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martes, 20 de abril de 2021

La alegoría del padre, el hijo, y el tortazo

Caso hipotético uno: imaginad cien hogares familiares, con cien padres, y cien hijos pequeños (tipo 3-4 años, etapa esponja mental). Cada uno de esos cien padres, en un momento dado, le dice a su propio hijo "te voy a enseñar una lección", y va y le propina un tortazo. No hace falta que sea una piña a rodabrazo ni nada que pueda considerarse un maltrato gore; simplemente, le da un tortazo. La escena hipotética podría o no repetirse a lo largo de varios días, pero creo que todos estaremos de acuerdo con lo siguiente: de los cien niños, una mayoría aprenderán la lección de que, si no están alertas, se pueden llevar un tortazo. Si la escena hipotética se repite, probablemente el número de "lecciones aprendidas" aumentará exponencialmente.

Caso hipotético dos: imaginad que después de un par de años (los niños todavía son esponjas), esos cien padres se van a sus respectivos hijos, y les dicen "lo que te hice hace dos años era solo un experimento, nunca más voy a pegarte; puedes dejar de estar en guardia delante de mí". Precioso, bonito, muy romántico todo -y sigue siendo muy hipotético. Los cien padres, en efecto, cumplen con lo dicho, y no vuelven a pegarle a su vástago nunca más, salvo a alguno que diga alguna cochinada en la mesa. Ahora yo os pregunto: teniendo en cuenta que en pocos días, casi todos esos niños aprendieron a estar alertas cada vez que veían a su padre cerca, ¿cuántos de esos niños desaprenderán esa conducta? Alguno, no lo dudo. ¿Una mayoría que crecerá de forma exponencial a cada día que no se lleven un tortazo? Eso, sí lo dudo. Probablemente, la mayoría tardaría meses o años en volver a ver a sus padres con los mismos ojos inocentes, a pesar de seguir teniendo esponjas cerebrales.

Es muy básico lo que vengo a contar aquí, y sin embargo, es algo que a la mayoría se nos olvida: lo negativo se aprende rápido, y se notifica rápidamente; lo positivo se tiende a ignorar. Forma parte de la naturaleza de los animales, pues si algo te hiere o te sienta mal, tratarás de hacérselo saber a tu tribu para que aprendan, y para que se puedan adaptar a tiempo. Por el contrario, si algo bueno te ocurre, no tendrá -normalmente- la misma repercusión, pues a menos que estés descubriendo la pólvora, tu grupo social tenderá a desconfiar de lo nuevo. Lo nuevo da miedo a menos que esté envuelto en una caja de regalo tan, TAN bonita, que te permita sobreponerte a tu propia programación genética.

¿Por qué cuento esto? Primero, porque me gusta soltar filosofadas y plantear hipótesis, ya lo sabéis. Segundo, porque quiero que dejéis de echar mierda por redes sociales, ya no vivimos en el medio natural, y esta clase de medidas ya no tienen fines productivos. Tercero, porque quiero que dejéis de echarle cuenta y de repetir los mensajes de odio de los más mediocres.  Sí, esos a los que luego votáis. Y sí, sé perfectamente que esto es también una manera de echar mierda, pero es sutil, divertida, y pienso que es más constructiva que destructiva.

viernes, 20 de noviembre de 2020

¡Y sigue la cruzada contra las telefónicas!

Hacía ya mucho que no echaba mierda sobre una compañía telefónica, y eso, yo, no lo puedo permitir. La siguiente historia sigue de manera directa el relato del anterior capítulo, solo que un año más tarde:

https://federicadas.blogspot.com/2019/12/continua-la-cruzada-contra-las.html

Sabía yo que se aproximaba una fecha que tengo bajo control. Realicé la portabilidad de la que os hablé a costa de volver a hipotecar mi libertad económica bajo pena de multa por un año (lo que se suele llamar "contrato de permanencia"), pero oye, tengo que reconocer que me hicieron una oferta bastante buena. Así pues, tras 11 meses de disfrutar de una nueva oferta, y sabiendo que tenía unas vacaciones próximas, me propuse que utilizaría parte de ese tiempo para arreglar el asunto, ya fuese contratando una tarifa inferior (no necesito 600 megas de fibra...), o incluso estudiando la posibilidad de una nueva portabilidad.

Iluso... (en parte, que me salí con la mía)

Ayer estaba yo por casa de tranquis, cuando me llama un número de Valencia. Mi compañía telefónica: que saben que en dos semanas vence mi oferta, y que quieren proponerme una contraoferta. Durante este año he estado pagando unos 40€ al mes por un servicio que (SEGÚN DICEN ELLOS) vale 65€, de modo que me ofrecían una tarifa aún más potente (mismas megas, pero más gigas para el móvil) por una pequeña subida hasta 43€, pero ya no tendría permanencia y el precio ya no sería de una promoción, sino que se quedaría como precio base. Pues oye... inicialmente sonaba de puta madre, para qué os voy a engañar.

Pero me acordé... es una compañía telefónica.

Dije que aunque la oferta era buena, justamente iba a proponerles lo contrario: pagar menos, y recibir menos megas. El tío (que lo llamo así por la situación, pero la verdad es que fue majísimo) ni se lo pensó, ya estaba preparado: 38€, 300 megas, y se queda fijo, sin permanencia. Me quedé callado unos minutos... le hice repetir las condiciones 2 veces más, para asegurarme de que no me querían colar nada raro. Y... acepté, porque me iba a ahorrar un viaje a la tienda, porque me quitaba el problema de encima, y porque al fin y al cabo, era una de las opciones que yo quería.

Y bueno, pues diréis vosotros: ¡quejica, si te salió bien y sin moverte de casa!, ¿dónde está la pega? Si habéis seguido los otros capítulos, ya os podréis oler la tostada. Primero, decir que QUÉ CASUALIDAD que desde hace dos semanas, el internet me ha empezado a dar problemas tras un año yendo finísimo (confinamientos incluidos, que hubo mucho más tráfico de red). Segundo, decir que tengo la más absoluta y completa seguridad de que si me hubiese peleado un poco (cosa que yo no hago porque lo considero indigno), habría podido arañar 2 ó 3 euros mensuales menos. Tercero, que teniendo en cuenta el segundo punto, estoy casi completamente seguro (y digo casi porque hay que dejar lugar a la duda) de que ese servicio de 38€ que quizás podría haber conseguido por 35 o así, no creo que a ellos les cueste más de 4 ó 5 mantenerlo funcionando.

¡Ah! Y la guinda del pastel: al hacer el cambio de tarifa, dejaron de funcionarme los datos móviles. Llamé al servicio técnico, me lo solucionaron super rápido (sorprendido me hallé), pero en el mientras tanto, que tuve que decir el modelo de mi móvil para que me dijeran qué hacer para arreglarlo, ya me habían intentado colar un contrato de permanencia nuevo porque mi móvil "era muy bueno, pero ya viejito".

Y por ello, a pesar de que las quejas que tengo de esta compañía telefónica son, a nivel puramente empírico, nulas (y por eso no voy a decir el nombre por ahora), no me voy a cortar en decirlo: piratas, estafadores, carroñeros, ¡cabrones!, ¡cabrones!

sábado, 5 de septiembre de 2020

Hablar en el mismo idioma


Voy con otra de mis publicaciones de racionalidad vs. sentimientos. Muchos habremos oído esta frase o variantes, ¿verdad que sí? "Si quieres convencer a alguien de algo, debes hablarle en su mismo idioma". Obviamente, esto no se refiere al idioma en sí (que también puede tener su mijita de importancia...), sino a la parte más emocional de la conversación.

Me explico.

Todos hemos sido jóvenes en una mayor o menor medida, o mejor dicho para el caso, adolescentes. ¿Recordáis esos tiempos tan tremendamente idiotas en que nos esforzábamos por no salirnos del tiesto y decir siempre frases puramente emocionales que encajaban con nuestro círculo? Todos hemos dicho (y seguimos diciendo, pero ya menos forzado) un "es la caña", "ostiacopón", o variantes marcadas por el círculo social correspondiente. Cuando yo era chico, en mi barrio estaba de moda decir "qué mafia" de alguien que era el puto amo. ¿Hoy? Daría vergüenza ajena escuchar esas dos palabras xD. ¿Y sabéis qué? Que no hace falta que sea hoy, habría bastado con el paso de unos meses, o quizás años. Y sin embargo... aquí tengo una anécdota graciosa para compartir: 2015, estaba yo estudiando en Lugo y ya andaba yo por la quinta de los puretones dentro de la universidad. Vi a unos chavales de 5º de carrera hablando entre ellos, y cuando hablaron de alguien que era un puto amo, dijeron un "qué capo...". Me costó dios y ayuda no partirme el ojete delante de ellos, pues me caían bien y tampoco era plan. ¿No es mucha casualidad que en Sevilla y en Lugo, con una diferencia de unos 10 años, se haya dicho "qué mafia" y "qué capo"?

Pero bueno, eso era un dato aislado y no me quiero ir por las ramas.

Poneos en la psique del que érais cuando teníais 13-15 años. Imaginaos que el típico chaval de 30 y tantos que venía a dar alguna charla sobre civismo o, peor aún, sexo, viniera a intentar "hablaros en vuestro idioma", pues verdaderamente se esforzaban por intentarlo. En aquel entonces, muchos de nosotros teníamos la personalidad de un borrego bastante indeseable, y no me refiero a que fuésemos necesariamente malas personas. Sencillamente no sabíamos nada sobre lo que era una tribu social, y nos encerrábamos en la nuestra incluso sin saberlo, por lo que escuchar a un pureta de 30 tacos decir un "¡cómo mola, tío!" tenía más posibilidades de desacreditarlo a nuestros ojos, que de hacer lo contrario. Y es así, no tratéis de negarlo. Horrible, pero así. Ahora... tratad de extrapolarlo a un contexto social más relevante que el de unos niñatillos de instituto.

