Mostrando entradas con la etiqueta Federilosofada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Federilosofada. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de abril de 2021

La alegoría del padre, el hijo, y el tortazo

Caso hipotético uno: imaginad cien hogares familiares, con cien padres, y cien hijos pequeños (tipo 3-4 años, etapa esponja mental). Cada uno de esos cien padres, en un momento dado, le dice a su propio hijo "te voy a enseñar una lección", y va y le propina un tortazo. No hace falta que sea una piña a rodabrazo ni nada que pueda considerarse un maltrato gore; simplemente, le da un tortazo. La escena hipotética podría o no repetirse a lo largo de varios días, pero creo que todos estaremos de acuerdo con lo siguiente: de los cien niños, una mayoría aprenderán la lección de que, si no están alertas, se pueden llevar un tortazo. Si la escena hipotética se repite, probablemente el número de "lecciones aprendidas" aumentará exponencialmente.

Caso hipotético dos: imaginad que después de un par de años (los niños todavía son esponjas), esos cien padres se van a sus respectivos hijos, y les dicen "lo que te hice hace dos años era solo un experimento, nunca más voy a pegarte; puedes dejar de estar en guardia delante de mí". Precioso, bonito, muy romántico todo -y sigue siendo muy hipotético. Los cien padres, en efecto, cumplen con lo dicho, y no vuelven a pegarle a su vástago nunca más, salvo a alguno que diga alguna cochinada en la mesa. Ahora yo os pregunto: teniendo en cuenta que en pocos días, casi todos esos niños aprendieron a estar alertas cada vez que veían a su padre cerca, ¿cuántos de esos niños desaprenderán esa conducta? Alguno, no lo dudo. ¿Una mayoría que crecerá de forma exponencial a cada día que no se lleven un tortazo? Eso, sí lo dudo. Probablemente, la mayoría tardaría meses o años en volver a ver a sus padres con los mismos ojos inocentes, a pesar de seguir teniendo esponjas cerebrales.

Es muy básico lo que vengo a contar aquí, y sin embargo, es algo que a la mayoría se nos olvida: lo negativo se aprende rápido, y se notifica rápidamente; lo positivo se tiende a ignorar. Forma parte de la naturaleza de los animales, pues si algo te hiere o te sienta mal, tratarás de hacérselo saber a tu tribu para que aprendan, y para que se puedan adaptar a tiempo. Por el contrario, si algo bueno te ocurre, no tendrá -normalmente- la misma repercusión, pues a menos que estés descubriendo la pólvora, tu grupo social tenderá a desconfiar de lo nuevo. Lo nuevo da miedo a menos que esté envuelto en una caja de regalo tan, TAN bonita, que te permita sobreponerte a tu propia programación genética.

¿Por qué cuento esto? Primero, porque me gusta soltar filosofadas y plantear hipótesis, ya lo sabéis. Segundo, porque quiero que dejéis de echar mierda por redes sociales, ya no vivimos en el medio natural, y esta clase de medidas ya no tienen fines productivos. Tercero, porque quiero que dejéis de echarle cuenta y de repetir los mensajes de odio de los más mediocres.  Sí, esos a los que luego votáis. Y sí, sé perfectamente que esto es también una manera de echar mierda, pero es sutil, divertida, y pienso que es más constructiva que destructiva.

viernes, 12 de marzo de 2021

La peor prisión

La imagen de cabecera me encanta porque es muy representativa de un cambio que se está dando cada vez más en nuestra sociedad. Todos hemos visto esas campañas publicitarias de chichinabo, ¿verdad que sí? "No pienses tanto las cosas"; "siente con intensidad"; "siente, vive, ¡sé feliz!". Obviamente no estoy queriendo decir que "sentir" sea algo malo, ni que se deban pensar las cosas hasta la extenuación (que tampoco es algo bueno), pero como para casi todo en esta vida, en el punto medio está la virtud. Como creo que ya he dicho en alguna ocasión, me gusta representar a la racionalidad como la parte de nuestra mente que lleva a la productividad, mientras que la emocionalidad es la que nos empuja a nuestra animalidad y mediocridad salvo casos excepcionales (desde un punto de vista productivo, pues también es la que alimenta nuestra felicidad y nuestra tranquilidad). No me apetece ahondar mucho en estos puntos porque ya lo he hecho en otras ocasiones, de modo que lo abordaré de una manera más práctica, con un caso hipotético. Aclaro de antemano que el caso hipotético va a estar exagerado, pero lo haré así para darle más vidilla.

Imaginemos que Charo (personaje ficticio, pero nombre escogido a posta) un día se levanta con ganas de... poco. Sencillamente coge el móvil, empieza a tirarle para abajo al Facebook, y se queda quieta en un anuncio random con muchas caras sonrientes, jóvenes saltando, y rayos de sol. "Sé feliz, siente cada día como si fuese el último, ¡no pienses en el mañana, que vives en el hoy!". El caso es que ese día Charo está muy receptiva, y por algún motivo el anuncio random le cala muy hondo. Charo tenía un examen de la facultad en un par de semanas; no era un examen difícil, pero se lo quería preparar con tiempo... hasta que vio el anuncio. "Jo, ¡qué rollo!", se dice Charo. "A mí lo que me apetece es sentir y ser feliz, estudiar solo me causa aburrimiento en el hoy", se insiste Charo. Resumiendo, Charo no llega a presentarse al examen porque dejó pasar los días yéndose de cañas y/o acariciando a su gato. Lo que Charo no sabía era que aquello solo sería la punta del iceberg de una cadena de acontecimientos que le vendrían a lo largo de los años, o mejor dicho, una cadena de acontecimientos que ella decidió aceptar.

A base de suspender, Charo se dijo que no servía para estudiar. La carrera la frustraba, y decidió dejarla porque estudiar no le daba felicidad "en el hoy". "Mucha gente se ha hecho rica dejando los estudios, eso no sirve para nada". Al principio estaba algo motivada a encontrar trabajo; "aunque sea algo pequeñito, se empieza por abajo", se dijo. Su primer trabajo (que le tomó meses encontrar) fue en una cadena de comida rápida. Los primeros días fueron bien... muchas meteduras de pata, pero como era la nueva y sus compañeros eran pacientes, no hubo demasiado problema. A la tercera semana, sin embargo, la gente empezó a hartarse de que no estuviese al nivel de exigencias que se le pedían. A la cuarta, lo dejó. "Este trabajo es una mierda, el encargado me habla mal y me hace sentir mal", se dijo Charo. "Si me siento mal, es que está mal", se insistió Charo. A medida que el tiempo la fue convirtiendo en una parada de larga duración, se vio con 20, con 23, y con 25 años. El sofá ya tenía la forma de su culo; el mundo laboral era cruel e incorrecto, pues no respetaba su forma de ser, no la dejaba ser feliz "en el hoy"; algunos de sus amigos empezaban a tener trabajos mejores o peores, a subir fotos de sus viajes a China y Polonia posando como los del anuncio random. "¡¿De dónde sacan el dinero?!", se preguntó Charo. ¡Qué SUERTE tenían algunos!

Y bueno, por resumir, Charo siguió su vida sin llegar a nada, pensando que todo estaba mal salvo ella, y echando pestes de todo. Nunca quiso volver a aprender ni a esforzarse, no consiguió mantener un trabajo por más de dos o tres meses, y cuando sus padres dejaron de poder cubrirle las espaldas, se vio sin nada... bueno, sí tenía algo: una adicción a sentir. ¿El problema? En su situación, lo que más a menudo sentía era frustración y cabreo, y en aquella espiral autodestructiva de solo sentir y nunca pararse a analizar, acabó siendo una de tantos cuyo deporte favorito es sobrevivir con cuatro perras pagadas en negro. Al llegar a los 65 (porque logró sobrevivir mucho así), se vio sin nada cotizado, y su respuesta fue "ayyy pobrecita yo, que el Estado no me paga una jubilación en condiciones, ¡con todo lo que me he esforzado!".

No quiero que esto parezca una crítica a muchas personas que llegan a la jubilación con una mano delante y una detrás, pues ciertamente hay muchísimas personas que SÍ se han esforzado y acaban comiéndoselas la mierda porque, en efecto, en nuestro país hay muchas cosas mal montadas. A donde quiero llegar es a informar sobre ese bucle tan peligroso y dañino que nos venden las grandes empresas de publicidad: "siente, siente y siente", que en traducción a un mundo no idealizado, significa "consume, consume y consume". Haciendo un resumen (reconozco que esta publicación me ha salido un poco improvisada), si te centras en el "siente todo lo que puedas", eso te hará un mediocre de larga duración. El mediocre de larga duración tenderá a trabajar peor, pues es menos competitivo. Siendo poco competitivo, no conseguirás o conservarás un buen trabajo. Cuando veas que la vida no es como te la vendieron, te frustrarás. Y... esa frustración sinergizará de una manera pasmosa con tu hiper-entrenada capacidad para sentir, una combinación que como podrás deducir, no será la más bonita, ni la que te vendieron en el anuncio random. Y un ciudadano frustrado y cabreado, no solo será alguien que resta mucho y que aporta poco, sino que además será alguien que encuentre increíbles facilidades a la hora de justificar sus peores praxis cívicas ("¡¡eso no pasa ná, lo hace todo el mundo!!").

viernes, 26 de febrero de 2021

Educación académica vs. social

Voy con uno de esos "granitos de arena" de los que me gustan, mensajes concisos que, pienso, toda persona de bien debería tener asimilados en su cabeza. Cualquiera que me conozca un poquito me habrá oído decir que uno de los principales problemas de España (y en general del mundo civilizado, pero aquí más) es lo lamentable de la educación. Que sí, que la investigación y la sanidad también están muy mal, pero lo que de verdad rige sobre todo lo demás al final, es la educación. Una educación mediocre creará políticos mediocres, y estos tomarán decisiones mediocres que joderán todo el resto de asuntos importantes.

