mucho, ya que al fin y al cabo compone nuestro trasfondo evolutivo y lo que nos queda de instintos primarios. Aunque hay muchos matices sobre esto (demasiados), podría simplificar diciendo que la racionalidad es la parte de nosotros que se preocupa de conseguirnos felicidad por medio de la productividad y la realización personal (cosas que, por cierto, son extremadamente subjetivas), mientras que la irracionalidad es la parte de nosotros que se preocupa por conseguirnos felicidad de una manera más primaria e incomprensible. Por ejemplo, habrá veces (demasiadas hasta cierta edad) en las que nuestra irracionalidad nos pedirá aliviar ese calor que tenemos entre las piernas, pero también habrá veces en las que nos exija... quedarnos quietos; simple y llanamente, quietos. ¿Por qué?, dirán algunos. Porque el cerebro de todo animal ha sido diseñado por la evolución para facilitar la supervivencia y la reproducción, no para hacerte feliz o productivo. Por ejemplo, todo aquello que suponga un gasto de energía sin una recompensa inmediata (por ejemplo, pensar, planificar cosas...) causa un rechazo inicial en la mayoría de las personas, y muy especialmente en aquellas que dispongan de poca disciplina. La parte buena es que todo esto puede entrenarse... no da la misma pereza ponerse a limpiar cuando acabas de salir de casa de mamá y papá, que cuando llevas varios años viviendo por ti mismo. La parte mala... es que cuesta horrores, y que además el cerebro tiene una tendencia natural a tratar de erradicar esa disciplina lentamente.

Me estoy yendo por la tangente como un bellaco, así que vuelvo al tema inicial. Como iba diciendo, la racionalidad se centra en la realización personal, mientras que la irracionalidad se centra más en darnos nuestros caprichos más primarios. Típicamente, una persona muy productiva y racional será alguien con mucha disciplina, capaz de sobreponerse a las exigencias de sus sentimientos para llevar a cabo cosas que cuestan trabajo. Como tres ejemplos muy aparentemente diferentes, tendríamos a un cabeza de familia chino que trabaje casi todas las horas del día y aun así se las apañe para cumplir como marido y como padre, a un empresario de éxito que tenga todas las horas del día organizadas de forma estricta por su secretaria, o simplemente a un currante del primer mundo que dedique muchas horas del día a cosas útiles que no alimenten su ego de una forma directa, como podría ser un segundo trabajo, cursos, un voluntariado, o ayudar a sus vecinos. Como podéis ver, y absteniéndome de opinar de una manera directa, son ejemplos que en nuestra sociedad serían "admirables" en una mayor o menor medida, ya que son personas que en general piensan poco en sí mismas (salvo, quizás, el empresario, si se dejase llevar por la productividad y le diera por explotar a sus trabajadores). ¿Cuáles podrían ser ejemplos de lo contrario, de los irracionales? Pues... demasiado fácil. Desde el más típico y obvio artista torturado que muere joven por "ser un incomprendido" y refugiarse en drogas y mala vida (que no dejan de alimentar su necesidad de sentimientos), hasta el clásico funcionario que lo único que quiere es cumplir con sus horas reglamentarias e irse corriendo de cañas al bar (a veces, desatendiendo a pareja e hijos), pasando por la más que conocida ama de casa que, a fuerza de miedos y frustración, se pasa la vida sin hacer más que limpiar, criar hijos, consumir, y convertirse lentamente en una tóxica maruja. Como podréis ver... a nivel social no son precisamente los mejores ejemplos a seguir, si bien son los más frecuentes, ya que nuestra naturaleza nos llama a cumplir con esos mandatos tan simplones.