Pensad en esos adorables personajillos de las series de la tele, los pandilleros. Sí, sí... esa gentuza que vive bajo la filosofía del "yo contra el mundo". Típica escena: va un policía a investigar un marrón, se pone a preguntarle a los pandilleros, y todos se callan como putas. Claro, porque ellos están involucrados de alguna manera. Lo peor no es el hecho de que se lo callen (que ya es bastante malo, pero comprensible), sino que seguramente sacarán a relucir toda su hostilidad diciéndole borderías al policía, o sacándole burlas. El policía, según qué personaje sea, tomará uno de entre dos cursos de acción: si es protocolario y correcto, se cansará de perder el tiempo y se irá por donde ha venido; si es más tipo Harry el Sucio, entrará en sintonía con esa gentuza y, lo habéis adivinado, "hablará en su mismo idioma", que no es otro que el idioma de la fuerza. Con un poco de suerte, y sabiéndose protegido por la ley, el Harry el Sucio se pondrá a partir dedos, a repartir mamporros y/o a hacer chantaje hasta que los pandilleros dejen de reírse y alguno cante. Hablar en su mismo idioma, finalmente, tuvo su efecto.

Vamos con otro caso que nos pilla más de cerca. Que levante la mano quien no conozca a una persona que cuando escucha "comunismo", se pone de uñas y piensa automáticamente en un sistema totalitario y corrupto que no cumple con la definición de comunismo. ¿Qué creéis que puede convencer mejor a esa persona, una exposición de argumentos y hechos, o un vídeo de Whatsapp en el que salga el político de turno, chillando y dando golpes en la mesa mientras le da todo lo que esa persona desea oír (que además, casualmente, serán frases de moda muuuy preconstruidas)? Dicho de otra manera, ¿es su idioma lógico y racional, o emocional e improductivo? 

Antes de cerrar, quisiera dejar caer una última idea. Normalmente, la gente que entiende mejor el lenguaje emocional que el lógico, tiende a perderse mucho más cuando se encuentra en una multitud. Aunque por supuesto que depende de la persona, la gente que se encuentra en este estado mental suele volverse más receptiva a argumentos lógicos en un "tú a tú" que en una reunión de amigos, ya que al fin y al cabo somos animales tribales y a la mayoría nos encaaaaanta el postureo. Si conocéis a alguna persona así que os importe, y que no deseéis que se acabe convirtiendo en un auténtico bufón, mi consejo es que os lo llevéis a un rincón de vez en cuando y lo hagáis razonar. De otra manera, y dado que es improbable que seáis su padre como para castigarlo sin móvil... poco a poco irá convirtiéndose en una persona que es difícil de tomar en serio.

sábado, 29 de agosto de 2020

Reflexión sobre la transexualidad


Si bien todo el asunto de la pandemia ha hecho que la moda del hembrismo y los LGBT se haya callado bastante (¡vaya, qué chorprecha!), lo cierto es que hace tiempo que quiero traer un asunto al blog. Antes de empezar, solo decir que la idea que voy a plasmar aquí no es estrictamente mía, sino que la saqué de un vídeo de Fripozo que tendrá ya como un año o así... pero bueno, me hizo pensar, y aquí ando tecleando.

Ya escribí sobre lo que parece ser la identidad de género (enlace: https://federicadas.blogspot.com/2019/09/que-es-sentirse-hombremujer.html ), y digo parece ser, porque incluso a día de hoy y tras haber preguntado a DECENAS de personas, todavía no he encontrado a nadie que me haya dicho algo profundo o trascendental, más allá de que se trata de un sentimiento/inclinación vacío. A lo que voy... ¿qué es una persona transexual? Una persona que nace con un sexo, y que decide modificarlo para que concuerde con su género. Hasta aquí bien, ¿no? Es un poco duro además de arriesgado, pero es como si naces con el corazón a la virulé y decides arreglarlo por una operación, pues de lo contrario, no cumplirá con tus expectativas (en este caso, de supervivencia). Dejando a un lado a los que son abiertamente tránsfobos (personas que, desde un no muy profundo respeto, mando a que se lo hagan mirar), digamos que hay tres formas de enfocar la opinión pública sobre la transexualidad:

1) Los que la aceptan sin más. ¿Te sientes mujer, y quieres transformar tu cuerpo para ser más parecida a una mujer biológica? OK, cero problema, ¡adelante! Podríamos decir que esta es la visión más emocional, la "más mayoritaria" y la que está más socialmente aceptada en el mundo civilizado.

2) Los que la niegan sin más. Si has nacido hombre, eres un hombre, punto. Si "te sientes mujer", es una cuestión de sentimientos erróneos, posiblemente motivados por según qué experiencias del pasado. Es una visión dura y cero emocional, no tan mayoritaria, y muy cercana a lo que conocemos como transfobia. Sin embargo, no es exactamente lo mismo, ya que las personas que se encuentren aquí no son (en principio) violentas o intolerantes, pues aunque darán su opinión (y vaya si la darán...), no se pondrán en el camino de alguien que quiera cambiar su cuerpo, o al menos no de forma violenta o intransigente. Diríamos que es una visión pragmática y simple, que busca, generalmente con pocos argumentos, hacer que se desestabilice la convicción de los que están en el punto 1.

3) Aquí es donde me voy a enrollar. Resulta que hay una tercera visión que se parece a la del punto 2, pero que es más humanitaria. Esta visión rechaza parcialmente la legitimidad de la transexualidad como un remedio, pero no lo hace metiéndose con los transexuales y sus sentimientos, sino con la parte más tóxica e insidiosa de la sociedad. Por desgracia, es una idea compleja, así que no puedo resumirla en dos frases... ¿os acordáis de lo que dije al principio sobre lo de que nadie sabe decirme "qué es" sentirse hombre o mujer? Pues ahí está justamente el problema, voy a desgranarlo un poco.

Imaginad un universo paralelo en el que nunca haya existido algo similar a la homofobia. Un lugar en el que, como antaño (muy antaño), si te gustase un culo redondo o uno peludo, daría igual y nadie se metería contigo. En este mundo, además, resulta que si te gusta ponerte una falda o maquillaje, no por ello eres mujer. En este mundo, además, por nacer con un pene entre las piernas no existe una presión social que te obligue a "ser fuerte", a no expresar tus sentimientos más primarios (y no me refiero a los sexuales aquí), o a marcar el territorio. En este mundo, en definitiva... no habría etiquetas sobre este tema, pues ser hombre o mujer no te define. Por encima de ser un hombre o una mujer, resulta que eres una PERSONA, y el sexo no es más que un carácter más de entre todos los que te da tu genética.

¿Qué más ocurriría en este mundo? De una manera hipotética (pues la sociedad es extremadamente compleja), nadie se sentiría presionado a ser o fingir algo que no se es, al menos en lo sexual. Si resulta que nacieses mujer y te sintieses "masculina", nadie te diría que eso significa que te pareces a un hombre. Dicho de otra manera: nada, salvo tú mismo, te presionaría jamás a CONVERTIRTE en un hombre. Por lo tanto... lo más probable es que en este mundo hipotético, la inmensa mayoría de los transexuales que existen en el nuestro no llegasen a realizar ese cambio, pues no verían la necesidad de hacerlo. Obvio... también habría algunos que lo hicieran; aquellos que, ya fuese porque "sienten muy fuerte", o porque son auténticos "drama queens" adictos a dar el cante, acabarían haciendo la transición para autorealizarse, y recalco ese "auto-", pues también recalco que en este mundo no existiría la presión social para estos tópicos.

A modo resumen, pues se trata de una idea muy compleja como decía antes: la visión número 3 buscaría atacar el problema de raíz, que no está tanto en el "nacer con un cuerpo equivocado", como en el "nacer en una sociedad criticona y nociva". Pero claro... véndele tú esa idea a personas que se sienten felices por sentirse parte de algo, aunque ese algo sea el poder llamarse "gender fluid" antes que vivirlo sin más. Al fin y al cabo, somos animales tribales.

jueves, 21 de mayo de 2020

Todo vergonzoso.


Simplemente quiero dejar constancia aquí de que, aunque la "rebelión de los pijos" me ha parecido algo aberrante, vergonzoso en el sentido más estricto de la palabra, infantil, y un atentado contra la sanidad pública, el predecible contraataque me parece casi igual de malo (y digo casi igual porque las peleas por redes sociales no propagan virus).

Dicho de otra manera... ¿está mal que la gente salga a la calle para quejarse de... "algo", en plena cuarentena, sencillamente porque les ha salido de las pelotas? Sin duda, es un auténtico crimen social. Pero... ¿justifica eso que surja toda una corriente de odio contra ellos, en boca de "los pobres"? Por supuesto que no. Eso sigue siendo lucha de clases, polarización social, otra manera de inmadurez que provoca otra clase de vergüenza ajena, y otra lacra social que da una idea muy clara de la pasta de la que está hecha el pueblo.

¿Cómo luchar contra la "manifestación de los pijos"? Yo os lo diré en tres "sencillos" pasos (sí, entre comillas, porque de sencillo solo tiene lo bonita que queda la palabra en la frase):

1)No promover más odio y más polarización social.

2a)Cuando el niño malo del colegio le pegaba a otro niño y le robaba el bocadillo, ¿era lo correcto pegarle más fuerte e ir a su casa a robarle el bocadillo del día siguiente? No, ¿verdad? Lo correcto era ir a quejarse al profesor, quien, con el manual en la mano, tendría el protocolo de llamarle la atención y, en última instancia, decírselo a sus padres para que lo enderezaran.

2b)"Pero, ¡Fede! ¡De tal palo, tal astilla! ¡A veces los padres eran peores que el niño y no le llamaban la atención! ¡Los pijos de Salamanca se han ido de rositas y ningún policía les ha dicho nada!". Lo sé, lo sé... Vamos con el paso

3)Ya que tenemos lo que tenemos, un gobierno que es como es, las opciones son jodidas. Dejando a un lado la opción de la violencia (y no hacia los ricos, sino hacia los que deberían llamarles la atención), lo óptimo sería invertir en educación para que haya menos polarización, menos inconsciencia, y menos idiotas en definitiva, además de tener un gobierno capaz que no se corte a la hora de llamar la atención a "sus jefes". Vamos, que os estoy diciendo bajo cuerdas que no seáis imbéciles, y que la próxima vez que toque votar, optéis por un partido que vaya a invertir en educación y en sanidad; uno que no lleve décadas de corrupción a sus espaldas, a poder ser. Y sí, por si surge la duda, esta opción, si bien es la óptima, requeriría de décadas para arreglar el problema. DÉCADAS. Nada es gratis, y menos cuando la gente está cada día más cómoda y más idiotizada.

viernes, 17 de abril de 2020

El ramo tránsfobo y machista.


Hoy vengo con una anécdota de las bien sabrosas. La entonaré en clave de humor y la cerraré con una moraleja, pues la alternativa sería darle la importancia que en realidad tiene, y eso sería bastante deprimente para una publicación que busca entretener y hacer pensar.