Ahora voy a incidir en una cosa que parece crear algo de confusión en según qué personas. Cuando yo hablo de que "falta educación" no me refiero solo a la educación académica (que también), sino a la educación social. Que sí, que todos hemos visto los vídeos del YouTube en los que algún iluminao saca el micrófono y todos nos reímos de la española que no sabe que Madrid es la capital de España, pero aunque tengo entendido que la cosa va a peor (parece ser que la crisis de la COVID-19 ha hecho que se repartan muchos aprobados generales y demás aberraciones), lo cierto es que la educación académica no es TAN mala como cabría esperar, atendiendo a resultados. Los recién titulados salen como es normal que salgan: sin experiencia (que adquirirán cuando empiecen a trabajar) y con muchos conceptos en la cabeza dándose patadas a los que ya irán dando forma.

Pero insisto, esto no es a lo que yo me refiero cuando hablo de "falta de educación". Obvio que la educación académica es fundamental, pues es la que te va a servir para llevar a cabo tus funciones profesionales, por así decir, durante 8 horas al día (el 33% de tu tiempo de vida útil sin contar vacaciones, que se dice pronto); pero, ¿y la educación social? No es lo mismo sujetarle la puerta a un anciano porque así le estás haciendo un favor, que hacerlo por quedar bien; no es lo mismo pagar impuestos sabiendo que sirves a un bien común, que por miedo a acabar en chirona; no es lo mismo votar a un político porque "chilla muy bien" y dice lo que te deja la oreja calentita, que porque propone cosas (en su programa electoral, no en su discurso político) que se alineen con los intereses y necesidades del país.

La educación social, que es algo complejísimo, y que bien requiere de años de ESFUERZO ACTIVO DIARIO para lograr un verdadero crecimiento personal, es lo que te hará distinguirte entre un ciudadano que obtiene satisfacción por servir al desarrollo de su especie (porque no olvidemos que cada día se diluye más el concepto individualizado de nación), o un mierdaseca que solo hace cosas buenas cuando tiene miedo a llevarse una multa. La mentalidad del susodicho mierdaseca, que como ya he dicho en infinidad de ocasiones, no tiene por qué ser "mala" de por sí, sencillamente es nuestra naturaleza más emocional y primitiva tirando para atrás, restándonos productividad, y haciéndonos velar por los intereses de uno mismo a base de pereza y mediocridad, y que buscará justificarnos constantemente por el poder de las excusas más apestosas ("lo hace todo el mundo", "nadie me mira, así que puedo", o el clásico "en negro cobro más", seguido de "no me ha quedado pensión, qué desgraciado soy...").

El tema está en que la educación social no viene en los libros de lengua y literatura, o de matemáticas, sino que es algo que se enseña en las casas de pequeño y no todo el mundo tiene la misma suerte con los padres que le tocan. Reconozco que no sé cómo está ahora mismo el elenco de asignaturas en los colegios e institutos, pero recuerdo que hace ya bastantes años (cuando estaba aquel individuo que llamaban ZP) se quiso introducir una asignatura en los colegios llamaba "educación a la ciudadanía", y que generó muchísima controversia porque en según qué sitios se quiso utilizar para adoctrinar a los futuros ciudadanos y cosechar votos desde las cunas (lo cual, huelga decir que es repugnante). De otra parte, la educación social también se puede conseguir por cuenta propia de la manera que dije antes: por esfuerzo activo diario una vez empiezas a ser independiente. Pero claro, si de pequeño no te han inculcado una mentalidad de esfuerzo, y si te sobresaturan la mente a base de redes sociales, vídeos de 2-3 minutos (que 4 ya son muchos), memes, y aplicaciones de quita y pon en el móvil, ¿cómo demonios podrías esperar que salga de ti el cultivar la mente? Sencillamente no tiene sentido.

Y como no quiero que se me eternice la publicación, desde la comodidad de mi silla mando una propuesta que nadie con capacidad de decisión en el tema leerá: invertir más en educación, con vistas a poner en plantilla a profesores mejor formados, más motivados, y con ganas de arreglar las cosas; profesores dispuestos a romper esquemas y a luchar por meter una o dos asignaturas útiles en cada año académico para amueblar cabezas. Saber multiplicar, y saber que la mitocondria es la central energética del organismo está muy bien, pero hay que saber distinguir entre las disciplinas académicas que van enfocadas a una cultura general (las que te dan quesitos del Trivial, como historia, lengua, biología...), las que van enfocadas a una especialización y a la obtención de competencias útiles en tu futuro (niveles más avanzados de muchas asignaturas), y las que sirven para amueblar la cabeza y desenvolverse como ciudadanos (como ética, filosofía, o incluso economía, la cual no tuve ocasión de estudiar hasta que llegué a un máster).

sábado, 23 de enero de 2021

Principales problemas de la universidad



De manera fortuita, me he puesto a escribir un comentario en un vídeo de YouTube y para cuando me he dado cuenta resulta que estaba escribiendo una federicada en toda regla. Dado que tengo el blog bastante abandonado y me parece una idea cojonuda para marcarme un 2x1, voy a copiar-pegar lo que he puesto allí; espero que os haga pensar y os sea útil de alguna manera:

[...]Diría que la universidad tiene a día de hoy tres problemas principales:

-El primero y más importante, el hecho de que se asocien las ideas de "universidad", "investigación", y "docencia" de manera categórica. No tiene ningún sentido que se dé por hecho que alguien que sabe mucho sobre un tema (un investigador) sea la persona adecuada para transmitir esos conocimientos. Es más, pecando un poco de simplista, diría que es un enfoque equivocado en la mayoría de los casos, ya que el perfil psicológico del investigador tradicional (la rata de biblioteca de toda la vida) es TOTALMENTE OPUESTO a lo que debe tener un buen docente, que son buenas capacidades de comunicación, motivación y empatía. No digo que todos los profesores de universidad sean malos enseñando, ojo, pero cualquiera que haya pasado por la universidad sabrá de lo que hablo si digo que cuando terminas, recuerdas a 5 buenos profesores, 40 que fueron muy "meh", y otros 40 que fueron nefastos y que te hicieron odiar su asignatura; esto último, de hecho, es muy grave, pues hacer que un alumno odie una materia académica va a hacer que no se interese por ella y que cierre puertas a desarrollarla cuando tenga el título, algo totalmente opuesto a lo que debería hacer la universidad. Solución a esto: no obligar a los investigadores a impartir un número de clases al año, y tener docentes reales contratados por departamentos y/o facultades.

-El segundo, más obvio en España y países como este: la picaresca más rancia. Esto habla por sí solo: si no tienes dinero para pagar una beca, no ofrezcas puestos de doctorando, pues en vez de un doctorando, lo que tendrás será un esclavo, literalmente un esclavo. Y eso es ilegal, inmoral, jodidamente mezquino, y está tristemente generalizado. ¿Quién no ha oído de las penurias económicas que pasan los doctorandos? No debería permitirse que haya cientos de chavales echando 5-7 años de vida, trabajando 8-12 horas diarias, cotizando por 2 o incluso trabajando de gratis, y que al final todo lo que se lleven es curriculum y/o un título. Solución a esto: educación cívica, hacer lo posible por que un jefe de departamento no acabe siendo un negrero. ¿Tu departamento no puede cumplir objetivos porque te falta personal? Quéjate a los de arriba para que inviertan en investigación, no explotes a chavales porque sea más fácil.

-El tercero, que viene de la mano de los estudiantes y en parte lo has explicado tú: la universidad debería ser algo recíproco, y no verse como un periodo de tiempo que tiene como objetivo conseguir un título. Si el estudiante va pensando que tiene que aprobar en vez de aprender, mal vamos. Yo mismo cometí el gravísimo error de terminar la carrera pensando que hacer prácticas en empresas era una tontería que solo servía para llenar créditos... pero es obvio que en el fondo no era más que mi pereza/mediocridad tomando el control. Una cosa que cambiaría radicalmente si se me diese la oportunidad de volver atrás en el tiempo, pero vaya que si he aprendido... Solución: nuevamente, educación; enseñar a los chavales el para qué van a la universidad DE VERDAD, que es la adquisición de conocimientos y competencias. El título, aunque útil, es secundario.

lunes, 2 de noviembre de 2020

El diccionario mediocre: 3


Al final solo hice dos ediciones de esta serie, y no por falta de motivación, sino porque tiendo tanto a generalizar con estas cosas que me quedo sin ideas. Así pues, salvo por el primero (que lo considero la joya de la coronas), trataré de ir a cosas más concretas. Y bueno... por si acaso se pasa por aquí alguien nuevo, esta serie está destinada a censurar de forma satírica (y mordaz) aquellas frases y comportamientos más mediocres de la humanidad. Sacar a relucir, en definitiva, la cantidad de excusas de mierda que nos sacamos de la chistera con tal de no esforzarnos. Comenzamos...

1) "¡¡Eso no pasa ná!!" -> significa -> "soy más perezoso que Nobita; hacer las cosas bien me supondría invertir 4-5 segundos extra, pero eso es demasiado. Además, como todo el mundo lo hace igual de mal, eso me da la validación que necesito para cagarla a propósito".

2) "¿Para qué voy a reciclar? ¡La culpa del calentamiento global la tienen las grandes compañías, que lo pone en una cadena de Whatsapp que me mandaron ayer!" -> significa -> "soy más perezoso que Nobita; mi pereza me impide aceptar que, independientemente de los números, la sostenibilidad es responsabilidad de todos; incluso si la contribución al calentamiento global del ciudadano de a pie fuese de un 1%, seguiría estando en mi mano el ayudar".