Termino con una última reflexión sobre todo esto. Al igual que ocurre en el marketing, la sociedad y la vida tratan de vendernos sentimientos en todo momento. El sentimiento de "libertad" de una Harley Davidson; el sentimiento de "modernidad" de tomarse algo en un Starbucks; el sentimiento de "sofisticación" de tener un producto Apple. Sin querer meterme donde no me llaman, ya que cada cual tiene su vida para hacer con ella lo que quiera (sin putear a terceros, claro), pienso que mi propia vida me ha enseñado que cuanto más cedas ante las necesidades marcadas por tus sentimientos, más desgraciado serás en el largo plazo. El que se va a jugar al fútbol en vez de estudiar cuando tiene quince años, lo tendrá más difícil para encontrar un buen trabajo (dejando a un lado a emprendedores, por supuesto); el que se vaya de cañas cuando tiene que enseñar a su hijo modales, creará a un ciudadano indeseable; el que lleve una vida poco sana, tendrá más papeletas para morir joven... y así podría seguir un rato. Obviamente, no se trata de convertirse en una máquina de productividad sin sentimientos, para eso ya tenemos a los cybermen de Dr. Who... y sabemos lo poco que les gustan a la gente. No obstante, sí que pienso que es mejor "sentir poco" que "sentir mucho", cuando se trata de mirar en el largo plazo. Y sobre todo, y por encima de todo lo demás, es muchísimo mejor saber cuándo es rentable "sentir poco", y cuándo es rentable "sentir mucho", pues esa es, al fin y al cabo, la que pienso que es la definición de la sabiduría.

domingo, 26 de enero de 2020

Carta a una pasivo-agresiva.



He estado unos días fuera de juego por una visita al hospital. A modo resumen, hubo una pequeña complicación, pero todo ha salido bien al final. El caso... es que durante esos días tuve una experiencia un tanto amarga (y muy fugaz), pero dado que no quiero salpicar ni humillar a nadie, me limitaré a dar los datos estrictamente necesarios, con matices filosóficos de los que me gustan. Y para hacerlo más entretenido, lo escribiré en forma de carta, aunque va dirigido a alguien que, muy probablemente, nunca llegará a leerla.

Estimada cirujana de guardia:

Me gustaría hacerle llegar unas palabras tras mi estancia en el hospital en el que usted trabaja. Lo cierto es que, en su inmensa mayoría, el trato que he recibido allí ha sido extraordinario en cuanto a amabilidad. En cuanto a calidad y ética profesional... por desgracia no ha sido tan bueno, si bien ha sido suficiente (esto, aún, no va por usted). Sin embargo, es en este punto de la amabilidad en el que quiero centrarme, pues quizás sea usted la única que ha constituido la excepción que confirma la regla.

Lo sé... no debe ser fácil evaluar un caso clínico siendo un médico de guardia, no teniendo acceso a un correcto seguimiento (pues usted solo me vio durante un día), y teniendo en cuenta que usted debía tratar con muchos otros pacientes en solitario. Sin embargo, considero que hay cosas que usted no hizo del todo bien, y como las críticas constructivas son una gran bendición, aquí vengo con mi granito de arena. Aunque pueda parecer que me burlo o que me meto con usted, nada más lejos de la realidad.

Usted vio mi caso dos veces: la inicial, al comienzo del día, y otra a última hora. En la primera ocasión me dijo usted (palabra arriba o abajo) que "si yo lo consideraba adecuado, la mandase llamar al final del día para evaluar la evolución de mis lesiones, en cuyo caso, trataría de encontrar tiempo en su agenda para hacerlo". Esto fue, en efecto, lo que yo hice, pues por motivos que aquí no considero adecuado plasmar, me hallaba en unos días de elevada incertidumbre y quemazón mental, y deseaba cuanta más información mejor sobre mi caso. Sin embargo, lo que debió ser una sencilla revisión, se convirtió en algo... dejémoslo en "más violento de lo deseable" (tampoco es que fuese algo extremo, ¿eh?), y a continuación describiré el por qué.