Sigo de cerca un chat. Dicho chat se compone de bastantes personas (más de cien) de las cuales diría que son, EN GENERAL, bastante normales, racionales, y respetables, con la salida del tiesto ocasional e inevitable que puede ocurrir entre tanta gente. Bien... pues el caso es que hará dos semanas entró una persona que supe desde el principio que iba a ser conflictiva. Chica trans que, tristemente, cumplía (aparentemente, al menos) con todo el estereotipo hembrista que estamos hartos de ver a día de hoy (o sea, las ovejas negras del feminismo real y respetable). Por resumir, diré que en su primerito día, a mí, que me considero tremendamente suave y diplomático, me armó un cirio y me dio a entender que no podía ser FACTIBLE que hubiese cosas en mi pasado comparables en gravedad a las que ella ha vivido. ¿Motivo? Que ella es una chica trans. Así, tal cual. Lo gracioso es que en media hora se disculpó, y en otra media hora hablando conmigo por privado, volvió a cogerme asco y soltó por el chat (público de nuevo) una aclaración pasivo-agresiva que solo yo podía entender, apelando en clave a que no se había equivocado en su juicio inicial sobre mí.

Tras esa introducción, voy con el meollo. Anoche se lió el gran pifostio gracias a la susodicha. Podría poner aquí una transcripción de la conversación, que fue en su mayor parte relativamente respetuosa, si bien, de nuevo, bastante pasivo-agresiva, pero por cuestión de respeto y decencia hacia los involucrados y su intimidad, os ofreceré un resumen: la muchacha hizo alusión a cómo todo el porno que existe está pensado para hombres cis. ¡Pum! Y se quedó tan ancha. No debe conocer la regla 34 de Internet. Empezó a pedir formas de encontrar lo que ella llamaba "porno feminista", que tras pedirle una definición, calificó como "porno entre hombre y mujer en el que la mujer disfrute y no sea solo una figura de deseo" (o sea, que tampoco le valía el lésbico). La conversación se fue calentando, y tras muchos y divertidos vocablos y declaraciones como "cisheteronormativo", "comida machista", o "el porno solo ofrece estereotipos machistas y una educación sexual afectiva penosa", y tras tirarse muchos trastos a la cabeza unos y otros (sobre todo ella a los demás), y de hacerse muchas declaraciones obvias como que "un pene no hace a un hombre", apareció en la conversación la imagen que he puesto en la cabecera.

De más está decir que me partí el ojete cosa bárbara. Le pregunté por privado al chaval que colgó la imagen, y me dijo que la puso por poner, que ni siquiera tenía sentido la cita.

Me partí el ojete cosa bárbara por segunda vez.

El caso es que la muchacha, ya le saldría de inercia, dijo que el mensaje era transfóbico, y que le daba asco. Le pregunté por qué. ¿Qué parte de la cita es la que te ha ofendido exactamente?, le dije. Respondió que hacer alusión a la relación directa entre hombre y pene. Le pregunté que si no tenía nada que decir sobre la parte del ramo, y me dijo que no, que esa parte no tenía sentido.

Y tras este y otros horrendos ataques del estilo (que nos encargamos POR SI ACASO de aclarar que eran humor negro), la susodicha optó por hacerse la víctima y marcharse del chat (hice palmas con las orejas). ¿Lo más gracioso del asunto? Que detrás de ella se fueron dos más, una diciendo que no soportaba la falta de empatía que teníamos algunos, y otro diciendo que nos revisáramos las actitudes machistas, tránsfobas y el humor.

Y hasta aquí llego, que lo que empezó como un relato morboso ha acabado por hacerme sentir sucio; ahora, la reflexión:

De más está decir que ni de cerca estoy criticando a las personas trans ni al colectivo LGBT (el cielo me libre...), sino a la tendencia más o menos natural que existe en la humanidad a caer en la polarización. La susodicha no es más que un ejemplo más del "si no estás conmigo, estás contra mí", ya que para ella no había términos medios; todas sus aportaciones al chat eran o "qué chuli tu gato", o "eso es tránsfobo y machista", parecía un auténtico estereotipo con patas y, lejos de parecerme ridícula o lamentable, voy a decir que lo que más me transmitía era lástima. Y no lástima de "qué patética, me das lástima", como dicen los malos de las pelis, sino lástima de "pobrecita, es una víctima más". Y no una víctima de los malvados machistas que discriminan a las personas trans, sino una víctima de la tendencia más arriba descrita: la polarización.

La polarización es una repugnante estrategia que los políticos de todas las épocas han utilizado desde siempre para facilitar la colaboración hacia ellos de determinados colectivos, por medio del enfrentamiento con otros colectivos a base de premisas simplistas. "Mi dios es el único legítimo"; "¿una mujer que no reza? debe ser una bruja, quemémosla"; "el comunismo lo es todo"; "esos sucios sociatas van a vender nuestro país a Venezuela"; "esos putos fachas defienden el machismo heteropatriarcal"; y un largo etc.

Cada día que pasa me doy más cuenta de que la personalidad es un don del que no disponen todos, es algo difícil de conseguir, aun más difícil de cultivar, y todavía más difícil de conservar, pues la sociedad y los que nos rodean se encargan de juzgarnos a todos lo suficiente como para someter a las mentes más débiles (que son mayoría). Dicho esto, debo admitir que yo también caí en un poco de polarización durante la conversación de la que hablé antes, pues no soy ningún superhéroe. Es verdad que la muchacha llevaba unos cuantos días tocándome las narices y que estaba deseando que se largara, lo que me hizo ponerme un poco más bromista de la cuenta, pero al mismo tiempo, aclaro que hubo muchas veces en las que me cargaba de paciencia y la intentaba hacer pensar. Sin éxito. Pues nada, chica... oféndete, que eso sí que parece que se te da bien; espero y deseo que algún día madures, o serás una desgraciada toda la vida, es algo que ya he visto ocurrir antes.

Antes de cerrar, dos declaraciones:

-Aunque ya lo he dicho, no tengo absolutamente nada en contra de los LGBT, ni siquiera en contra de la gente polarizada y/o sin personalidad. Doy por hecho que son una mayoría abrumadora, y que hay que convivir con ellos. Es responsabilidad de todos (también de ellos) el dar educación, y hacerles ver que hay algo más que unos cuantos miles de aliados y un porrón de millones de enemigos a su alrededor. Como me gusta decir, todos somos y dejamos de ser ciudadanos mediocres de manera intermitente.

-A la parte más oscura del colectivo LGBT, es decir, los hembristas radicales; sí, esos que no saben que son ellos, pero que curiosamente se darían por aludidos y se ofenderían si leyeran estas palabras... con todo mi cariño: ¡DESPERTAD! ¡OS ESTÁN HACIENDO TRABAJAR GRATIS PARA GANAR DINERO Y CREAR AGENDA POLÍTICA! ¡CADA DÍA QUE PASÁIS ASÍ, ODIÁIS MÁS AL MUNDO, Y EL MUNDO OS ODIA MÁS! ¡CREÁIS Y PERPETUÁIS EL PROBLEMA QUE DECÍS QUERER ERRADICAR!

jueves, 12 de marzo de 2020

Coronavirus, y el egoísmo mediocre.



Hoy os quiero presentar otra de estas ideas que me rondan por la cabeza, una que me gusta llamar "egoísmo mediocre", "egoísmo de los mediocres", "egoísmo justificado", o incluso (a veces) "egoísmo extremo". Lo explicaré tirando de ejemplos, y empezaré con uno que anda en boca de todos hoy día: el caso del coronavirus.

En cierto modo ya he hablado con anterioridad sobre el egoísmo de los mediocres, siendo la primera vez aquella en la que hablé sobre la "población latente", pero hoy lo voy a abordar desde otra perspectiva. ¿Por qué el famoso coronavirus se ha expandido tanto? Bueno, pues aunque suene mordaz, no creo que absolutamente nadie en este puto mundo tenga una respuesta lo suficientemente acertada a esa pregunta, pero las noticias que se ven por ahí tienden a apuntar a ser un caso de irresponsabilidad civil. No en vano, se han visto hasta memes en los que se ridiculiza el caso diciendo que uno de los síntomas secundarios del coronavirus es el desarrollo de deseos por viajar... y por ahí van los tiros. Poneos en el pellejo del ciudadano medio. Como digo siempre, sería el típico parroquiano de bar que a ratos es y deja de ser cualquiera de nosotros (ciudadano latente... ¿recordáis? https://federicadas.blogspot.com/2018/08/la-poblacion-latente.html ). El susodicho individuo empieza a ser bombardeado por montones de noticias sobre un virus de China que blablabla... ya os lo conocéis. Más tarde o más temprano empieza a escuchar frases preconstruidas que a veces ridiculizan el caso, y otras veces lo agravan por alarmismo desproporcionado. El individuo se ve en una tesitura polarizada, pues el ciudadano medio siempre tenderá a ver dos extremos en vez de una escala de grises: o se conciencia con el problema y arrampla con todo lo que vea en el supermercado para enclaustrarse en casa, o dice que "eso no eh máh que una gripe máh floha!!" y se la soplará por completo. Así pues... ¿cuál de esas dos cosas veis más posible que ocurra?, ¿la que requiere un cambio radical de su estilo de vida y empujar su zona de confort (estrés y demás), o la que requiere que... no haga nada, y que además tenga un nuevo y gracioso tema de conversación para echar pestes en el bar? Pues oiga, yo no lo sé porque no estoy en la cabeza de todos, pero juraría que la segunda la veo más fácil para ocurrir.

Así pues, tenemos a un individuo mediocre (o ciudadano medio, que aunque "mediocre" suene súper feo, no dejan de ser sinónimos) que, en base a haber sobrevivido al final del mundo del calendario Maya, a la gripe A, al brote de ébola de hace unos años, y a otro mogollón de noticias sensacionalistas que azotaron a la población, sufrió de un auténtico síndrome de "pastor de Pedrito y el lobo". Conclusión: el ciudadano medio hace lo que le sale de la punta de la polla, que va a ser en un 99% de veces lo más fácil y cómodo; y si eso implica irse de vacaciones porque tiene "una tos tonta", pues que le jodan al mundo. Joder, si es que él ya tenía los billetes comprados... ¿¿cómo se va a quedar sin sus vacaciones por "eso que no eh máh que una gripe máh floha"?? Y donde digo viajar, digo cualquier otra cosa que implique riesgos sanitarios, como no pedir ayuda del médico si tienes sospechas de estar contagiado, o no meterte en casa para no contagiar a nadie.