3) "Pero... ¿para qué voy a molestarme en votar? Si la inmensa mayoría de la gente es idiota y votan sin leerse los programas electorales... simplemente no tiene sentido" -> significa -> "No me da por mover el culo; prefiero creer que estamos perdidos antes que fijarme en los elevadísimos porcentajes de abstención electoral; también prefiero ignorar el hecho de que los que se quedan en casa por estos motivos en vez de ir a votar son precisamente los que tienen más posibilidades de tener un voto útil, pues tienen inquietudes y son un poco menos lerdos".

4) "¡No, no, y no! ¡Si pago impuestos para que haya gente limpiando las calles, no voy a gastarme dinero en bolsitas ni a agacharme a limpiar las caquitas de mi perrito! ¡Que lo haga otro, que para eso les pagan!" -> significa -> "Hasta Nobita cuidaba mejor de su mascota; soy tan perezoso que no soy capaz de agacharme a recoger una mierda; represento lo peor de la sociedad, pero mejor escurrir el bulto y creerme que lo hago por principios".

5) "Ay mira... solo voy a hacer una pregunta... ¿te importa...?" -> significa -> "Encima de perezoso, soy un puto maleducado; mi mediocridad llega a tal nivel que ni siquiera considero la naturaleza de mi egoismo; en vez de considerar que estoy valorando mi tiempo por encima del de otros, prefiero pensar que tomar unos segundos de unos y otros no tiene ninguna importancia; Nobita, puto amo, titán, mastodonte, eres mi inspiración, ojalá llegue un día a ser tan bueno como tú".

domingo, 20 de septiembre de 2020

Cosas que hacen que moles


Crecimiento personal, autoestima, seguridad en uno mismo... todas son cosas que, si bien son diferentes, van cogidas de la mano. No voy a hablar aquí sobre que hagas ejercicio, o vivas el hoy, pues Internet está que se viene abajo de publicaciones sobre estos temas. Precisamente por ello, quiero hacer un pequeño recopilatorio de pequeñas cosas que considero que son muy útiles para el día a día, que ayudan a que tomemos el control de nuestras vidas de una manera firme, y que NO SUELEN APARECER en esta clase de publicaciones.

1) Ten un objetivo: tener un sueño o una meta en la vida es muy útil para ir dando pasos hacia él, especialmente si es una cosa creíble. Hay muchas personas que cuando salen de lo que está marcado sobre raíles (colegio->instituto->estudios superiores o no...) se quedan medio bloqueadas porque nadie les ha enseñado qué deben hacer después, no tanto por esto mismo, sino por el hecho de que hay TANTAS opciones, que puede resultar abrumador enfrentarse a ellas. Si tienes un objetivo en mente, te será más fácil focalizarte, pues mientras estés dando pasos hacia tu sueño estarás contento contigo mismo, incluso si sabes que es posible que nunca lo alcances.

2) Ponte pequeñas trabas: ojo con este, que es fácil de malinterpretar. El mundo moderno nos lo da todo fácil y al instante (menos el dinero), y eso hace que nos volvamos perezosos. Desde cosas tan tontas como usar zapatos con cordones en vez de con velcro (sí, hay zapatos con velcro...), hasta proponerte cocinar tu comida a menudo y tirar poco de precocinados, todas estas pequeñas cositas te harán crear hábitos y ser cada día un pelín menos perezoso, lo que te llevará a ser poco a poco más productivo. Pero como decía al principio, ojo; se trata de utilizar esta medida para tu bien, no para bloquearte. Las trabas crean frustración, y cuando la frustración se vuelve excesiva, en lugar de motivar, hace todo lo contrario. Moderación aquí.

3) Ten a un Dmitri en tu agenda: coges el móvil, miras la agenda y ves dos Antonios, tres Manolos, un Javier, cinco Anas y dos Jorges. El enunciado de este apartado es de broma, obvio. No quiero decir con esto que literalmente te vayas a hacer un nuevo amigo ruso (aunque mola que te cagas tenerlo), sino a que tengas pequeños detalles en tu vida que te den un sentimiento de exclusividad. Si todo lo que haces lo haces para seguir tendencias, estarás cumpliendo con la necesidad innata del ser humano de pertenecer a una tribu, pero a corto/medio plazo esto te irá absorbiendo más y más hasta que te conviertas en uno del montón. No se trata tampoco de convertirse en un malsano hipster que viva por y para el postureo, que para mí es incluso peor que lo anterior, pero tener pequeños detalles en tu vida que te hagan sentir especial te servirán de una manera pasiva a cultivar la personalidad y a distinguirte. Igual te mola ir de traje y con un pañuelo de seda en el bolsillo; igual te gusta pregonar por redes sociales detalles sobre tus "jueves de pizzas". Dicho de otra manera: crea uno o varios memes en torno a ti, y hazlos especiales. Esas cosas atraen, y ayudan a mejorar la autoestima.

4) Céntrate en lo positivo: piénsalo, ¿qué tienen en común casi todas las personas a nivel mental? Viven con un elevado nivel de frustración, y echan muchas horas a la semana tratando de desahogarse. Muchos echan pestes de la política sin tener posibilidades factibles o, siquiera, intenciones, de cambiar nada; la mayoría echa pestes de su turno de trabajo demasiado a menudo, pero pocos harán algo para promocionar o mejorar su situación. Desahogarse está bien... pero con mesura. La mente humana está diseñada para estar preparada para el peligro que acecha, y eso hace que nos centremos en las cosas negativas y que nos acordemos mejor de ellas. ¿Y si hablas sobre ese tío bueno que te has cruzado en el metro? ¿Y si compartes tus sueños con tus colegas, en lugar de tus frustraciones? Te costará un poco de trabajo al principio, pero te aseguro que merece la pena.

Iba a escribir 5, pero la verdad es que me han quedado unos párrafos bien grandotes y creo que está bien por hoy. Quizás algún día retome esta publicación...

sábado, 5 de septiembre de 2020

Hablar en el mismo idioma


Voy con otra de mis publicaciones de racionalidad vs. sentimientos. Muchos habremos oído esta frase o variantes, ¿verdad que sí? "Si quieres convencer a alguien de algo, debes hablarle en su mismo idioma". Obviamente, esto no se refiere al idioma en sí (que también puede tener su mijita de importancia...), sino a la parte más emocional de la conversación.

Me explico.

Todos hemos sido jóvenes en una mayor o menor medida, o mejor dicho para el caso, adolescentes. ¿Recordáis esos tiempos tan tremendamente idiotas en que nos esforzábamos por no salirnos del tiesto y decir siempre frases puramente emocionales que encajaban con nuestro círculo? Todos hemos dicho (y seguimos diciendo, pero ya menos forzado) un "es la caña", "ostiacopón", o variantes marcadas por el círculo social correspondiente. Cuando yo era chico, en mi barrio estaba de moda decir "qué mafia" de alguien que era el puto amo. ¿Hoy? Daría vergüenza ajena escuchar esas dos palabras xD. ¿Y sabéis qué? Que no hace falta que sea hoy, habría bastado con el paso de unos meses, o quizás años. Y sin embargo... aquí tengo una anécdota graciosa para compartir: 2015, estaba yo estudiando en Lugo y ya andaba yo por la quinta de los puretones dentro de la universidad. Vi a unos chavales de 5º de carrera hablando entre ellos, y cuando hablaron de alguien que era un puto amo, dijeron un "qué capo...". Me costó dios y ayuda no partirme el ojete delante de ellos, pues me caían bien y tampoco era plan. ¿No es mucha casualidad que en Sevilla y en Lugo, con una diferencia de unos 10 años, se haya dicho "qué mafia" y "qué capo"?

Pero bueno, eso era un dato aislado y no me quiero ir por las ramas.

Poneos en la psique del que érais cuando teníais 13-15 años. Imaginaos que el típico chaval de 30 y tantos que venía a dar alguna charla sobre civismo o, peor aún, sexo, viniera a intentar "hablaros en vuestro idioma", pues verdaderamente se esforzaban por intentarlo. En aquel entonces, muchos de nosotros teníamos la personalidad de un borrego bastante indeseable, y no me refiero a que fuésemos necesariamente malas personas. Sencillamente no sabíamos nada sobre lo que era una tribu social, y nos encerrábamos en la nuestra incluso sin saberlo, por lo que escuchar a un pureta de 30 tacos decir un "¡cómo mola, tío!" tenía más posibilidades de desacreditarlo a nuestros ojos, que de hacer lo contrario. Y es así, no tratéis de negarlo. Horrible, pero así. Ahora... tratad de extrapolarlo a un contexto social más relevante que el de unos niñatillos de instituto.

Pensad en esos adorables personajillos de las series de la tele, los pandilleros. Sí, sí... esa gentuza que vive bajo la filosofía del "yo contra el mundo". Típica escena: va un policía a investigar un marrón, se pone a preguntarle a los pandilleros, y todos se callan como putas. Claro, porque ellos están involucrados de alguna manera. Lo peor no es el hecho de que se lo callen (que ya es bastante malo, pero comprensible), sino que seguramente sacarán a relucir toda su hostilidad diciéndole borderías al policía, o sacándole burlas. El policía, según qué personaje sea, tomará uno de entre dos cursos de acción: si es protocolario y correcto, se cansará de perder el tiempo y se irá por donde ha venido; si es más tipo Harry el Sucio, entrará en sintonía con esa gentuza y, lo habéis adivinado, "hablará en su mismo idioma", que no es otro que el idioma de la fuerza. Con un poco de suerte, y sabiéndose protegido por la ley, el Harry el Sucio se pondrá a partir dedos, a repartir mamporros y/o a hacer chantaje hasta que los pandilleros dejen de reírse y alguno cante. Hablar en su mismo idioma, finalmente, tuvo su efecto.