Usted llegó a mi habitación (y la de mi compañero, pues no estaba solo) tirando a tarde, con las luces ya apagadas (esto, OBVIAMENTE, no es un problema, es algo habitual en los hospitales). No le diré que vino gritando y dando pisotones, porque no fue así, pero era fácil percibir que estaba usted, cuanto menos, algo quemada y molesta (desconozco si por estar en medio de una guardia intensa, o por el motivo que a continuación describo). Tras llegar, detalles y palabras arriba o abajo, extraje como importantes 3 cosas:

-Se quejó (suavemente) de que usted no me había dicho que vendría a verme si la llamaba, sino que lo haría si disponía de tiempo. A esto añadió (tras un adormilado "vale" por mi parte), que en boca de la enfermera, "nosotros habíamos sido muy insistentes". Mi respuesta a este punto: tiene usted razón, puede que yo tergiversase sus palabras, y que quienes estaban conmigo y yo mismo fuésemos un tanto intensos a la hora de solicitar su presencia. Como defensa diré lo mismo que antes, que estaba en unos días complicados por la incertidumbre (y sobre todo el día anterior al acontecimiento aquí señalado).

-Tras hacer la exploración, me dijo usted que "todo estaba igual, como yo mismo podría haber visto". Esta fue la primera alarma real que saltó en mi cabeza. Graciosamente, como veterinario de formación que soy, sé evaluar un hematoma como el de mi caso. Sin embargo... ¿de verdad cree usted que en mi situación como paciente se me puede pedir que evalúe mi propio caso? No me explayaré más aquí... tan solo diré que fue la primera señal que, más allá de mi habitual paranoia, me hizo confirmar su estado de cabreo general.

-En general, y a lo largo de la visita, mantuvo usted un estado bastante tenso: gestos fuertes, tono de voz algo alterado (si bien dentro de lo correcto), exploración rápida y algo brusca... y sobre todo, el detalle de irse sin dejarme tiempo a contestar más que un par de "vales", y de dejar las luces encendidas y la puerta abierta. Incluso si su estado de cabreo hacia mí estuviese justificado (cosa que pongo en duda), ¿de verdad cree que eso le da motivos para fastidiar a mi compañero de habitación? Porque yo estaba en situación de levantarme y apagar... pero mi compañero era un señor de edad avanzada, y bastante jodido...

En fin, a pesar de que esto pueda parecer una pataleta (que en parte, lo es, pues es una de las funciones de los blogs), el motivo real de esta publicación es hacer algo de crítica constructiva. Usted es una doctora relativamente joven (desconozco su edad, pero no creo que llegue a los 35), y el hecho de ver en usted una conducta tan amarga por un detalle, a mis ojos, tan nimio como el de ser insistente en que sacase tiempo para, al fin y al cabo, hacer su trabajo, créame si le digo que me apena. Sí, me apena, no me molesta. ¿Sabe por qué? Porque estas son las cosas que van destruyendo la paciencia de los profesionales lentamente. Si usted cede a esos impulsos pasivo-agresivos desde una edad tan temprana y con tanta facilidad, es muy probable que de aquí a diez años sea uno de esos doctores cabreados con el mundo, que se limitan a hacer su trabajo (muchas veces, mal), por haber perdido una vocación que, en principio, es de las más nobles que existen.

Total, y a modo resumen: en el remoto caso de que llegue usted a leer estas líneas, y de que sepa que van dirigidas a usted, le ruego que aprenda a tomar aire. Tal vez sea usted una víctima del sistema (ya sabemos que la sanidad pública tiene demasiados pacientes para demasiados pocos profesionales), pero en lugar de cabrearse con el paciente para crear nuevas víctimas, quéjese a quien tiene la culpa de verdad. Y en última instancia... al menos dialogue; habría sido tan sencillo como dejarme cinco segundos para decir un "lo siento" a lo de la insistencia.