Termino con el coronavirus, y voy con otro caso. Podría dar decenas, como aquel de la filosofía del cuello de botella del que ya hablé en una ocasión ( https://federicadas.blogspot.com/2019/05/la-filosofia-del-cuello-de-botella.html ), pero me apetece un poco de gresca. El otro día vi en un estado de whatsapp de un amigo un vídeo corto de esos que están de moda. Salía una muchacha joven, guapísima, pelirroja, delgada, alegre y con una expresión de confianza infinita. Vamos, que era carisma personificado y se comía la cámara mientras hablaba (si bien era un poquito petarda para mi gusto...), y aunque lo que decía era muy bonito... bueno, voy a analizarlo un poco. La chica decía el típico "si alguien dice cualquier cosa en redes sociales y no molesta a nadie, no lo critiques", y seguía con un corto monólogo en el que, sin mojarse, daba a entender que se refería a aquellas personas que andan bajas de autoestima por no cuidarse, o por ser diferentes. Obvio que no me voy a meter con aquellas personas que sufren de una condición clínica (depresión, hipotiroidismo...), pero sí que voy a poner mi granito de arena para luchar contra esa tendencia de egoísmo justificado que están creando muchos ciudadanos medios, y me vais a perdonar si uso un lenguaje un tanto desagradable y satírico, pero para algo es mi blog. 

Estimado ciudadano mediocre: sinceramente (sí, no te miento), a mí me da exactamente igual que te guste comerte los cruasanes de diez en diez y aderezarte el colacao con sobrasada, que la grasa que tienes entre lorza y lorza te provoque ronquidos y apnea del sueño, y que te ames por cómo eres. De hecho, hasta te felicito (EN PARTE) por eso último, es muestra de que has aprendido a sobreponerte a prejuicios sociales y a dejar de escuchar al maldito "qué dirán", que es una de las peores cosas de la sociedad. Pero aquí es donde viene mi reivindicación: una cosa es quererte A TI MISMO, y otra muy diferente es PROMOVER ESTILOS DE VIDA NO SALUDABLES. Si te gusta pellizcarte la molla y verte gordo en el espejo, estupendo, pero si vas pregonando por medios públicos que estar gordo, comer mal, no hacer ejercicio, y un largo etcétera de hábitos perezosos y fáciles son perfectamente buenos y respetables, estás haciendo algo tan bonito como cuando en los años 60 decían que un hombre con clase debe fumar. Al dar visibilidad a esos hábitos de vida no saludables, estás promoviendo que mucha gente de escasa personalidad (que son más de los que podrías creer) se fijen en ti y piensen que tu postura es la acertada, y que en vez de solucionar problemas que ellos puedan tener, acaben adquiriendo otros bajo el nombre de depresión o diabetes (por citar dos bastante típicos). La vida ya es lo suficientemente difícil y competitiva como para que vengas tú a decirle a los más indecisos que está bien que sean perezosos y que no se preocupen por su salud. Los estilos de vida no saludables llevan a cosas como subidas en la tasa de paros cardíacos en adolescentes (que ocurren), al aumento de casos clínicos que NO deberían verse de una manera normal, al consumo de recursos médicos que deberían estar dedicándose a cosas que son más esperables, urgentes, y dignas de atención, etc (y aquí enlazo con lo de la irresponsabilidad civil del coronavirus, ¿os suena lo de los hospitales colapsados por "una enfermedad que eh como una gripe máh floha"?. Así pues, estimado ciudadano mediocre... si está entre tus planes el ser feliz con tu estilo de vida, acortándola de manera voluntaria, adelante, no te detendré, pero haz lo posible por no intentar llevarte contigo a alguien que no tiene la culpa de tener poco arrojo y/o de encontrarse en un punto complicado de su propia vida.

Termino esta publicación con unas últimas líneas que, por desgracia, considero necesario añadir, si bien desearía que no fuera así: NO estoy metiéndome con la gente perezosa y/o gorda, sino con la manía de divinizar el culto a las libertades más dañinas, y al egoísmo mediocre del que hablaba al principio. Al fin y al cabo, todos y cada uno de nosotros, como dije más arriba, somos y dejamos de ser ciudadanos mediocres a ratos. El problema aparece cuando esto se convierte en tendencia, y ese egoísmo se convierte en algo tan endémico y natural que la sociedad tenderá a justificarlo. ¡No, señores! ¡Entrar en la rotonda sin frenar no está bien "porque lo hace todo el mundo"!

viernes, 14 de febrero de 2020

No, no, y no.


Me apetecía hacer una publicación rápida y concisa, así que voy con tres "noes" que, quizás, sorprendan a alguno (ojalá, pues quienes sean ya conscientes de ellos perderán el tiempo aquí):

-A nivel político: NO vivimos en una democracia. Por mucho que se hable de "democracia representativa" o algo así, en el momento en el que quien toma las decisiones de Estado, por mucho que esté votado y elegido por una mayoría, no tenga ninguna clase de obligación a la hora de cumplir con su programa electoral, nos hallamos ante un sistema de gobierno sucio e inmaduro. Sin dudas, hay países en los que funciona mejor y casi parece una democracia, pero independientemente de lo corrupto que sea un país, el sistema que tenemos actualmente NO puede ser considerado democracia. Esto no es una queja, es un dato puramente informativo.

-A nivel sociopolítico: NO estamos exentos de censura. Se impone lo políticamente correcto de una forma más mordaz que hace 20 años. Si no pasas por el aro para según qué cosas y en qué contextos (y no me refiero a cosas moralmente incorrectas, como violar, robar, o matar), te mirarán mal, o incluso te discriminarán de forma manifiesta. Desde acontecimientos que ya hemos visto ocurrir, como el acabar en la cárcel por hacer canciones protesta, hasta cosas menos obvias y más insidiosas, como que planchar la ropa se considere una medida de disciplina y "buen hacer" superior a ir al gimnasio, pasando por otras que están de moda, como el llamar feminismo a lo que no lo es, son medidas tomadas por el gobierno y por la sociedad que, en una mayor o menor medida, te impiden llevar a cabo una vida digna y normal en su plenitud (entendiéndose como tal una en la que no vayas puteando).

-A nivel de conducción: NO es adecuado ser un gilipollas integral. Puedo entender que si vas por tu pueblo a las 4 de la mañana te saltes la señal de prohibido ir a más de 30 por el puente. Puedo entender que si tienes poca experiencia con el carné (servidor) cometas algunas cagadas y haya que tenerte un poco de paciencia. Pero NO es adecuado que le pites a alguien que va a 50 por una zona de "prohibido ir a más de 50"; NO es adecuado que te cueles a toda hostia en la autopista, haciendo un adelantamiento segundos antes de desviarte y provocando un infarto al que va conduciendo bien; NO es respetable la filosofía del "bah, eso lo hace todo el mundo...". Esto, en efecto es una versión humorística de algo que se podría extender a otras muchas cosas de la vida. Así pues, por favor, NO seas un gilipollas integral y cometas microdelitos de los que un policía cuñao haría la vista gorda la mitad de los días. La mitad de estos microdelitos son los que A TI MISMO te hacen pensar que la gente es gilipollas. Si piensas así cuando te toca a ti pagar... ¿por qué no evitar "cobrar"?

martes, 3 de diciembre de 2019

Continúa la cruzada contra las telefónicas.



Me he pensado muy seriamente si escribir esta publicación o no, porque no deja de ser una pataleta... pero lo cierto es que me ha pasado hoy una cosa tan ABSURDA y graciosa que me apetecía compartirlo.

Resulta que estoy en proceso de portabilidad de Vodafone a otra compañía (en términos generales no les haría publicidad a los primeros, pero como voy a echar pestes de ellos, me voy a poner fino). Ya me han contactado 2 ó 3 veces para intentar retenerme, y mi respuesta ha sido siempre la misma: mientras haya compromiso de permanencia, no. Pues bien, resulta que hoy me han llamado otra vez más y se han sacado de la manga una oferta que molaba algo más, mucho más barata y sin permanencia. Realmente, y a pesar de todas las jugarretas que me han hecho, me he planteado si volver. Mi respuesta ha sido (palabra arriba o abajo):

-Vale... mire, señorita, como resulta que me ha pillado trabajando, no tengo tiempo para pensarlo ahora mismo. Sea usted tan amable de mandarme los detalles de la oferta al correo, y esta tarde les digo algo después de pensarlo.

Su contrapropuesta, y la mía:

-Me temo que eso no va a ser posible... esta oferta solo está disponible hasta las 13:30 [¡¡JÁ!!], de modo que debe darme una respuesta antes de esa hora.

-Comprendo... en tal caso debo decirle que no, ya que como le comento, estoy trabajando, y no tengo tiempo para pararme a firmar contratos ni nada de eso.

A partir de este punto, a la telefonista se le empezó a notar cómo se hinchaba una vena en su frente. A estas alturas yo seguía bastante tranquilo. Su respuesta:

-Ah, no se preocupe. Solamente tiene que llamar a su otra compañía telefónica y decirles que no, no hay nada más que firmar.

Aquí se me hinchó a mí la vena en la frente. Mi reacción.

-Pero a ver, le estoy diciendo que no puede ser. Que yo no puedo alienar mi horario de trabajo para darle gusto a su compañía. Resulta que, como le digo, estoy trabajando.

Y aquí vino la guinda del pastel:

-Ah, no se preocupe, yo también estoy trabajando, no hay problema.

En este punto, mi cerebro sufrió un shock. Una de las aletillas de la nariz empezó a temblar. Una de las comisuras de la boca subió en forma de sonrisa, y la otra, bajó en señal de mosqueo. De más está reproducir lo que pasó después... huelga decir que me pareció tan tremendamente absurdo (y egoísta) que alcé un poco el tono, sin perder la cortesía. La tipa se empezó a poner borde, a hablar en plan metralleta sin dejarme hablar... le dije que si no me dejaba hablar, pues tendría que colgar. Entre borderías y absurdeces, al final quedó en un "vale, buen día, adiósadiósadiós...".