Vamos con otro caso que nos pilla más de cerca. Que levante la mano quien no conozca a una persona que cuando escucha "comunismo", se pone de uñas y piensa automáticamente en un sistema totalitario y corrupto que no cumple con la definición de comunismo. ¿Qué creéis que puede convencer mejor a esa persona, una exposición de argumentos y hechos, o un vídeo de Whatsapp en el que salga el político de turno, chillando y dando golpes en la mesa mientras le da todo lo que esa persona desea oír (que además, casualmente, serán frases de moda muuuy preconstruidas)? Dicho de otra manera, ¿es su idioma lógico y racional, o emocional e improductivo? 

Antes de cerrar, quisiera dejar caer una última idea. Normalmente, la gente que entiende mejor el lenguaje emocional que el lógico, tiende a perderse mucho más cuando se encuentra en una multitud. Aunque por supuesto que depende de la persona, la gente que se encuentra en este estado mental suele volverse más receptiva a argumentos lógicos en un "tú a tú" que en una reunión de amigos, ya que al fin y al cabo somos animales tribales y a la mayoría nos encaaaaanta el postureo. Si conocéis a alguna persona así que os importe, y que no deseéis que se acabe convirtiendo en un auténtico bufón, mi consejo es que os lo llevéis a un rincón de vez en cuando y lo hagáis razonar. De otra manera, y dado que es improbable que seáis su padre como para castigarlo sin móvil... poco a poco irá convirtiéndose en una persona que es difícil de tomar en serio.

sábado, 29 de agosto de 2020

Reflexión sobre la transexualidad


Si bien todo el asunto de la pandemia ha hecho que la moda del hembrismo y los LGBT se haya callado bastante (¡vaya, qué chorprecha!), lo cierto es que hace tiempo que quiero traer un asunto al blog. Antes de empezar, solo decir que la idea que voy a plasmar aquí no es estrictamente mía, sino que la saqué de un vídeo de Fripozo que tendrá ya como un año o así... pero bueno, me hizo pensar, y aquí ando tecleando.

Ya escribí sobre lo que parece ser la identidad de género (enlace: https://federicadas.blogspot.com/2019/09/que-es-sentirse-hombremujer.html ), y digo parece ser, porque incluso a día de hoy y tras haber preguntado a DECENAS de personas, todavía no he encontrado a nadie que me haya dicho algo profundo o trascendental, más allá de que se trata de un sentimiento/inclinación vacío. A lo que voy... ¿qué es una persona transexual? Una persona que nace con un sexo, y que decide modificarlo para que concuerde con su género. Hasta aquí bien, ¿no? Es un poco duro además de arriesgado, pero es como si naces con el corazón a la virulé y decides arreglarlo por una operación, pues de lo contrario, no cumplirá con tus expectativas (en este caso, de supervivencia). Dejando a un lado a los que son abiertamente tránsfobos (personas que, desde un no muy profundo respeto, mando a que se lo hagan mirar), digamos que hay tres formas de enfocar la opinión pública sobre la transexualidad:

1) Los que la aceptan sin más. ¿Te sientes mujer, y quieres transformar tu cuerpo para ser más parecida a una mujer biológica? OK, cero problema, ¡adelante! Podríamos decir que esta es la visión más emocional, la "más mayoritaria" y la que está más socialmente aceptada en el mundo civilizado.

2) Los que la niegan sin más. Si has nacido hombre, eres un hombre, punto. Si "te sientes mujer", es una cuestión de sentimientos erróneos, posiblemente motivados por según qué experiencias del pasado. Es una visión dura y cero emocional, no tan mayoritaria, y muy cercana a lo que conocemos como transfobia. Sin embargo, no es exactamente lo mismo, ya que las personas que se encuentren aquí no son (en principio) violentas o intolerantes, pues aunque darán su opinión (y vaya si la darán...), no se pondrán en el camino de alguien que quiera cambiar su cuerpo, o al menos no de forma violenta o intransigente. Diríamos que es una visión pragmática y simple, que busca, generalmente con pocos argumentos, hacer que se desestabilice la convicción de los que están en el punto 1.

3) Aquí es donde me voy a enrollar. Resulta que hay una tercera visión que se parece a la del punto 2, pero que es más humanitaria. Esta visión rechaza parcialmente la legitimidad de la transexualidad como un remedio, pero no lo hace metiéndose con los transexuales y sus sentimientos, sino con la parte más tóxica e insidiosa de la sociedad. Por desgracia, es una idea compleja, así que no puedo resumirla en dos frases... ¿os acordáis de lo que dije al principio sobre lo de que nadie sabe decirme "qué es" sentirse hombre o mujer? Pues ahí está justamente el problema, voy a desgranarlo un poco.

Imaginad un universo paralelo en el que nunca haya existido algo similar a la homofobia. Un lugar en el que, como antaño (muy antaño), si te gustase un culo redondo o uno peludo, daría igual y nadie se metería contigo. En este mundo, además, resulta que si te gusta ponerte una falda o maquillaje, no por ello eres mujer. En este mundo, además, por nacer con un pene entre las piernas no existe una presión social que te obligue a "ser fuerte", a no expresar tus sentimientos más primarios (y no me refiero a los sexuales aquí), o a marcar el territorio. En este mundo, en definitiva... no habría etiquetas sobre este tema, pues ser hombre o mujer no te define. Por encima de ser un hombre o una mujer, resulta que eres una PERSONA, y el sexo no es más que un carácter más de entre todos los que te da tu genética.

¿Qué más ocurriría en este mundo? De una manera hipotética (pues la sociedad es extremadamente compleja), nadie se sentiría presionado a ser o fingir algo que no se es, al menos en lo sexual. Si resulta que nacieses mujer y te sintieses "masculina", nadie te diría que eso significa que te pareces a un hombre. Dicho de otra manera: nada, salvo tú mismo, te presionaría jamás a CONVERTIRTE en un hombre. Por lo tanto... lo más probable es que en este mundo hipotético, la inmensa mayoría de los transexuales que existen en el nuestro no llegasen a realizar ese cambio, pues no verían la necesidad de hacerlo. Obvio... también habría algunos que lo hicieran; aquellos que, ya fuese porque "sienten muy fuerte", o porque son auténticos "drama queens" adictos a dar el cante, acabarían haciendo la transición para autorealizarse, y recalco ese "auto-", pues también recalco que en este mundo no existiría la presión social para estos tópicos.

A modo resumen, pues se trata de una idea muy compleja como decía antes: la visión número 3 buscaría atacar el problema de raíz, que no está tanto en el "nacer con un cuerpo equivocado", como en el "nacer en una sociedad criticona y nociva". Pero claro... véndele tú esa idea a personas que se sienten felices por sentirse parte de algo, aunque ese algo sea el poder llamarse "gender fluid" antes que vivirlo sin más. Al fin y al cabo, somos animales tribales.

domingo, 23 de agosto de 2020

El diccionario mediocre: 2.


En esta nueva edición me voy a meter con algunos casos algo más concretos que los anteriores, y centrados en el parné. Si por un casual te escuece u ofende: 1)por favor, recuerda que aunque estas líneas guardan demasiada verdad, no dejan de estar escritas en nota de sátira humorística; 2)si aun así te ofende, por favor, recuerda que pulsar ctrl+W te da ventajas financieras muy rápidas.

1) "Cincuenta euros por una radiografía, ¡menudo disparate! ¡¿Quién tiene tanto dinero para echarle al perro...?!" -> es una frase incompleta; se complementa con -> "¡¿...después de pulírselo en cervezas?! ¡Cuñao!"

2) "Ay hijo... yo lo siento mucho, pero es que si quieres hacerlo por lo legal... a mí no me renta alquilarte la habitación..." -> es una declaración incompleta; se complementa con -> "Es que claro, si pago impuestos... ¿cómo me pago las idas y venidas a la segunda vivienda que tengo en la montaña? ¡Cuñao!"

3) "Qué pena... la tienda de Perico ha cerrado... es que claro... ya sabes... la crisis... el *COVIS*... ¡no somos nadie!" -> significa -> "Es que claro... los calcetines de Perico eran muy caros... los de Amazon me valen menos y me los traen a casa... ¡Lo siento, Perico! ¡No cuentes con mi ayuda y adáptate a los nuevos tiempos!".

4) "¡Qué hijos de puta son los chinos estos! ¡Nada más que vienen a cargarse los negocios locales! ¡Putos comunistas, seguro que han creado el virus en un laboratorio! ¡Habría que cerrarles las fronteras a todos!" -> significa -> "No tengo ni puta idea sobre macroeconomía ni flujo de dinero, ni pienso aprender. Mejor quejarse, ¡cuñaaaao!"

5) "Hay un montón de ricos por ahí que parece que con tener y alquilar un pisito ya les va todo bien... Ay hijo, yo no me lo explico, a mí esta casa solo me da problemas. Que si la lavadora hoy... las cañerías anteayer... las ratas del sótano... los hay con suerte y luego estoy yo" -> significa -> "Tengo las manos que parezco Jesucristo; pero es que claro... ¿cómo voy a alquilar este piso si no le pongo treinta adornos baratos por mueble? Quedaría tan soso... ¡no me lo alquilaría ni mi cuñaaaao!"

miércoles, 12 de agosto de 2020

El diccionario mediocre: 1.

Tengo el blog dando coletazos de muerte, y no quiero que siga así, de modo que voy a intentar revitalizarlo con una nueva serie que me motive. Al igual que hice con los "consejos para ahorrar", voy a hacer una serie de publicaciones cortas sobre un tema que me interesa, todo ese rollo de la productividad vs. mediocridad de la que tanto escribo por estos lares. Las reglas del juego son sencillas: pondré algunas afirmaciones o frases típicas del ciudadano de a pie que en el 80% de los casos significan otra cosa por culpa de la mediocridad latente en todos nosotros (si alguien nuevo visita estas líneas, lo animo a leer mi publicación sobre "la población latente", de la que me siento especialmente orgulloso; aquí el enlace: https://federicadas.blogspot.com/2018/08/la-poblacion-latente.html ). Antes de empezar, decir que eso del 80% de los casos es, claro, una aproximación jocosa; habrá veces, y siempre dependerá de la persona, en las que la susodicha afirmación sea verídica.