Sin rencores, un cordial saludo,

Fede.

sábado, 4 de enero de 2020

RdL: El Cazador de Dioses



Ha pasado algún tiempo desde que no hacía una de estas, así que ahí la lleváis. A menos que me falle la memoria, debería ser la cuarta y última novela (por ahora) de mi colega Román Pinazo, espero que os sirva si habéis visto por ahí su publicidad y no os decidís a leerlo:

El cazador de dioses es una novela corta de ciencia ficción futurista. Al más puro estilo de Alien: el octavo pasajero, El cazador de dioses relata en unas 60 páginas una historia de crisis y supervivencia en una nave espacial, con un interesante elenco de personajes.

LO PEOR:

-Brevedad: lo dije en El baile de los sátiros y lo repito aquí. La novela está bien montada, pero se me hizo TAN corta que cuando la terminé me quedé pensando "¡¿y ya está?!". Para algunos la brevedad es un punto a favor porque no te crea un compromiso de largo plazo... no sé, a mí se me hizo muy corta.
-Las descripciones: a diferencia de otras novelas del autor, en este caso me sentí un poco perdido al leerla. No es que esté mal escrita, ni mucho menos, pero he de reconocer que por algún motivo hubo un par de escenas en las que me resultó complicado seguir los detalles.

LO MEJOR:

-Intriga: la trama está bien montada. No llega al punto de ser una novela de terror, pero para tener tan pocas páginas, lo cierto es que el suspense es potente, y piensas a cada momento quiénes sobrevivirán (sí, muere gente; no lo considero spoiler, pues ya lo he comparado con la primera de Alien).
-Originalidad: vale, lo reconozco... decir en la misma publicación que es comparable a la peli de Alien y que es original puede pecar de contradictorio. Sin embargo, los acontecimientos que llevan a la creación del némesis de la historia me parecieron la mar de originales.
-El preámbulo: tanto el prólogo como la descripción de los personajes, hecha a modo de fichas corporativas de los mismos, te meten mucho en la historia. No llega a dar tiempo a cogerles cariño o a sentir empatía por ellos, pero sí que se desarrolla un leve colegueo.
-El precio: es gratis, joder.

jueves, 12 de diciembre de 2019

La importancia de la relación superficie/volumen.


Me apetece poner otro de mis granitos de arena para abrir mentes. El otro día, a raíz de una discusión muy tonta que no viene al caso, acabé dándole vueltas a por qué el queso en polvo suele tener una fecha de caducidad bastante poco generosa (además de, si no recuerdo mal, legislación propia en materia de higiene), y aunque ya conocía la respuesta... bueno, pues dándole vueltas se me ocurrió escribir esto.

Vamos con un caso hipotético de los que tanto me gustan: imagina que eres funcionalmente como una bacteria. Es decir, sigues siendo tú, pero entre otras muchas cosas, puedes comer y respirar por toda tu superficie corporal, no solo por 1-2 agujeros diseñados para ello, y solamente piensas en comer y dividirte. Imagina que tienes la capacidad de disolver y asimilar cualquier material, y que después de consumir una cierta cantidad de alimento, pasas a pensar solamente en dividirte, literalmente, en dos como tú (o para ser más exacto, en dos casi iguales a ti... mutaciones y demás). Ahora yo te digo: dándose ese caso, ¿qué crees que podrías comerte más rápido de entre estas dos opciones? 1) un enorme bloque de hormigón macizo, digamos que de 100x100x100 metros; 2) un enormísimo bloque de oficinas con todas sus puertas y ventanas abiertas, pero que dado que tiene muchísimo espacio vacío en su interior (no es macizo), para tener el mismo volumen de "estructura comestible", resulta que tendría unas dimensiones externas muuuuy superiores. Dicho de otra manera, el edificio de oficinas es más "incómodo" y trabajoso para asimilarlo, pero tiene muchísima más superficie en relación a su volumen, superficie que podría albergar a una cantidad muy superior de tus "clones".