¡Pueh ná, que tó mu bien! Sigo sin saber cómo puede ser tan jodidamente estúpida la población como para permitir que una panda de retrasados que crean y permiten protocolos de empresa como los que tienen las telefónicas sigan a flote... y mucho más que a flote. En fin.

jueves, 31 de octubre de 2019

Feminismo vs. Hembrismo



Lo sé, he caído en el topicazo y en lo fácil; sin embargo, lo veo necesario. Más allá de lo que ya expuse en otra publicación sobre lo que ES y NO ES el feminismo, el hembrismo, el machismo, y un pequeño etc. de distintos "-ismos", quiero hacer uno de estos "versus" que a mí me gustan para dar casos prácticos e ilustrativos, ya que incluso a día de hoy, todavía hay gente que no sabe lo que es cada uno. Ojo (número 1), hablo de gente que no sabe lo que es, ni siquiera hablo de "no tenerlo claro" o tener "confusiones". Ojo (número 2), hablo de lo que ES y NO ES el feminismo desde el punto de vista de la RAE y lo estipulado por la sociedad, no voy a ser yo quien se meta a nadar entre toneladas de mierda en la cabeza del típico paisano sin puñetera idea. Hablo de esa gente que dice que un feminista condena la masculinidad y cosas así. Sin más dilación, comienzo.

-Pepita le ha puesto una denuncia a su jefe. Resulta que se ha enterado de que un compañero suyo que hace exactamente el mismo trabajo que ella cobra más. Porque sí y punto, porque es hombre, ni siquiera es más productivo ni nada. Bien por ella. => Es feminismo.

-Perico le ha puesto una denuncia a la LFP. Dice que no le parece justo que los jugadores de la liga de fútbol masculina cobren miles de veces más de lo que cobran las jugadoras de la liga de fútbol femenina. Sencillamente le parece injusto, no se ha parado a pensar en que la liga de fútbol masculina mueve muchísimo más dinero que la femenina. Bravo por él. => Es hembrismo.

-Manolito es activista por la igualdad en su tiempo libre. Dado que sabe que el capitalismo impera, y que por ello, tu tiempo de trabajo se valora en base a tu productividad (normalmente), se ha propuesto hacer que la liga de fútbol femenina tenga algún día la misma repercusión social que la masculina, para que algún día tengan motivos para cobrar igual. Bravo por él. => Es feminismo.

-Considero que hay que atacar la brecha salarial (a pesar de que nunca he consultado números). Considero que hay que velar por leyes de protección de la mujer (aunque algunas puedan ser anticonstitucionales). Considero que hay que prohibir el aborto (a pesar de que nunca me he informado sobre el desarrollo embrionario). => Es hembrismo.

-Existen casos de brecha salarial. Existen casos de violaciones masculinas en cárceles. Existen casos de violaciones femeninas en las calles. Existen, en general, muchos casos de abusos hacia unos y hacia otros, y aunque no lo sé con certeza, es probable que los casos de las mujeres sean más numerosos. No obstante, todos importan, y todos deben ser tomados en cuenta. => Es feminismo.

-Mi marido es muy bueno, se cuestiona todo y aunque todavía tiene influencias de aquí y de allá, intenta siempre que puede que tanto él como yo tengamos las mismas posibilidades. Pero... dice que si quiero eso, también debería dejar de sujetarme la puerta y de tratarme como a una princesa, menos mal que no soy tonta. Está muy equivocado, una cosa es el machismo, y otra la caballerosidad. Además de la igualdad, me merezco que me traten bien, sobre todo a ojos de la gente de fuera. ¿Por qué? Pues... pues... ¡porque siempre se ha hecho! A las mujeres hay que tratarlas bien, y punto. => Es hembrismo.

-El otro día leí que en los países nórdicos la baja de maternidad es por turnos. Obviamente, empieza por la mujer porque su cuerpo necesita recuperarse del embarazo y el parto, pero luego le toca al hombre también. Es obvio, la baja de maternidad es un tiempo remunerado pero sin productividad, así que supone un problema para cualquier empresario, lo que dificulta la inserción laboral de cualquier mujer. Además, aunque a un hijo se lo quiere mucho, lo cierto es que los primeros años son una castaña y una esclavitud, es justo que la tarea se distribuya entre ambos. Bravo por los nórdicos. => Es feminismo.

-En un supuesto mundo perfecto, la mujer debería tener un trato ligeramente preferente. El motivo es simple: en igualdad de condiciones, a la mujer le toca comerse gestaciones, cosa que el hombre se ahorra. Por lo tanto, debería haber ligeras ventajas para las mujeres que compensen este punto. => COMPLICADO. En general, yo lo llamaría hembrismo (nadie te obliga a tener hijos, y los hombres también sufren algo durante el embarazo), pero reconozco que tiene tintes de igualdad, basándose puramente en la razón y la justicia.

-Mi mujer quiere que sea más cariñoso con ella, yo quiero que ella sea más abierta de mente en la cama. Es duro... no sale de mí, pero comprendo que también es duro para ella, y que no le sale natural. Poco a poco, se trata de adaptarse uno a otro. => Es feminismo.

-Mi marido DEBE ser más cariñoso conmigo, porque es LO MÍNIMO que se espera de él, pero me dice que a cambio yo tengo que hacer no sé qué cochinadas. Culpa de tanto porno, lo ha vuelto un degenerado. Menos mal que a mí me han educado bien, y que aquí estoy yo para ponerle los puntos sobre las íes. => Es hembrismo.

-Nuestros horarios de trabajo son muy compatibles, así que pasamos casi todo el día juntos. Pero... resulta que yo no soy mucho de salir, y a ella le encanta la juerga. Se lo dije cuando empezamos a salir, que yo necesitaba mi espacio; la avisé, y me dijo que no le importaba. A veces salgo, claro, pero a ella no le parece suficiente. Le digo que no pasa nada si sale con sus amigos, que no me voy a sentir mal ni nada, pero dice que no es lo mismo sin mí. De haber sabido que era tan inmadura y que necesitaría arrastrarme a todas partes para ser feliz... no me habría casado. => Es un proyecto frustrado de feminismo.

-Sí, si lo veo todo el día, vivimos juntos, ¿no? Pero es que... ¿para qué te casas con alguien si te vas a pasar todo el día con tus videojuegos? ¿Para eso quieres una mujer? Hay que salir, bailar, ¡que te vea la gente! Luego me dice que salga con mis amigos... ¡¿Y para qué iba yo a querer un marido, si voy a acabar saliendo con mis amigos?! O sea, que cuando él quiere puede salir con sus colegas, pero si yo quiero salir con él, la negativa por delante. Valiente tirano que tengo al lado, no puedo salir a la calle si a él no le da la gana. => Es hembrismo.

domingo, 27 de octubre de 2019

Cruzada contra las telefónicas.


Llevo ya mucho tiempo siendo cliente de Vodafone, concretamente, unos 5-6 años. No tengo ninguna fijación especial por esa compañía, simplemente me han tratado bien durante todo este tiempo... hasta ahora. Sin que llegue a ser una fedepataleta (no está basada en toxicidad y malos alimentos, es una queja legítima), deseo dejar constancia aquí de unas cuantas anécdotas personales, tratando de resumirlas. Al final, pondré la moraleja.

Cuando me establecí en Segovia me costó algo de trabajo poner Internet en mi casa. Hace ya casi un año y no recuerdo los detalles con total precisión, pero a modo resumen resulta que la inquilina anterior tenía una línea de teléfono distinta, no sé si con otra compañía. El caso es que la muy lince se olvidó de darla de baja, de modo que llevaba varios meses recibiendo cargos por una línea que no estaba usando, y a raíz de eso, mi propia compañía me dijo que hasta que no se diera de baja dicha línea no podía ponerme otra. Imaginaos mi cara... un tío que pasa varias horas al día en Internet, viéndose en la situación de no poder siquiera contratar el servicio por una estupidez semejante; acabé por llamarlo en mi cabeza "secuestro de la línea teléfonica". Pues bien, a base de llamadas y llamadas (fueron unas cuantas), y tras varias negativas, finalmente di con un agente que sabía ver más allá del protocolo y de su nariz, y me dijo que me daba la opción de contratar mi línea, que ya se encargarían ellos de solucionar los problemas internos con respecto a la línea de la anterior inquilina. Además, dio la casualidad de que justo por esas fechas me habían ofrecido un trato por fidelidad bastante bueno, con fibra y varias gigas para el móvil por un precio bastante razonable durante un año a cambio de una permanencia de eso mismo, un año. Dado que no tenía intención de moverme de aquí, y dado que estaba ya bastante desesperado por tener Internet (dos semanas hasta que me lo pusieron finalmente), aquí acabó la cosa. Fede contento... o eso creía yo.

Resulta que la línea me empezó a dar fallos. 600 megas de fibra no servían de mucho, pues había un error en algún punto. Llamé a Vodafone, mandaron al técnico, dijo que lo había solucionado (me dijo que comprase un cable Ethernet especial y tal, cosas que yo no sabía), se fue... y al cabo de un día, el problema persistía. Me dieron esquinazo varias veces, pero finalmente mandaron a un segundo técnico, quien no logró solucionar nada de nada. Conclusión: no tengo ni idea de por qué, pero resulta que mi conexión funciona bien aproximadamente una de cada 3 veces (lo he medido a ojo, sí). Las otras 2 veces de cada 3 necesito desconectar y conectar el cable hasta que la pilla bien. No es algo terrible... pero jode estar pagando por un servicio que no funciona bien del todo. Algunos me dirán que por qué no vuelvo a llamar, y yo digo: lo hice. No volvieron a mandar a ningún técnico, y ya me harté. Me he "malacomodado" en la tarea de desenchufar y enchufar casi todos los días un par de veces con tal de no pelearme con nadie. Lograron ganar esta batalla. Paso con la siguiente.

Cuando me fui a Noruega quise dar de baja el servicio para no pagar tanto. ¿Qué pasa? Que como la oferta va ligada también al móvil y necesitaba móvil, me ofrecieron la posibilidad de suspender la línea durante los 3 meses de estancia (justo el máximo que se podía hacer). En teoría, por este método pagaría un 50% menos de la parte que correspondía a la fibra. Es un robo pagar un 50% de algo que no estás usando, pero me pareció razonable, pues se supone que son cosas que yo debería saber por el contrato que firmé en su momento. Una trampa y una canallada, pero no obstante, algo legal y legítimo, culpa mía. ¿Dónde está mi queja aquí? Cuando volví y reactivé la línea, me llegó el recibo del primer mes. No solo no había pagado menos, sino que había pagado más. ¿¿WTF?? Llamé para informarme. Resumen: como yo ya estaba beneficiándome de un descuento (la oferta de fidelidad que me hicieron al mudarme aquí), resulta que al suspender la línea, efectivamente, estaba pagando menos, pero al mismo tiempo, estaba pagando más también porque, al estar suspendida la línea, no podía beneficiarme de mi oferta inicial (la diferencia era superior con respecto a la oferta que con respecto al descuento por la suspensión de la línea). Nadie me informó de que tal cosa pasaría. Canallas, ladrones, hijos de mala madre, bastardos, piratas, estafadores sin escrúpulos. Llamé varias veces a quejarme hasta que conseguí que me tomasen en serio. Pusieron una incidencia, y me dijeron que en cuatro días recibiría una llamada con alguna propuesta para compensarme. No me llamaron. Llamé yo otra vez al cabo de dos semanas. Pusieron una nueva incidencia, recibiría una llamada en cuatro día. No me llamaron. Y aquí me encuentro ahora mismo, cabreado por culpa de estos hijos de mala madre, bastardos y estafadores sin escrúpulos. Pero ahí no acaba la cosa...