Empezamos:

1) "Te echo de menos, ¡a ver cuándo nos vemos!" -> significa -> "Soy más perro que Rantanplán, y tú también; vente por aquí un día, que yo no me voy a mover".

2) "El profe me tiene manía" -> significa (salvo profes indeseables) -> "Soy más perro que Rantanplán; no estudié; es obvio que el profe, que tiene vida propia, y que es un funcionario que pasa tres pueblos de tomarse su trabajo mínimamente en serio, no dedica tiempo de su vida a odiarme".

3) "Pfff... con lo fácil que es, y que la cague así. Si yo tuviera el trabajo de ese tío... con lo que cobra... otro gallo cantaría..." -> significa (salvo enchufes) -> "No tengo el trabajo de ese tío porque no me he esforzado para tenerlo; si lo tuviera, seguro que lo perdería muy rápido; quizás su trabajo sea más difícil de lo que parece, o esa persona esté pasando por un mal momento".

4) "Pero qué más dará... si lo hace todo el mundo..." -> significa -> "Soy más perro que Rantanplán; no quiero esforzarme en hacer las cosas bien; me escudo en lo mal que lo hacen los demás, que son más perros que Rantanplán".

5) "¡¿¡¿Pa qué?!?! Que noooo, que noooo, ¡¡que la ley solo ampara a los delincuentes!!" -> significa (salvo casos de corrupción) -> "Me han soplado 200€, suficiente para que me pique, pero no suficiente para que me rente hacer un reportaje de mi caso para poner una denuncia y reclamarlo en el juzgado. ¿Por qué? Porque soy más perro que Rantanplán".

Sí, me gustaba mucho Rantanplán.

sábado, 6 de junio de 2020

Mi opinión sobre "la paguita"

Como suelo hacer, abro haciendo unas especificaciones previas: no conozco las cifras de Hacienda, el número de parados, ni los índices de pobreza que hay en España. No obstante, sí que conozco de primerísima mano otras cosas que se relacionan directamente con este tema, y es sobre eso que voy a hablar aquí.

Los haters del gobierno lo llaman "la paguita", ya que la oposición siempre tiene la necesidad impulsiva de ridiculizar todo lo que haga el gobierno vigente. Como siempre, hay diversidad de opiniones, y entre esas opiniones, se oyen argumentos como que es "necesario" o "útil" en tiempos como los que vivimos, con tanto paro, y con el agravante de la pandemia y la cuarentena. En el lado contrario se oyen cosas como que "el país se va a llenar de perezosos", que "es una compra masiva de votos", o que "hay lagunas en el BOE que hacen que cualquier inmigrante ilegal pueda conseguir un salario gratis". Sobre esto último, por cierto, he leído también que es cierto y que no lo es, debido a que hay determinados detalles que hacen que el ingreso mínimo vital no esté al alcance de cualquiera (lo cual es lógico). Pero bueno, como no soy abogado ni economista, mentiría si dijera que me he puesto a empollarme estos detalles para sacar conclusiones definitivas, aunque sí que me leí el BOE y vi un par de cosas un tanto enrevesadas y, cuanto menos, "raras".

Pero no voy a seguir por ese lado.

Uno de los requisitos fundamentales para conseguir "la paguita" es que tus ingresos no lleguen a una cifra determinada. O lo que es lo mismo: que tus ingresos DECLARADOS no lleguen a una cifra determinada. Ya he hablado en una infinidad de ocasiones sobre la picaresca española, además de la mediocridad latente del ciudadano medio. Estoy casi seguro de que cualquier persona de este país conoce a alguien que ha cobrado algún sueldo en negro, ya sea de manera puntual, o de manera continuada (o incluso de por vida...). ¿Cuántas señoras cuidan ancianos de extranjis, sabiendo que viven en su pueblo y que va a ser de puertas adentro? ¿Cuántas van de casa en casa cortando el pelo sin estar dadas de alta de autónomo? ¿Cuantísimos ciudadanos hacen estas y otras cosas porque "no les renta" hacerlo de forma legal? No voy a entrar en si eso se debe a la miseria del país (incluyendo empresarios explotadores) o a la mediocridad y la pereza interindividual, pues doy por hecho que unas veces será lo uno, y otras, lo otro, pero lo cierto es que la España profunda es MUY vasta. Una vez le escuché a un colega (y por supuesto que puede ser mentira) que el 60% de los movimientos de dinero en España se hacen en negro, ya que aunque en nuestro país hay empresas muy potentes con grandes flujos de caja, repito que una de las cosas más características de nuestra cultura es la picaresca, y la enorme cantidad de municipios que hay con facilidades para esconderse de la administración. Si puedes pasarte toda la vida viviendo en negro por no arreglar unos papeles, y luego quejarte cuando a los 60 no tienes una pensión, ¿por qué no hacerlo, si es más fácil?

No sé... para aquellos que estén tomándose el rato de leerse estas líneas, no quiero que os llevéis una idea errónea. Insisto en que no conozco los datos, e igual que sé que hay mucha gente mediocre y pícara, también sé que hay mucha gente sacrificada y trabajadora. ¿Que si hay más de los unos o de los otros? Ni idea, no creo que nadie en este mundo sea capaz de responder a esa pregunta de forma verídica. La clave, de hecho, estaría en hacer balance entre el bien que se hace al implementar el ingreso mínimo vital (es decir, la genuina ayuda que se le da a la gente currante que tiene un tropiezo en la vida), y el mal que se hace al dar una auténtica "paguita" al saco de perros, pícaros y ninis que hay y a los que, en efecto, se les está comprando el voto (y los últimos, al menos, tienen una disculpa por no haberse enfrentado al mundo laboral aún).

Podría hablar más, pero la conclusión va a ser la misma y no voy más que a rizar el rizo. Si alguien me pregunta si estoy a favor o en contra de la implementación del ingreso mínimo vital, le diré que no puedo dar una opinión sólida por no conocer en suficiente profundidad el cociente gente necesitada/parásitos. No obstante, si me obligasen a posicionarme en plan guerra civil, diría que nuestro país no está preparado para tamaña medida, al igual que no está preparado para otras muchas cosas dignas de una sociedad moderna (moderna en nuestro tiempo, quiero decir).

Por último, y antes de cerrar, me gustaría dejar aquí un vídeo que vi hace bastante tiempo, ya que explica bastante bien los pros y los contras del ingreso mínimo vital (está en inglés). Las conclusiones que sacan es que la mayoría de la gente es más honrada de lo que parece, y que después de una temporada en paro, todos acaban por aburrirse y por querer producir. Pero... ¿sabéis qué? Que este canal, que para mí es lo mejor que se puede encontrar en YouTube, es alemán, no español...


miércoles, 3 de junio de 2020

¿Qué es el dinero?



Pues un poderoso caballero, ¿no? Ea, ya me he quedado a gusto con la cuñadez. Recuerdo de hace ya muchos años, allá por la primaria, que tuve a un profesor realmente memorable. Aquel profesor era un señor muy cristiano y muy católico, muy humanitario y muy educado y correcto, y si bien gastaba un genio bastante fuerte propio de otra época, lo cierto es que era un amor de tío; el típico que, si hoy día viviera (que no sé si lo hará) mandaría montones de cadenas de Whatsapp con bendiciones y mensajes de amor a dios y a la familia. Lo cual, aunque suene un tanto cursi y como yo digo, "inocuo", añadiré que lo considero 100 veces mejor que otras muchas cosas que imperan en la sociedad actual.

Pero me estoy desviando. El susodicho, allá por una clase de historia, nos estuvo dando una lección que se veía sobre una línea temporal (vamos, lo típico de una línea horizontal que iba desde una determinada fecha a.C. hasta el presente). En dicha línea se veían los acontecimientos más sonados de la historia y la prehistoria, y el señor, pues nos iba haciendo comentarios sobre cada uno de ellos. En determinado punto que no recuerdo estaba la "invención del dinero", y nunca se me olvidará lo que dijo: "la peor creación de la humanidad". ¿Por qué un señor tan benévolo y beato consideraba al dinero "la peor creación de la humanidad"? Fácil: por la avaricia y demás deseos oscuros del hombre que afloran ante la existencia de una "moneda universal" fácilmente transportable.

Dejo ya de enrollarme, me centro en el título: ¿qué es el dinero? No voy a repetirme con lo de citar a la RAE, así que diré que el dinero es algo muy poderoso y que adopta rostros muy complejos. A continuación daré unas cuantas definiciones cortitas con toque de humor, si bien considero que todas ellas son legítimas según a quién se le pregunte:

-"Lo que sirve para comprar objetos".
-"Lo que sirve para comprar servicios".
-"Lo que te dan cuando trabajas".
-"La gran herramienta universal".
-"Una cosa que pasa por muchas manos, y que tiene muchos gérmenes".
-"Lo que mendigas en tiempos de necesidad".
-"Lo que robas en tiempos de necesidad, porque pedir es indigno".
-"Lo que le robas a un pringa'o".
-"La peor creación de la humanidad".
-"Algo que saca lo peor del hombre".
-"El agente patógeno del avaro".
-"Lo que le quito a mi madre cuando no me ve, para dárselo a mi Youtuber preferido (MÁINCRA, MÁINCRA!!)".
-"Aquello con lo que me untan para hacer la vista gorda".