Ahora toca analizarlo: dejando a un lado si te gusta más la madera, el ladrillo o el hormigón, que eso lo dejo para ti, y dado que toda tu superficie corporal tendría la misma capacidad de asimilación, lo más lógico sería pensar que el bloque de hormigón sería más apetitoso y fácil de asimilar. Al fin y al cabo hay que andar menos, todo está cerquita, ¿no? Bueno, pues la realidad resulta que es otra. Una vez te hubieses dividido suficientes veces como para que el bloque de hormigón estuviese totalmente rodeado por clones tuyos, un montón de ellos morirían de hambre, ya que el bloque de hormigón sería cada vez más pequeño, y la superficie del mismo en relación a su volumen sería cada vez más pequeña. Por contra, el bloque de oficinas ofrecería de principio a fin una capacidad desorbitada para alojar a tus clones a lo largo y ancho de toda su superficie: tejado y paredes exteriores, pero también oficinas, paredes interiores, techos, muebles, etc. Dicho de otra manera, en el edificio de oficinas, y de una manera muy teórica siempre, seguirías dividiéndote hasta que lo consumieras por completo, y ninguno de tus clones pasaría hambre hasta el amargo final. Tu progenie comería más y más hasta asimilar por completo el edificio, mientras que con el bloque de hormigón, tras una fase de crecimiento exponencial, tus clones irían muriendo lentamente hasta que solo quedasen uno o dos comiéndose los últimos restos. Dicho en términos estadísticos, el bloque de oficinas permitiría un crecimiento exponencial mucho más pronunciado que el de hormigón, pero también daría una caída en picado mucho más grande en el número de clones al estar a punto de agotarse.

¿Por qué me sueltas esta parida?, dirán algunos de los que lean esto. Imagina en cuantísimos casos del día a día se aplica la ley de la relación superficie/volumen, puede que hasta te sea útil identificarlos y te abra la mente de alguna manera. Las bacterias pertenecen al mundo microscópico, y dentro de él, son microbios particularmente pequeños. Imagina que en lugar de un bloque de hormigón y un bloque de oficinas, se trata de una fruta maciza y una fruta troceada, o lo que dije al principio: un bloque de queso macizo, y un paquete de queso en polvo. A una bacteria le importa muy poco que el espacio entre dos granitos de queso en polvo sea mucho o poco, se cuela y punto mientras haya hueco. Por ello, cuando la relación superficie/volumen es mayor, es decir, cuando hay mayor superficie expuesta, por ejemplo, en alimentos troceados, el proceso de putrefacción tiende a ser mucho más rápido. Es más fácil "salvar" una manzana que tiene un trocito picado, que un paquete de queso rayado al que le ha salido una manchita de moho (que por cierto, está provocado por hongos, no por bacterias). A la manzana, como mucho, le cortas el trocito estropeado y hasta 1-2 centímetros alrededor como medida de precaución. ¿El queso rayado? Yo no probaría suerte... directo a la basura.

Y bueno, como no quiero que os penséis que esta es una publicación para salvar alimentos semi-descompuestos como si yo fuese una rata miserable, os voy a dar algunos casos más en los que la importancia de la relación superficie/volumen se hace muy manifiesta:

-En el tamaño de un animal: si un elefante cae desde unos pocos metros, se hace mierda; si una ingente cantidad de hormigas equivalente en peso al de ese mismo elefante cae desde esa misma altura, no les pasará prácticamente nada, ya que el propio roce del aire sobre esa gran cantidad de superficie amortiguará la caída de casi todas ellas.

-En el uso de herramientas: ¿qué diferencia hay entre un martillo y un cuchillo? La superficie de contacto con el material a desgraciar. Un cuchillo corta porque aplica la presión en una superficie mucho más pequeña; un martillo rompe, machaca, pulveriza, simplemente porque aplica esa misma presión de una forma mucho más desordenada.

-Al subir o bajar la temperatura de un alimento: si un alimento es grande y macizo, tardará mucho más en descongelarse o en hornearse; si está cortado en láminas finas, tardará poquísimo. Es más, cuando un alimento es muy grueso, puede ser incluso que lo metas durante horas en el horno, se carbonice la superficie exterior, y el centro se quede crudo por no poder penetrar el calor lo suficiente.