Muy casualmente, en cuanto puse la incidencia empecé a recibir llamadas MUY insistentes y MUY repetidas de Orange y de Jazztel, ofreciéndome el oro y el moro. Que si la televisión gratis con todo el fútbol (no tengo tele, y odio el fútbol); que si una conexión de la hostia, que si esto y lo otro... todas las llamadas se han comido una mierda. ¿Qué os quiero contar en este párrafo? A eso voy: en una de las primeras llamadas de Orange les dije que borrasen mis datos, que era una cosa que les había pedido hacía AÑOS durante otra trifulca que ya tuve. Lo repetí, lo insistí, y lo recalqué. Finalmente, la muchacha que me atendía me dijo que no podía borrar mis datos porque estaban en una base de datos pública. ¿¿¿WTF??? Tengo pendiente la tarea de saber cuál es esa base de datos pública, ya que nos tienen a todos acostumbradísimos a mandarnos cientos de putos correos electrónicos tratando de hacernos ver que tenemos control sobre nuestros datos y sobre si queremos borrarlos en un momento dado. Sabemos que no es verdad... ¿pero que te lo suelten así, a la cara? La cosa cambia. Llevo años sabiendo lo increíblemente sucias que son las compañías telefónicas, lo piratas, rastreras y miserables que son sus políticas de empresa, el cómo te cobran alrededor del triple de lo que valen sus servicios porque saben que son indispensables a día de hoy, y cómo te las rebajan cual moro de bazar cuando amenazas con irte... pero es que parecen no tener límite. Repugnantes, asquerosos, basura infecta. Una de las peores cosas que hay en nuestra sociedad a día de hoy. ¡Oye! Que qué casualidad que me llamen tanto varias compañías diferentes cuando he puesto una incidencia en esa otra compañía en la que me dan ofertas, tratos, y "recompensas" por permanencia y fidelidad, ¿no? Cueva de ladrones, indignos, escoria, repugnantes sacos de mierda. Lo peor de todo es que al final las quejas y los insultos se los llevan unos cuantos empleados con trabajos de mierda, quienes no tienen la culpa de nada porque están con el agua al cuello y aceptarían cualquier trabajo...

La moraleja: por obvio que suene, y por mucho que algunos ya lo sepamos, las compañías telefónicas son uno de los más claros ejemplos de lo que es una empresa tiránica y opresiva, hipócrita cuando hablan del bienestar del cliente, acomodados en el trono de lo necesarios que son sus servicios. Soy un férreo enemigo de los típicos perroflautas que dicen que las grandes empresas que dan servicios importantes deberían ser expropiadas y entregadas al Estado, pero en este caso tan concreto, dichos perroflautas tienen mi voto. ¿Motivo? Incluso mientras compiten entre ellas como perros hambrientos, se alían a la hora de expoliar nuestros bolsillos de una manera óptima. Si no, ¿a santo de qué iba yo a recibir llamadas de su competencia cuando he puesto una incidencia y quiero irme?

viernes, 4 de octubre de 2019

Ansiedad vs. ANSIA.



Este primer párrafo me lo dedico casi que más a mí que a vosotros, pero bueno, allá va: baso este post en una experiencia que tuve el otro día (no de ansiedad), que me hizo empezar a darle vueltas a la cabeza hasta que se me ocurrió esto y empecé a reírme. En base a eso, quiero creer que escribir estas líneas no es "conducta de enfermo", y que por ende, es perfectamente válido. Sin más... doy comienzo.

-¡Vaya! Estoy reventado del día que he tenido hoy. No dormí bien, he tenido un día agotador en el curro, he hecho la compra, echado gasolina y de todo, y al caer en la cama, resulta que cada vez que me voy a quedar dormido me da una desagradable descarga de adrenalina que me impide dormir. ¡Vaya! Qué cosas... ==> Es Ansiedad.

-¡TÚ, HIJOPUTA! ¡¡¡QUE EL DE LA ROTONDA HA PASADO HACE YA DOS SEGUNDOS, ARRANCA!!! *PITA, PITA Y REPITA* ==> Es ANSIA.

-Pues nada, que iba yo ayer volviendo a casa por la ruta de siempre, y me dio un vuelco muy desagradable el corazón. Tanto, de hecho, que hoy me estoy planteando si cambiar de ruta. Suena tonto... ¿verdad? ==> En Ansiedad.

-Me da un asco... una vergüenza... no, lo que me da es pena. Me da una pena ver que vives así desde que no estás conmigo... Por Dios, ni siquiera has hecho la cama... ¡Ni siquiera has planchado la ropa! ¡PENA! ¿ME OYES? ¡¡PENA!! ¡¡ME MUERO DE PENA DE VERTE ASÍ!! *Se echa a llorar* ==> Es ANSIA.

-Illo... te vas a reír. El otro día me estaba haciendo una paja, y cada vez que creía que iba cogiendo ritmo, me daba así una sensación como de perder el conocimiento y tenía que parar. Bueno... en verdad no fue un día, fueron tres seguidos. Y después de eso, nunca más. ==> Es Ansiedad.

-Pero vamos a ver, ¿cómo vas a decirme que no vienes hoy, sino mañana? ¿Tú no ves que mañana yo no estoy? ¿¿Qué vas a hacer aquí tú sola mañana?? ¡¿HACERTE LA CENA TÚ?! ¡TE VAS A MORIR DE HAMBRE! ¡PARECE MENTIRA QUE TENGAS SESENTA AÑOS! ==> Es ANSIA.

-¿Te acuerdas que anoche no me podía dormir y te lo conté? Bueno, pues resulta que apenas conseguí dormir un par de horas. ¿Sabes qué es lo más gracioso? Que aunque arrastraba dos días de dormir mal, he currado, he vaciado toda la agenda sin problemas, he ido al gimnasio y todo, y no he dado ni un solo cabezazo. No me lo explico, la verdad. ==> Es Ansiedad.

-¡INÚTIL! ¡QUE A ESA SEÑAL NO LE HACE CASO NI EL TATO! ¡¿CÓMO TE VAS A PONER A 30 AQUÍ SI NO HAY NAIDE?! ¡¿NO VES QUE NO PUEDO ADELANTARTE?! ¡¡CONVIÉRTETE EN UN DELINCUENTE POR MÍ PARA QUE YO PUEDA SERLO, O LLEGARÉ VEINTE SEGUNDOS MÁS TARDE A MI DESTINO!! *PITA, PITA Y REPITA* ==> Es ANSIA.

-¡ME VOY A MORIR, ME VOY A MORIR, ME VOY A MORIR, ME VOY A MORIR! ==> Podría ser Ansiedad.

-¡TE VAS A MORIR, TE VAS A MORIR, TE VAS A MORIR, TE VAS A MORIR! ==> Es ANSIA.

sábado, 21 de septiembre de 2019

¿Qué es sentirse hombre/mujer?



En una de estas, estaba yo haciendo alta investigación científica, y llegué a un dato que captó mi atención: Lorelei Lee (la actriz porno, no el papel de Marilyn Monroe) se identifica como queer. Total, que me da por investigar un poco más, y descubro que queer y no binario son dos cosas diferentes (aunque incluso después de seguir leyendo, seguí sin comprender dicha diferencia). El caso... es que ambas acepciones se caracterizan por algo similar, el no identificarse con los géneros de hombre o mujer tradicionales. Si hubiese leído el "no ser" hombre o mujer, aunque me habría parecido muy absurdo, lo habría entendido. Pero cuando se trata de la identidad de género... pues oye, que me viene inmediatamente la siguiente pregunta: ¿qué puñetas significa sentirse hombre, o sentirse mujer? Pues bueno, de sentimientos está hecho el mundo, pero voy a intentar darle distintos enfoques (aclaro de antemano: todo lo que vendrá a continuación está pensado para mayorías, ya sabemos que hay muchas excepciones para todo).

De una parte, podría decir que se trata de una concepción sociocultural. ¿Qué podríamos decir que es, culturalmente hablando, una mujer? En base a la tradición (y hasta hace pocos años), la mujer se ha encargado de las labores de la casa, de cuidar de los niños y de administrar el dinero (aunque esto último es más variable según el país). También, y puede que me gane alguna colleja sicológica por decir esto, pero no deja de ser verdad, tradicionalmente se ha identificado a la mujer con los sentimientos de ternura y sumisión, así como el carácter volátil (acordémonos de la "histeria femenina", oscuro episodio de la medicina no tan antigua). Que sí, que hay muchísimas mujeres con la cabeza muy bien puesta y con la capacidad de tener al marido tieso como una vela (y no me refiero al pene aquí), pero repito que hablo de mayorías y concepciones sociales. Después tendríamos el caso del hombre, que más o menos es una especie de polo opuesto. Tradicionalmente, el hombre es el que se encarga de trabajar, de conseguir el sustento de la familia y de enfrentarse a la sociedad para arrancar un pedacito para los suyos. También se lo relaciona con mayor fiereza y dominancia, así como con el carácter más estable y la visión a largo plazo (es decir, el ser capaz de mantenerse templado y no ceder a un capricho para conseguir un beneficio mayor más adelante).

Pero... claro, todo eso queda muy bonito en el papel, pero sabemos que la mente humana es mucho más compleja que eso. Se relaciona al hombre con la visión a largo plazo, sí, pero... ¿qué hay más a corto plazo que ceder a la tentación de serle infiel a tu pareja? Sí, vamos con un poquito de morbo, que al fin y al cabo estamos hablando de género y sexo. Todos conocemos la famosa anécdota de la tentación del butanero y el fontanero, pero siendo realistas, creo que puedo afirmar que es más típico de hombres el tema de ser infiel. Y es natural, vaya, está en la fisiología del sexo masculino el estar comparativamente más caliente, si bien también las mujeres tienen sus deseos. No en vano, aunque la idiosincrasia de cada individuo está formada por genética y ambiente, todo hombre y toda mujer comparten 45 partes de 46 en su genoma, ¡en algo tendrán que parecerse! Es simplista, lo sé, pero se trata de sacar algunas conclusiones de un tema muy complejo y difícil de desentrañar.