Seguiría un rato porque está hasta entretenido, pero creo que es suficiente. Quiero dejar la que para mí DEBIERA SER la definición universal del dinero, pues cuando no se cumple, es cuando el dinero pasa por todos los filtros negativos de los que se ha ido hablando aquí:

-"La representación física de los favores que le has hecho a la sociedad".

Por mucho que me pese decirlo... esta definición no es mía, aunque me encanta. La saqué de un vídeo de Magic Markers (canal que, por cierto, os recomiendo), y la verdad es que me convenció del todo. Desglosando esta definición, diríamos que el dinero es aquello que obtienes cuando has hecho algo por la sociedad (fabricar y entregar algo, hacer feliz a un abuelo con tu presencia, trabajar en la mayoría de los casos...), y al mismo tiempo, es un reflejo de cuánto vale a los ojos de la sociedad ese favor que has hecho, pues cuanto más hayas servido a la sociedad, mayor será tu salario, y más favores podrás recibir a cambio de los que tú has hecho.

¿Eres un futbolista que entretiene a millones de personas? Te pagarán millones, pues te pagan millones.

¿Trabajas en un puesto indispensable para una gran farmacéutica, y SABES que eres indispensable? Seguramente te pagarán una brutalidad, porque no será fácil reemplazarte.

¿Tienes un trabajo peligroso y admirable, pero poco cualificado (bombero, policía en un barrio conflictivo...)? Dado que es muy fácil encontrar a muchos como tú, por desgracia, la sociedad no te valora tanto como a otros, y tu salario será tirando a bajo o mediocre en la mayoría de los casos.

Lo sé... hasta esa última línea, esta publicación era bonita y agradable. Lo lamento, a mí me gusta tan poco como a vosotros, pero yo no hago las reglas.

A pesar de esto último, mi objetivo con esta publicación no es echar pestes del capitalismo, sino tratar de abrir ojos. Cuando eres capaz de comprender lo que es el dinero, y cómo funciona ese "sistema de favores" del que hablé más arriba, ves el mundo con otros ojos. Tal vez sea por eso por lo que, para mí, el dinero no es "la peor creación de la humanidad", sino una herramienta que, con el prisma adecuado, representa algo verdaderamente bonito.

Tal vez por eso me cabrean hasta tan alto nivel los robos de dinero... O sea, pensadlo. Echas un montón de horas al mes haciéndole favores a la sociedad. De pronto, te viene un soplapollas por la calle, te saca una navaja, y se quiere apropiar de esos favores, como si los hubiese hecho él, de manera que con tu dinero puede tomarlos, trasladarlos, y hacerle ver a otra persona que el mérito es suyo. ¿No te enerva la idea?

Y ahora... piénsalo de otra manera. Piensa en una persona con acceso al dinero público. Una persona que con unas cuantas firmas en un despacho, utiliza millones y millones de favores de millones y millones de personas, para su beneficio; o lo que es lo mismo: para hacer ver a millones de personas, que esos favores los ha hecho él. Sí, hablo de un corrupto. Pensadlo.

jueves, 21 de mayo de 2020

Todo vergonzoso.


Simplemente quiero dejar constancia aquí de que, aunque la "rebelión de los pijos" me ha parecido algo aberrante, vergonzoso en el sentido más estricto de la palabra, infantil, y un atentado contra la sanidad pública, el predecible contraataque me parece casi igual de malo (y digo casi igual porque las peleas por redes sociales no propagan virus).

Dicho de otra manera... ¿está mal que la gente salga a la calle para quejarse de... "algo", en plena cuarentena, sencillamente porque les ha salido de las pelotas? Sin duda, es un auténtico crimen social. Pero... ¿justifica eso que surja toda una corriente de odio contra ellos, en boca de "los pobres"? Por supuesto que no. Eso sigue siendo lucha de clases, polarización social, otra manera de inmadurez que provoca otra clase de vergüenza ajena, y otra lacra social que da una idea muy clara de la pasta de la que está hecha el pueblo.

¿Cómo luchar contra la "manifestación de los pijos"? Yo os lo diré en tres "sencillos" pasos (sí, entre comillas, porque de sencillo solo tiene lo bonita que queda la palabra en la frase):

1)No promover más odio y más polarización social.

2a)Cuando el niño malo del colegio le pegaba a otro niño y le robaba el bocadillo, ¿era lo correcto pegarle más fuerte e ir a su casa a robarle el bocadillo del día siguiente? No, ¿verdad? Lo correcto era ir a quejarse al profesor, quien, con el manual en la mano, tendría el protocolo de llamarle la atención y, en última instancia, decírselo a sus padres para que lo enderezaran.

2b)"Pero, ¡Fede! ¡De tal palo, tal astilla! ¡A veces los padres eran peores que el niño y no le llamaban la atención! ¡Los pijos de Salamanca se han ido de rositas y ningún policía les ha dicho nada!". Lo sé, lo sé... Vamos con el paso

3)Ya que tenemos lo que tenemos, un gobierno que es como es, las opciones son jodidas. Dejando a un lado la opción de la violencia (y no hacia los ricos, sino hacia los que deberían llamarles la atención), lo óptimo sería invertir en educación para que haya menos polarización, menos inconsciencia, y menos idiotas en definitiva, además de tener un gobierno capaz que no se corte a la hora de llamar la atención a "sus jefes". Vamos, que os estoy diciendo bajo cuerdas que no seáis imbéciles, y que la próxima vez que toque votar, optéis por un partido que vaya a invertir en educación y en sanidad; uno que no lleve décadas de corrupción a sus espaldas, a poder ser. Y sí, por si surge la duda, esta opción, si bien es la óptima, requeriría de décadas para arreglar el problema. DÉCADAS. Nada es gratis, y menos cuando la gente está cada día más cómoda y más idiotizada.

sábado, 2 de mayo de 2020

La teoría de la catlady



Me ha venido a la cabeza un pensamiento un poco random y me apetecía compartirlo. Quizás sea un poco polémico, así que como suelo hacer, aclaro que todo esto es pura filosofía con un toque de humor. Leedlo con mente abierta y no penséis ni por un momento que simpatizo, en este caso, con el maltrato sicológico (o físico).

Me gusta bastante el analizar pensamientos y emociones de una forma visceral, asemejándolos a su versión más animal y primitiva. Volviendo a un tema del que ya he hablado alguna que otra vez, la dominancia/sumisión (no me refiero a lo sexual, que os veo), resulta que me he acordado de una conversación que tuve una vez. En ella, mi interlocutor me dijo que dado que las relaciones de dominancia/sumisión son algo de lo más normal en la naturaleza, algo que surge de manera totalmente instintiva en las jerarquías sociales, pues que no le extrañaría nada que haya muchas parejas en las que se den maltratos subliminales y consentidos; es decir, que sean lo suficientemente fuertes como para que una persona se sienta molesta con su pareja, pero lo suficientemente débiles como para que la situación sea sostenible. Esto, de hecho, es algo tremendamente creíble, ya que todos conocemos anécdotas de parejas estables en las que surgen cosas turbias que se perdonan con el tiempo (si es que no las hemos vivido de primera mano).

Lo dicho anteriormente es, de hecho, tan creíble y tan natural, que no sería ningún disparate afirmar que algunas personas (o muchas, o incluso muchísimas) busquen de manera activa el verse involucradas en una situación así, y no me estoy refiriendo ahora mismo a la relación o al dominante, sino al que queda de sumiso, de pringao, y de pisoteado. ¿Cuántas veces hemos visto el estereotipo de la chica que no se siente atraída por el buen amigo que está coladito por ella, sino por el capullo de turno que la ignora y que le pondrá los cuernos en cuanto pueda? ¿Cuántos pagafantas hay por ahí, que aunque no se comen un rosco, encuentran confort en esa situación? En las relaciones de dominancia/sumisión hay muchos grados, y no siempre se llega al maltrato. Está en nuestra naturaleza el buscar a un líder al que seguir a menos que nosotros mismos podamos cumplir esa función de líder (o a un dominante, que no es exactamente lo mismo, pero se parece), ya que los líderes son los que toman las decisiones y los que, en definitiva, y como diría Rajoy sobre los catalanes, "hacen cosas", y la gente que "hace cosas" nos gusta y nos atrae. Tened en cuenta que todos tenemos en nuestro interior algo de sadismo y algo de masoquismo, sea más, o sea menos, por lo que aunque no es demasiado digno ni deseable, es del todo natural sentir confort en una relación en la que "te pisotean, pero con mesura".

Para cerrar, quiero hablar sobre el título de la publicación. Dicen que Internet está hecho de porno y gatos, y aunque es obvia la broma, nadie puede negar el elevadísimo porcentaje de publicaciones de gatos que hay por ahí. El caso es que está de moda el estereotipo de la "catlady", es decir, chica o mujer obsesionada con su gato (o sus gatos), y que tiende a tener problemas o falta de interés para encontrar pareja (también hay hombres, sí, pero me voy a centrar aquí en las mujeres por el estereotipo, y porque la fisiología de la mujer es, en general, más sumisa o "anabólica"). Uniendo estas dos ideas, hay también muchísimas publicaciones en las que se hace mofa para bien (o sea, en plan chiste gracioso y simpático) sobre lo fastidioso que es compartir tu día a día con tu gato. ¿Se te duerme en el regazo? Te toca quedarte sentado, pues si te levantas, te arriesgas a que no quiera volver a sentarse sobre ti. ¿No le gusta su comida? Te toca comprarle otra porque... hombre, pobrecito, no lo vas a tener pasando hambre... ¿Tira el bebedero? Ay, ¡qué fastidio! Se lo tendré que rellenar, porque reñirle... ay, me da penita...