-Limpiar y desinfectar: ¿qué es más fácil, limpiar y desinfectar un material poroso como una tabla de cortar de madera, o una superficie lisa y pulida, como la de un tupper de plástico? Os doy una pista: yo me fío poco de los materiales porosos cuando se trata de cuestiones higiénicas. Obviamente no es lo mismo la higiene de la cocina (que tenemos un sistema inmunitario bastante bueno por si algo falla), a la higiene en un laboratorio, que debe ser cuando más impecable mejor. Pero... ¿a que no suele haber mucho instrumental de materiales porosos en los laboratorios?

-¿Líquidos y gases? Imagina una sustancia cuyas moléculas no están estrictamente unidas entre ellas... imagina que cada una de sus moléculas tiene TODA su superficie expuesta (gases), o que la exponen en cuanto se les aplica una mínima fuerza que ponga sus moléculas en movimiento (líquidos). Los líquidos y gases, en efecto, tienen una relación superficie/volumen extremadamente alta a nivel teórico, y por ello es tan fácil "contaminar" sustancias como el agua. Suelta una pequeña cantidad de sal en una cierta cantidad de agua, dale dos vueltas, y prueba a tomar un trago de un punto al azar. Lo normal es que te sepa salado, aunque a nivel teórico, por azar y entropía, podría no ser así.

jueves, 31 de octubre de 2019

Feminismo vs. Hembrismo



Lo sé, he caído en el topicazo y en lo fácil; sin embargo, lo veo necesario. Más allá de lo que ya expuse en otra publicación sobre lo que ES y NO ES el feminismo, el hembrismo, el machismo, y un pequeño etc. de distintos "-ismos", quiero hacer uno de estos "versus" que a mí me gustan para dar casos prácticos e ilustrativos, ya que incluso a día de hoy, todavía hay gente que no sabe lo que es cada uno. Ojo (número 1), hablo de gente que no sabe lo que es, ni siquiera hablo de "no tenerlo claro" o tener "confusiones". Ojo (número 2), hablo de lo que ES y NO ES el feminismo desde el punto de vista de la RAE y lo estipulado por la sociedad, no voy a ser yo quien se meta a nadar entre toneladas de mierda en la cabeza del típico paisano sin puñetera idea. Hablo de esa gente que dice que un feminista condena la masculinidad y cosas así. Sin más dilación, comienzo.

-Pepita le ha puesto una denuncia a su jefe. Resulta que se ha enterado de que un compañero suyo que hace exactamente el mismo trabajo que ella cobra más. Porque sí y punto, porque es hombre, ni siquiera es más productivo ni nada. Bien por ella. => Es feminismo.

-Perico le ha puesto una denuncia a la LFP. Dice que no le parece justo que los jugadores de la liga de fútbol masculina cobren miles de veces más de lo que cobran las jugadoras de la liga de fútbol femenina. Sencillamente le parece injusto, no se ha parado a pensar en que la liga de fútbol masculina mueve muchísimo más dinero que la femenina. Bravo por él. => Es hembrismo.

-Manolito es activista por la igualdad en su tiempo libre. Dado que sabe que el capitalismo impera, y que por ello, tu tiempo de trabajo se valora en base a tu productividad (normalmente), se ha propuesto hacer que la liga de fútbol femenina tenga algún día la misma repercusión social que la masculina, para que algún día tengan motivos para cobrar igual. Bravo por él. => Es feminismo.

-Considero que hay que atacar la brecha salarial (a pesar de que nunca he consultado números). Considero que hay que velar por leyes de protección de la mujer (aunque algunas puedan ser anticonstitucionales). Considero que hay que prohibir el aborto (a pesar de que nunca me he informado sobre el desarrollo embrionario). => Es hembrismo.