Podría darle muchos enfoques y vueltas de rosca diferentes al asunto, pero siempre llegaría a la misma conclusión: depende del individuo, así como de la sociedad en la que se haya criado. ¿Te sientes mujer por tener una vulva? ¿Qué me dices de las mujeres transexuales, que llegan a arriesgar su vida (las que se operan) y a someterse a tratamientos hormonales bastante duros tan solo para modificar su cuerpo y convertirlo en algo acorde a su mente? ¿Te sientes hombre por ser quien penetra en la cama? Solo diré una palabra: arnés. Si algo nos están enseñando los tiempos más recientes es que cada persona es un mundo y que cada vez se están desmitificando más todas esas antiguallas de "las niñas tienen Barbies y los niños Action Man". El caso, y a modo resumen, es que en mi opinión todas estas cosas de sentimientos e identidades no dejan de ser eso mismo, sentimientos; poderosos, más importantes para unos que para otros, pero al final del día, sentimientos, como el que cuelga una bandera estelada de su balcón o el que es hincha de un equipo de fútbol. No dejan de ser cosas intangibles que, si bien tienen su importancia en el ámbito de la individualidad personal, unas cuantas sesiones de reflexión pueden llegar a mostrar cuán irrelevantes y vacíos son. No dejan de ser etiquetas.

Antes de cerrar... Por si acaso alguien me dice que cómo puedo atreverme a decir que la identidad de género es algo irrelevante y vacío, presento mi defensa: no hace mucho que vi la peli de La Chica Danesa (buena, por cierto, aunque un tanto aburrida), en la cual presentaban un caso bastante extremo (peliculero, vaya) en el que la propia identidad de género del protagonista lo hacía sentirse tan mal como para estar al borde de la muerte. Vale, soy capaz de entender que, como dije antes, en el ámbito de la individualidad, el sentirse hombre o mujer puede llegar a ser extremadamente importante  para las personas que no son capaces de ver por encima de las etiquetas. No obstante, yo os hago una contrapropuesta: ¿sabéis de esos hinchas del Boca que MATAN GENTE por su equipo? ¿Sabéis de esa gente que crea GUERRAS CIVILES por seguir un ideal político que ha creado alguien que ni siquiera conocen? ¿Sabéis de esa gente que arma movimientos tremendos que ponen en jaque a medio mundo por seguir a una figura que ni siquiera se sabe a ciencia cierta si existe (hablo del terrorismo)? Pues eso, no dejan de ser sentimientos y etiquetas. ¿Os parece que es más importante la identidad de género que el sentirse del Farça o del Mandril? Adelante, convencedme de ello, estoy totalmente abierto a saber más del tema. Mientras tanto, seguiré pensando que más tarde que temprano, la gente acabará por dejar de decir memeces y por pensar como en la época de las cavernas con respecto a este tema, pues era mucho más sencillo: soy un individuo, y me pone este otro individuo. ¿Es hombre o mujer? Me da igual, me pone. ¿Etiquetas? ¿Ké eh ezo, vieho? xdxd

miércoles, 11 de septiembre de 2019

La mente de un cani, cani-cani-cani


Uno de mis secretos más desconocidos, no tanto por "peligroso" o "vergonzoso", como por "fuera de lugar" (vamos, que no suele darse la situación de contarlo), es que hay muchos momentos del día a día en los que imagino conversaciones o situaciones totalmente ficticias. Hoy, por ejemplo, tal como iba volviendo para casa, me he cruzado a una pareja de canis, de esos que son más raros de encontrar en Segovia que en Sevilla (gracias a Dios). Ya sabéis... jóvenes, chándal, escuchando música a todo trapo, cantando reguetón der weno, dando gritos, y haciendo alarde de un soberbio nivel cultural. El caso es que me he imaginado a mí mismo acercándome a ellos y preguntándoles algo en plan "¿por qué os gusta comportaros así?". En mi cabeza, los ficticios canis me respondían toda clase de cosas tóxicas e idiotas, desde un "¿y a ti qué te importa?", hasta un "¿así cómo?". Siguiendo con el escenario ficticio, me he seguido imaginando más y más respuestas, algunas incluso racionales y educadas, entre las que ha acabado destacando (para mí, claro) la más lógica: "porque nos gusta". A un "porque nos gusta", inmediatamente habría contraatacado yo con un "¿y por qué os gusta?"; más allá del "para gustos, los colores", solo se me ocurriría una respuesta final para esa pregunta: "porque está chulo", "porque mola".

A continuación me voy a permitir el pecar un poco de simplista, pero bueno, es para ayudarme a transmitir la idea que tengo en mente. Supongamos por un momento que todo aquello relacionado con la "subcultura cani" es negativo e indeseable: mala educación, gusto por productos simples, comerciales y no virtuosos, simpleza en general, machismo, y un pequeño etcétera de basura mental. Volviendo al final del párrafo anterior, ¿por qué podría molarle a alguien el pertenecer a un grupo así, y el comportarse así? Estoy perfectamente dispuesto a creerme que algunos de ellos simplemente lo hagan porque les gusta el componente cosmético. Es decir, no a todos nos gustan las camisetas de grupos de rock o los trajes, no todos disfrutamos de melodías musicales elaboradas y complejas, y no todos tenemos inquietudes sociopolíticas o grandes sueños. ¿Que te gusta llevar un chándal a todas horas y parecer un zarrapastroso? Bueno, me parece genial. Pero... ¿y el componente social? ¿Por qué elegiría alguien el comportarse como un indeseable que desafía a la autoridad por sistema y sin motivo, que la lía siempre que puede, que abusa de los débiles de su entorno social, y que a veces hasta roba o hace cosas peores sabiendo que eso solo le reporta un placer infantil y cruel a cambio de un elevado grado de marginación social, a veces incluso en el largo plazo? Bueno, pues aquí habría muchos matices de los que hablar, pero yo me voy a centrar en dos posibilidades: o lo haces porque eres el jefe, o porque eres un borrego.

Así pues, empecemos por lo gordo: el jefe cani. En todo círculo social hay jefes, ojo, pero quería resaltar este porque me resultaba gracioso y en consonancia con lo que he experimentado hoy. Debe haber de todo... pero aunque no soy un experto en sicología, suele decirse que el cabecilla de una pandilla de macarras es un chaval que no ha tenido una infancia fácil. A veces será alguien que ha nacido con alguna clase de sicopatía, pero en la mayoría de los casos será alguien que ha DESARROLLADO algo parecido, que es lo que se llama sociopatía. Igual su padre le pegaba, a lo mejor su madre le tiraba la botella de whisky a la cabeza al verlo pasar por la puerta ("¡¡por tu culpa nunca fui actriz, niñato!!"), quizás era malo en los estudios y en vez de encontrar apoyo y comprensión resulta que se topaba con una correa y una hebilla... en definitiva, creo que todos sabréis ya por dónde voy. Por supuesto que no estoy diciendo que un jefe cani deba sí o sí ser un niño traumatizado, debe haber otros muchos casos que vayan por el sentido opuesto, como el de ser un consentido toda su vida (y muchos casos intermedios y más complejos). El caso... es que al final se llega a un proyecto de persona caracterizado por una cosa muy concreta: como en casi todo mal de la sociedad humana, nos encontramos con alguien que ha desarrollado su dominancia latente de una manera incorrecta y descontrolada. El traumatizado lo habrá hecho por frustración y problemas de ira, mientras que el consentido lo habrá hecho por no haberse encontrado con algo que se lo impida (como pasa con el típico perro que se sube a las barbas del dueño).

Y llegamos al otro tipo, el borrego. Este... es mucho más penoso, ya que en la mayoría de los casos se tratará de una persona que, si le hablas en solitario, te encontrarás con que es un chaval legal y buena gente, pero en cuanto se deja consumir por la mentalidad colectiva del grupo, se convierte en un idiota más. Una auténtica lástima... ¿qué hace que un proyecto de buena persona termine así? El tiempo, la fuerza de la costumbre, una zona de confort tóxica. Imaginad a un niño normal de 3 o 4 años. Un día se le acerca otro niño de los del grupo de los jefes canis, pero con un desarrollo mucho más temprano e inofensivo (recordemos que cuando yo era un niño, ni había reguetón, y que los niños de 3-4 años no queman contenedores). Se hacen amigos, y quizás al principio eran "algo traviesos", pero no eran bestias... pero claro, los años, las hormonas, el paso del tiempo en definitiva, hará que todos y cada uno de estos borregos (porque son muchos, jefe no habrá más de uno o dos por pandilla) vayan mamando lo que su jefe le sugiere u ordena, y cada vez se volverán más y más conflictivos. Algunos de ellos se darán cuenta a tiempo y reconducirán su vida (muchos, de hecho), pero otros se dejarán arrastrar por su jefe como una auténtica putita, ya que a cierta edad, lo que suele pasar es que el jefe persiste en su conducta abusiva e infantil y se va quedando solo, momento en que empieza a actuar como un maltratador sicológico con sus propios amigos, para tratar de retenerlos. Toda una pedazo de lástima...

En fin, una publicación un tanto sui generis, pero este blog no va siempre de cosas concretas, a veces me gusta divagar. Mi yo racional de hoy día me hace ver a estos individuos con una mezcla de pena y repugnancia. Pena, porque la mayoría de ellos son víctimas de una infancia desafortunada; repugnancia, porque también tengo derecho a tener una propia opinión, irracional y sesgada, y me ha tocado aguantar muchísima mierda de esta clase de hijos de puta. Son víctimas, sí... pero solo hasta cierta edad.

miércoles, 17 de julio de 2019

¿Es malo el materialismo?



Quizás sea porque me he criado en España y no en EEUU, pero desde pequeño he visto en casi todos los que me rodean una mentalidad relativamente poco ambiciosa, pasiva casi. No es que diga que sea malo conformarse con ganar una oposición y vivir hasta el último de los días con la única meta de formar una familia y conservar una plaza fija pero, ¿dónde quedó aquello de cumplir nuestros sueños?