En lo personal, y tras haber convivido con gatos durante más de 5 años, debo decir que esta mentalidad es algo que no comparto y que me cuesta mucho trabajo respetar (aunque lo hago, sarna con gusto no pica). Pero bueno, voy a lo que voy: ¿no veis una similitud con todo lo dicho más arriba? Igual peco de simplista, pero no puedo evitar ver una clara relación entre la necesidad de una catlady por mimar a su gato, y la del sumiso de la pareja de turno por perpetuar su situación fastidiosa pero estable. Obvio que no todas las catladies son iguales, ya lo sé... pero digo yo, ¿acaso el estereotipo de la catlady es el de una persona que necesita de ese "pisoteo" instintivo de la persona sumisa? ¿Acaso las catladies buscan (sin saberlo, quiero creer) autoimponerse una situación de sumisión hacia un individuo que, saben, no puede hacerles un daño real en condiciones normales?

Y bueno, por tapar agujeros... sí, todo el tema de la catlady lo he puesto por echar unas risas tirando de un estereotipo. No hace falta hablar de mujeres y gatos, hay montones de hombres que tienen perros que les gobiernan la vida por no saber controlarlos. No menciono aquí a los hijos porque esa es a harina de otro costal, mucho más compleja, basada en decisiones de distinto objetivo, y mucho más impredecible.

lunes, 27 de abril de 2020

Tipos de trabajador (simplificado)



Hoy, hablando con un amigo, me he acordado de una cosa de la que me informaron hace un tiempo. Después de buscar un poquito de información al respecto (no me he matado, lo confieso), parece ser que en determinados libros se habla sobre distintas teorías con respecto a los tipos de trabajadores que existen (teoría X, teoría Y, teoría Z...). Como casi siempre, y en base a lo que he encontrado por ahí (pues no me he leído los susodichos libros) estas teorías me han parecido bastante simplistas, por lo que he querido unificarlas en una publicación de blog que, sin dejar de ser simple, trataré de que sea ilustrativa, pues mi objetivo no es ahondar, sino hacer lo posible por amueblar cabezas.

A saber, se supone que hay tres tipos de trabajador, a la hora de hablar de su profesionalidad y dedicación:

-El trabajador "mediocre": por desgracia, este es el que, en mi opinión, es el más frecuente, aunque, por suerte, no en una proporción abrumadora (depende sobre todo del nivel educativo del país). Se trata de una persona a la que, por el motivo que sea, no se siente motivado por su trabajo. Quizás sea que nunca se preocupó por su futuro y acabó en un trabajo de mierda; quizás sea que simplemente es un irresponsable y/o una persona perezosa; quizás sea que está pasando por algún mal momento de su vida; quizás sea (y esto ya no es culpa suya estrictamente hablando) que las condiciones o el entorno laboral son malos. El caso es que el trabajador mediocre es aquel que si tiene que cumplir 8 horas diarias, en el minuto 1 después de la hora 8 de su turno ya está saliendo por la puerta. Algunos dirán que estoy siendo un nazi al decir esto... al fin y al cabo, si te pagan por 8 horas diarias, ¿por qué echar aunque sea un segundo más? Obvio: porque a menos que la función que desempeñas sea inmoral (telefónicas *COFF* *COFF*), lo suyo es cumplir con tus funciones y obligaciones, no solo pensar en tu culo. No te preocupes, que a menos que tu jefe sea un hijo de puta y un cutre (cosa que, por cierto, y por desgracia, ocurre más de lo que debería), sabrá ver cuándo has echado horas de más y te lo tendrá en cuenta.

-El trabajador "responsable": lo ideal sería que la mayoría de los trabajadores estuvieran en este lugar. Se trata de individuos que, al contrario del anterior, se sienten motivados por su trabajo y hacen lo posible por hacer las cosas bien, a veces porque les gusta su trabajo (afortunados estos), a veces por ser responsables (benditos estos otros). Este individuo no piensa solo en la pela y en su tiempo (lo cual no deja de ser importante), sino que también se preocupa por las funciones que desempeña en el día a día. No se trata de vivir como un esclavo tampoco, ni de convertirse en un adicto al trabajo, que dicen que no es ni sano. Pero si un día, o una semana, uno se tiene que quedar dos horas de más para no putear a un compañero, para cerrar una venta, o para cumplir con unos plazos, pues alguien responsable va y lo hace, porque es lo que toca.

Aquí quiero hacer un pequeño paréntesis. Como suele pasar, las cosas no son blancas o negras. Un tío "mediocre" puede tener un subidón de responsabilidad por algún motivo (maternidad, deudas...) y volverse "responsable" durante unos días, unas semanas, unos meses... de igual manera que alguien "responsable" puede verse en unos días malos y querer pirarse del curro en cuanto pueda. La mayoría de la gente baila entre estos dos grupos en una mayor o menor medida pero, no obstante, creo que todos hemos conocido a gente que encaja algo más en alguno de estos dos tipos.

Por último, tendríamos:

-El trabajador "tipo emprendedor": le doy este nombre simplemente porque es lo más representativo que me ha venido a la cabeza, pero es obvio que no solo entran aquí emprendedores. Se trata de un tipo de trabajador que a veces parecerá un tío admirable, y a veces un auténtico enfermo. Esta clase de persona, quizás por adorar su trabajo (he conocido a un par de ellos así...), quizás por tener una motivación o responsabilidad extra (lo que decía del emprendedor), o quizás porque su vida personal apesta y necesita refugiarse en algo (típico poli antihéroe de series de Hollywood), echará muchísimas más horas al día trabajando de las que le exige su contrato. Personalmente... aunque admiro a la gente así, he de decir que solo apoyaría a mantener este perfil a aquellas personas que están en el segundo grupo, es decir, gente que busca una promoción, gente que tenga dinero invertido en su empresa, etc. Lo cierto es que ser adicto al trabajo no es algo demasiado bonito, aunque como me gusta decir, ninguna frase representa mejor a la humanidad que la de "sarna con gusto no pica".

Antes de cerrar, una aclaración: esta publicación va referida a situaciones laborales dignas. Si nos vamos a trabajos de mierda en países de mierda, de estos cuyo nombre no diré y en los que se estila la seudoesclavitud, apaga y vámonos. En esas circunstancias... bueno, pues ya sabemos; un padre de familia podría verse trabajando 14 horas diarias para mantener a su familia por un sueldo miserable, y a veces ni siquiera lo hará por responsabilidad, sino porque es lo que le exigen a cambio de no echarlo.

viernes, 17 de abril de 2020

El ramo tránsfobo y machista.


Hoy vengo con una anécdota de las bien sabrosas. La entonaré en clave de humor y la cerraré con una moraleja, pues la alternativa sería darle la importancia que en realidad tiene, y eso sería bastante deprimente para una publicación que busca entretener y hacer pensar.

Sigo de cerca un chat. Dicho chat se compone de bastantes personas (más de cien) de las cuales diría que son, EN GENERAL, bastante normales, racionales, y respetables, con la salida del tiesto ocasional e inevitable que puede ocurrir entre tanta gente. Bien... pues el caso es que hará dos semanas entró una persona que supe desde el principio que iba a ser conflictiva. Chica trans que, tristemente, cumplía (aparentemente, al menos) con todo el estereotipo hembrista que estamos hartos de ver a día de hoy (o sea, las ovejas negras del feminismo real y respetable). Por resumir, diré que en su primerito día, a mí, que me considero tremendamente suave y diplomático, me armó un cirio y me dio a entender que no podía ser FACTIBLE que hubiese cosas en mi pasado comparables en gravedad a las que ella ha vivido. ¿Motivo? Que ella es una chica trans. Así, tal cual. Lo gracioso es que en media hora se disculpó, y en otra media hora hablando conmigo por privado, volvió a cogerme asco y soltó por el chat (público de nuevo) una aclaración pasivo-agresiva que solo yo podía entender, apelando en clave a que no se había equivocado en su juicio inicial sobre mí.

Tras esa introducción, voy con el meollo. Anoche se lió el gran pifostio gracias a la susodicha. Podría poner aquí una transcripción de la conversación, que fue en su mayor parte relativamente respetuosa, si bien, de nuevo, bastante pasivo-agresiva, pero por cuestión de respeto y decencia hacia los involucrados y su intimidad, os ofreceré un resumen: la muchacha hizo alusión a cómo todo el porno que existe está pensado para hombres cis. ¡Pum! Y se quedó tan ancha. No debe conocer la regla 34 de Internet. Empezó a pedir formas de encontrar lo que ella llamaba "porno feminista", que tras pedirle una definición, calificó como "porno entre hombre y mujer en el que la mujer disfrute y no sea solo una figura de deseo" (o sea, que tampoco le valía el lésbico). La conversación se fue calentando, y tras muchos y divertidos vocablos y declaraciones como "cisheteronormativo", "comida machista", o "el porno solo ofrece estereotipos machistas y una educación sexual afectiva penosa", y tras tirarse muchos trastos a la cabeza unos y otros (sobre todo ella a los demás), y de hacerse muchas declaraciones obvias como que "un pene no hace a un hombre", apareció en la conversación la imagen que he puesto en la cabecera.

De más está decir que me partí el ojete cosa bárbara. Le pregunté por privado al chaval que colgó la imagen, y me dijo que la puso por poner, que ni siquiera tenía sentido la cita.

Me partí el ojete cosa bárbara por segunda vez.

El caso es que la muchacha, ya le saldría de inercia, dijo que el mensaje era transfóbico, y que le daba asco. Le pregunté por qué. ¿Qué parte de la cita es la que te ha ofendido exactamente?, le dije. Respondió que hacer alusión a la relación directa entre hombre y pene. Le pregunté que si no tenía nada que decir sobre la parte del ramo, y me dijo que no, que esa parte no tenía sentido.