-Existen casos de brecha salarial. Existen casos de violaciones masculinas en cárceles. Existen casos de violaciones femeninas en las calles. Existen, en general, muchos casos de abusos hacia unos y hacia otros, y aunque no lo sé con certeza, es probable que los casos de las mujeres sean más numerosos. No obstante, todos importan, y todos deben ser tomados en cuenta. => Es feminismo.

-Mi marido es muy bueno, se cuestiona todo y aunque todavía tiene influencias de aquí y de allá, intenta siempre que puede que tanto él como yo tengamos las mismas posibilidades. Pero... dice que si quiero eso, también debería dejar de sujetarme la puerta y de tratarme como a una princesa, menos mal que no soy tonta. Está muy equivocado, una cosa es el machismo, y otra la caballerosidad. Además de la igualdad, me merezco que me traten bien, sobre todo a ojos de la gente de fuera. ¿Por qué? Pues... pues... ¡porque siempre se ha hecho! A las mujeres hay que tratarlas bien, y punto. => Es hembrismo.

-El otro día leí que en los países nórdicos la baja de maternidad es por turnos. Obviamente, empieza por la mujer porque su cuerpo necesita recuperarse del embarazo y el parto, pero luego le toca al hombre también. Es obvio, la baja de maternidad es un tiempo remunerado pero sin productividad, así que supone un problema para cualquier empresario, lo que dificulta la inserción laboral de cualquier mujer. Además, aunque a un hijo se lo quiere mucho, lo cierto es que los primeros años son una castaña y una esclavitud, es justo que la tarea se distribuya entre ambos. Bravo por los nórdicos. => Es feminismo.

-En un supuesto mundo perfecto, la mujer debería tener un trato ligeramente preferente. El motivo es simple: en igualdad de condiciones, a la mujer le toca comerse gestaciones, cosa que el hombre se ahorra. Por lo tanto, debería haber ligeras ventajas para las mujeres que compensen este punto. => COMPLICADO. En general, yo lo llamaría hembrismo (nadie te obliga a tener hijos, y los hombres también sufren algo durante el embarazo), pero reconozco que tiene tintes de igualdad, basándose puramente en la razón y la justicia.

-Mi mujer quiere que sea más cariñoso con ella, yo quiero que ella sea más abierta de mente en la cama. Es duro... no sale de mí, pero comprendo que también es duro para ella, y que no le sale natural. Poco a poco, se trata de adaptarse uno a otro. => Es feminismo.

-Mi marido DEBE ser más cariñoso conmigo, porque es LO MÍNIMO que se espera de él, pero me dice que a cambio yo tengo que hacer no sé qué cochinadas. Culpa de tanto porno, lo ha vuelto un degenerado. Menos mal que a mí me han educado bien, y que aquí estoy yo para ponerle los puntos sobre las íes. => Es hembrismo.

-Nuestros horarios de trabajo son muy compatibles, así que pasamos casi todo el día juntos. Pero... resulta que yo no soy mucho de salir, y a ella le encanta la juerga. Se lo dije cuando empezamos a salir, que yo necesitaba mi espacio; la avisé, y me dijo que no le importaba. A veces salgo, claro, pero a ella no le parece suficiente. Le digo que no pasa nada si sale con sus amigos, que no me voy a sentir mal ni nada, pero dice que no es lo mismo sin mí. De haber sabido que era tan inmadura y que necesitaría arrastrarme a todas partes para ser feliz... no me habría casado. => Es un proyecto frustrado de feminismo.

-Sí, si lo veo todo el día, vivimos juntos, ¿no? Pero es que... ¿para qué te casas con alguien si te vas a pasar todo el día con tus videojuegos? ¿Para eso quieres una mujer? Hay que salir, bailar, ¡que te vea la gente! Luego me dice que salga con mis amigos... ¡¿Y para qué iba yo a querer un marido, si voy a acabar saliendo con mis amigos?! O sea, que cuando él quiere puede salir con sus colegas, pero si yo quiero salir con él, la negativa por delante. Valiente tirano que tengo al lado, no puedo salir a la calle si a él no le da la gana. => Es hembrismo.