Estamos acostumbradísimos a recibir un mensaje hiper-tóxico, aquel de que todo empresario de éxito es un cerdo capitalista que solo piensa en el dinero, y que todo lo que hace, lo hace sin pensar en los que tiene debajo. No voy a negar que debe haber muchos así pero... ¿y los demás? Nos venden que "el dinero no da la felicidad", y que amar el dinero y el materialismo es sinónimo de ser poco menos que un malnacido y un canalla. ¿Por qué? Sencillamente, me pregunto, ¿a qué se debe esto? ¿Por qué esa animosidad hacia la gente ambiciosa, y hacia el propio concepto de la ambición? Como me gusta hacer con estas publicaciones, voy a atacar con un ejemplo.

Imaginad a dos personas que se conocen, podrían ser incluso amigos. Uno de ellos es el típico parroquiano de bar de barrio, una persona chillona y quejica (hablo de que tiene conductas tóxicas, no necesariamente "malas" o "molestas") que se dedica a vivir su vida, y en mayor o menor medida, a echar pestes de lo que encuentra, ya sea en el bar, o en las redes sociales que frecuente. Ya sabéis... ese típico conocido que todos tenemos, que le intenta quitar la razón a alguien preparado en un tema por el simple hecho de haber leído alguna cadena de Whatsapp escrita hace cinco años por algún idiota (que resulta decir lo contrario a lo que dice el preparado). El otro es una persona ambiciosa; no voy a decir si es bueno o malo, o si tiene buenos principios o ninguno, pero sencillamente es ambicioso. Se pasa el día trabajando o encontrando maneras de conseguir fuentes de ingresos (mientras el otro ve el fútbol), comiendo sano, haciendo ejercicio, y siguiendo estrictamente una agenda para aumentar su productividad (mientras el otro se va de cervezas), invirtiendo en su formación (mientras el otro se lo gasta en tabaco y ropa cara de marca). No voy a machacar más, creo que la idea se entiende.

Un día, ambos se cruzan en el bar. El no ambicioso le cuenta al otro que le va muy bien, que su mujer espera un hijo, y que le van a hacer una subida de sueldo en el ayuntamiento del pueblo. El ambicioso expresa cuánto se alegra de ello, y cuando le toca el turno, le comenta que a él también le va muy bien, y que por fin la inversión de tiempo y dinero en su negocio está dando frutos. A base de hablar y hablar, el no ambicioso se entera de que el ambicioso está ganando cinco veces más que él, y que espera ganar diez veces más para final de año... A la cara, normalmente, no le va a decir nada, pero soy muy capaz de imaginarme sus pensamientos: "si yo dejara de comprar tabaco también sería tan rico como tú"; "qué cerdo, y encima lo va restregando..."; "fijo que tiene algún primo que conoce a Aznar y compañía, nadie se hace rico por lo legal...". Y de nuevo, no voy a machacar más, creo que la idea se entiende.

A donde en definitiva quiero llegar, es a las preguntas que hice al principio. ¿Qué hay de malo en que te guste el dinero? ¿Qué hay de malo en ser un poco materialista? ¿Por qué la gente extiende ese mensaje tan fatalista de que aspirar alto es malo? Y ojo, que yo no estoy hablando de los verdaderos "cerdos capitalistas" que defraudan millones a Hacienda y que exprimen a sus empleados. Me niego en rotundo a creer que para ser un empresario de éxito, o un rico en definitiva (que no hace falta ser empresario para ser rico), hay que ser un hijo de puta sin escrúpulos. Sé que esta clase de mentalidad tóxica viene de antiguo, de cuando surgió la revolución industrial (o incluso más atrás) y los empresarios emergentes maltrataban hasta al último de sus empleados en muchos casos. Pero... joder, aunque todavía ocurren esas cosas, cada vez menos. ¿Por qué no se dejan de extender esas ideas y se apoyan más las ambiciones? ¿Por qué no pone la gente el mismo interés en esto que en tratar de convencer a otros sobre lo presuntamente bueno que es ser vegano, animalista, o provida? Masoquismo, o necesidad de sublimar frustraciones auto-infligidas con toxicidad, no se me ocurre otra respuesta.

martes, 2 de julio de 2019

Yo tenía un huertecito...



Imagina el siguiente caso hipotético (está un tanto exagerado a propósito... espero que entendáis la segunda intención):

Tienes un huertecito la mar de mono, y bastante grande. Tienes de todo en él, desde los más típicos tomates y pimientos, hasta algunos pequeños arbolitos, como manzanos, naranjos... El caso es que estás súper contento con tu huertecito, y no solo tú, sino también tus vecinos. Algunos de ellos disfrutan de pasar a saludar y darse un paseo por tu huertecito (con tu permiso, claro). Algunos, fíjate, hasta se animan a echarte un cable con toda su buena voluntad, y de vez en cuando riegan los vegetales, arreglan el suelo y demás. Los que más y los que menos de entre aquellos que viven cerca de ti te han pagado alguna vez por tus servicios (esto es, los frutos de tu huertecito), y llega un momento en el que te va tan bien que decides dejar tu trabajo y vivir de él. Tu querido huertecito se convierte en tu oficio, tus vecinos y familiares lo ven bien; y todos estáis súper felices, no hay ningún problema...

Pero entonces, un día, la ciencia avanza y se empiezan a publicar determinadas cosas que... te hacen ponerte en guardia. Resulta que tus plantas no están todo lo bien que creías... A pesar de toda tu buena voluntad, tu huertecito está sobrepoblado, es decir, que tiene más plantas de las que la superficie de tu huertecito puede alojar para permitir una correcta producción. Esto implica, por ejemplo, que las raíces de las plantas compiten unas con otras (¡Anda! ¡Por eso crecían algunos pimientos tan despacio!). Además, resulta que por efecto del cambio climático ha llegado a tu latitud un nuevo parásito que es peligroso para el ser humano, pero no sabes exactamente cuándo ni cómo, ni si podría estar afectando ya a tu pobre huertecito. Te enteras de que hay mejores sistemas de riego más amigables con el medio ambiente que tu querida regadera, y que el agua de pozo que solías usar... pues oye, que ya no puedes, porque tienes que declarar ese pozo y te cuesta dinero y burocracia (¡pero si ha sido de mi familia toda la vida!). Además, aunque siempre te pareció un sistema un poco dudoso, resulta que los pesticidas que llevas usando desde hace años... pues oye, que tampoco están bien.

El caso es que te pones nervioso. El tema de la sobrepoblación puedes arreglarlo con mucho trabajo y esfuerzo. De una parte supone una pérdida de productividad al tener menos plantas, pero de otra supondrá una mejor calidad de vida para tus plantas, igual se enferman menos. ¿La nueva plaga? Ufff... quizás, echándole pasta encima para poner una malla... malo, malo... la cosa pinta mal. ¿Unos años invirtiendo tus escasos beneficios? Sí... eso podría funcionar, aunque llevará tiempo... TIEMPO. El pozo... en fin, es una puñeta. Nadie tiene por qué enterarse, ¿verdad? Y si ocurre, pues ya lo arreglarás, tampoco es para tanto. ¡Los pesticidas también son un tema! Cuando tengas la malla igual dejan de hacerte falta pero, ¿y hasta entonces? Reduces la dosis, pero no dejas de echarlos por el momento. Como las plantas ahora tienen mejor calidad de vida, igual aguantan bien...

Pasan unos meses, y ves cómo los vecinos empiezan a comportarse de manera rara. ¿Me ha mirado por encima del hombro? ¿Ha dicho ese algo sobre el color de mis tomates? ¡Oye! ¿Pues no que ese otro me ha llamado hijo de puta? ¡Dice que mis tomates se van a quedar tontitos porque llevan pesticidas, habrase visto! En fin, como ahora produces un poco menos, te sigue yendo bien... pero cada vez ves más lejos el adquirir la malla.

Pasan más meses. ¿Y ese desconchón en tu muro, estaba antes? ¿Y esos dos tomates arrancados? Parece como si alguien se hubiera colado... qué raro, no han robado nada. Pasa un día, y tu hermano te dice que ha visto tu huertecito en YouTube. Eres la nueva sensación de Internet, y no para bien: que tus plantas están fatal; ¡pesticidas! ¡Maltrataplantas! ¡Si hasta tiene un pozo sin declarar! Madre mía, madre mía, ¡madre mía! Te llega una citación, que te han puesto una denuncia por maltratador, y porque no tienes en cuenta las nuevas normas de sanidad para controlar la nueva plaga. Te cae una inspección... "¿Y ese pozo, señor...?". Multa que te crió. Haces números: imposible comprar la malla. La multa te ha dejado tieso, las cosas pintan mal...

Toca hacer sumatorio: el huertecito te daba para poco más que vivir hace unos años. La nueva plaga te obliga a poner una malla que no puedes pagar. Los pesticidas... pues nada, te prohíben usarlos, ¡total, ni que pudieras pagarlos ya! El pozo, o lo declaras, o te lo clausuran (sí, en tu propio patio). Lo reconoces, hiciste algunas cosas mal, pero oye, ¡tenías intención de arreglarlo todo en su momento! ¡Maldito sea el tonto de la cámara! Decides cerrar tu negocio, y dejas solo cuatro o cinco plantas en tu huertecito, las justas para alimentarte tú. Las demás, con máximo dolor de tu corazón, las arrancas y las tiras a la basura. Y al día siguiente... vuelves a estar en YouTube y en la mitad de los periódicos: "el Maltrataplantas vuelve a la carga"; "no tuvo bastante, deseaba ser Asesino"; "abandona a sus queridas mascotas, y se queda tan ancho"; "pobres tomates, ¡nunca irán a la Universidad!". "Que les den", piensas. Te encuentras otro trabajo, y al cabo de unos meses nadie se acuerda de tu huertecito. Tu querido, querido huertecito... Si tan solo el dinero cayera de los árboles, y pudieras haber puesto esa maldita malla...

Vale, y ahora yo añado esto para cerrar. Imaginad que no era un huertecito, sino un zoo/acuario/granja intensiva. Imaginad que lo de la sobrepoblación es cambiar jaulas por grandes habitáculos. Imaginad que la malla es el coste monetario de los grandes habitáculos. Imaginad que el tonto de la cámara es el típico animalista que no tiene ni puta idea de dónde encontrarse los cojones. Imaginad que los vecinos que te miran mal y que te compran cada vez menos son... buena parte de la población, que echan más cuenta a lo que oyen de la prensa sensacionalista que a fuentes fiables de información. Imaginad... tantas cosas para imaginar.