Y tras este y otros horrendos ataques del estilo (que nos encargamos POR SI ACASO de aclarar que eran humor negro), la susodicha optó por hacerse la víctima y marcharse del chat (hice palmas con las orejas). ¿Lo más gracioso del asunto? Que detrás de ella se fueron dos más, una diciendo que no soportaba la falta de empatía que teníamos algunos, y otro diciendo que nos revisáramos las actitudes machistas, tránsfobas y el humor.

Y hasta aquí llego, que lo que empezó como un relato morboso ha acabado por hacerme sentir sucio; ahora, la reflexión:

De más está decir que ni de cerca estoy criticando a las personas trans ni al colectivo LGBT (el cielo me libre...), sino a la tendencia más o menos natural que existe en la humanidad a caer en la polarización. La susodicha no es más que un ejemplo más del "si no estás conmigo, estás contra mí", ya que para ella no había términos medios; todas sus aportaciones al chat eran o "qué chuli tu gato", o "eso es tránsfobo y machista", parecía un auténtico estereotipo con patas y, lejos de parecerme ridícula o lamentable, voy a decir que lo que más me transmitía era lástima. Y no lástima de "qué patética, me das lástima", como dicen los malos de las pelis, sino lástima de "pobrecita, es una víctima más". Y no una víctima de los malvados machistas que discriminan a las personas trans, sino una víctima de la tendencia más arriba descrita: la polarización.

La polarización es una repugnante estrategia que los políticos de todas las épocas han utilizado desde siempre para facilitar la colaboración hacia ellos de determinados colectivos, por medio del enfrentamiento con otros colectivos a base de premisas simplistas. "Mi dios es el único legítimo"; "¿una mujer que no reza? debe ser una bruja, quemémosla"; "el comunismo lo es todo"; "esos sucios sociatas van a vender nuestro país a Venezuela"; "esos putos fachas defienden el machismo heteropatriarcal"; y un largo etc.

Cada día que pasa me doy más cuenta de que la personalidad es un don del que no disponen todos, es algo difícil de conseguir, aun más difícil de cultivar, y todavía más difícil de conservar, pues la sociedad y los que nos rodean se encargan de juzgarnos a todos lo suficiente como para someter a las mentes más débiles (que son mayoría). Dicho esto, debo admitir que yo también caí en un poco de polarización durante la conversación de la que hablé antes, pues no soy ningún superhéroe. Es verdad que la muchacha llevaba unos cuantos días tocándome las narices y que estaba deseando que se largara, lo que me hizo ponerme un poco más bromista de la cuenta, pero al mismo tiempo, aclaro que hubo muchas veces en las que me cargaba de paciencia y la intentaba hacer pensar. Sin éxito. Pues nada, chica... oféndete, que eso sí que parece que se te da bien; espero y deseo que algún día madures, o serás una desgraciada toda la vida, es algo que ya he visto ocurrir antes.

Antes de cerrar, dos declaraciones:

-Aunque ya lo he dicho, no tengo absolutamente nada en contra de los LGBT, ni siquiera en contra de la gente polarizada y/o sin personalidad. Doy por hecho que son una mayoría abrumadora, y que hay que convivir con ellos. Es responsabilidad de todos (también de ellos) el dar educación, y hacerles ver que hay algo más que unos cuantos miles de aliados y un porrón de millones de enemigos a su alrededor. Como me gusta decir, todos somos y dejamos de ser ciudadanos mediocres de manera intermitente.

-A la parte más oscura del colectivo LGBT, es decir, los hembristas radicales; sí, esos que no saben que son ellos, pero que curiosamente se darían por aludidos y se ofenderían si leyeran estas palabras... con todo mi cariño: ¡DESPERTAD! ¡OS ESTÁN HACIENDO TRABAJAR GRATIS PARA GANAR DINERO Y CREAR AGENDA POLÍTICA! ¡CADA DÍA QUE PASÁIS ASÍ, ODIÁIS MÁS AL MUNDO, Y EL MUNDO OS ODIA MÁS! ¡CREÁIS Y PERPETUÁIS EL PROBLEMA QUE DECÍS QUERER ERRADICAR!

lunes, 6 de abril de 2020

Momentario lapso de indignación


Antes de comenzar... minipunto a quien pille la referencia de la imagen pixelada de arriba.

Recuerdo haber tenido una conversación con una antigua profesora mía allá por 2014, o sea, que hace ya sus añitos. En dicha conversación, dado que ella era mi tutora del TFM, recuerdo que hablamos sobre imprecisiones del lenguaje, y de cómo solucionarlas usando la RAE. En tan señalado momento como aquel, le dije que la RAE sin dudas era una herramienta muy útil, pero que no se la debía tomar al pie de la letra, ya que había algunas palabras totalmente legítimas que no estaban aceptadas, como el caso de la palabra "teletransporte". ¿Su respuesta? Que tal palabra quizás no estuviese aceptada por uno de dos motivos: o porque no existía en la realidad aún, o porque era una palabra compuesta de un prefijo ("tele-"), y una palabra ("transporte").

Hoy, muchos años después, me ha dado por recordar aquella conversación, y me ha dado por buscar de nuevo la susodicha palabra. ¡Cuál ha sido mi sorpresa al encontrar esto!


Dicho de otra manera: la RAE nos anima educadamente a no tangarnos durante estos señalados días de cuarentena, clausura, o teletrabajo, pues deja una definición correcta e irrebatible.

Pero no para teletransporte.

No... el teletransporte no existe.

...Ya... porque esa es la causa de que no esté en la RAE...


...En fin... me voy a zurrir mierdas con un látigo.

jueves, 12 de marzo de 2020

Coronavirus, y el egoísmo mediocre.



Hoy os quiero presentar otra de estas ideas que me rondan por la cabeza, una que me gusta llamar "egoísmo mediocre", "egoísmo de los mediocres", "egoísmo justificado", o incluso (a veces) "egoísmo extremo". Lo explicaré tirando de ejemplos, y empezaré con uno que anda en boca de todos hoy día: el caso del coronavirus.

En cierto modo ya he hablado con anterioridad sobre el egoísmo de los mediocres, siendo la primera vez aquella en la que hablé sobre la "población latente", pero hoy lo voy a abordar desde otra perspectiva. ¿Por qué el famoso coronavirus se ha expandido tanto? Bueno, pues aunque suene mordaz, no creo que absolutamente nadie en este puto mundo tenga una respuesta lo suficientemente acertada a esa pregunta, pero las noticias que se ven por ahí tienden a apuntar a ser un caso de irresponsabilidad civil. No en vano, se han visto hasta memes en los que se ridiculiza el caso diciendo que uno de los síntomas secundarios del coronavirus es el desarrollo de deseos por viajar... y por ahí van los tiros. Poneos en el pellejo del ciudadano medio. Como digo siempre, sería el típico parroquiano de bar que a ratos es y deja de ser cualquiera de nosotros (ciudadano latente... ¿recordáis? https://federicadas.blogspot.com/2018/08/la-poblacion-latente.html ). El susodicho individuo empieza a ser bombardeado por montones de noticias sobre un virus de China que blablabla... ya os lo conocéis. Más tarde o más temprano empieza a escuchar frases preconstruidas que a veces ridiculizan el caso, y otras veces lo agravan por alarmismo desproporcionado. El individuo se ve en una tesitura polarizada, pues el ciudadano medio siempre tenderá a ver dos extremos en vez de una escala de grises: o se conciencia con el problema y arrampla con todo lo que vea en el supermercado para enclaustrarse en casa, o dice que "eso no eh máh que una gripe máh floha!!" y se la soplará por completo. Así pues... ¿cuál de esas dos cosas veis más posible que ocurra?, ¿la que requiere un cambio radical de su estilo de vida y empujar su zona de confort (estrés y demás), o la que requiere que... no haga nada, y que además tenga un nuevo y gracioso tema de conversación para echar pestes en el bar? Pues oiga, yo no lo sé porque no estoy en la cabeza de todos, pero juraría que la segunda la veo más fácil para ocurrir.

Así pues, tenemos a un individuo mediocre (o ciudadano medio, que aunque "mediocre" suene súper feo, no dejan de ser sinónimos) que, en base a haber sobrevivido al final del mundo del calendario Maya, a la gripe A, al brote de ébola de hace unos años, y a otro mogollón de noticias sensacionalistas que azotaron a la población, sufrió de un auténtico síndrome de "pastor de Pedrito y el lobo". Conclusión: el ciudadano medio hace lo que le sale de la punta de la polla, que va a ser en un 99% de veces lo más fácil y cómodo; y si eso implica irse de vacaciones porque tiene "una tos tonta", pues que le jodan al mundo. Joder, si es que él ya tenía los billetes comprados... ¿¿cómo se va a quedar sin sus vacaciones por "eso que no eh máh que una gripe máh floha"?? Y donde digo viajar, digo cualquier otra cosa que implique riesgos sanitarios, como no pedir ayuda del médico si tienes sospechas de estar contagiado, o no meterte en casa para no contagiar a nadie.

Termino con el coronavirus, y voy con otro caso. Podría dar decenas, como aquel de la filosofía del cuello de botella del que ya hablé en una ocasión ( https://federicadas.blogspot.com/2019/05/la-filosofia-del-cuello-de-botella.html ), pero me apetece un poco de gresca. El otro día vi en un estado de whatsapp de un amigo un vídeo corto de esos que están de moda. Salía una muchacha joven, guapísima, pelirroja, delgada, alegre y con una expresión de confianza infinita. Vamos, que era carisma personificado y se comía la cámara mientras hablaba (si bien era un poquito petarda para mi gusto...), y aunque lo que decía era muy bonito... bueno, voy a analizarlo un poco. La chica decía el típico "si alguien dice cualquier cosa en redes sociales y no molesta a nadie, no lo critiques", y seguía con un corto monólogo en el que, sin mojarse, daba a entender que se refería a aquellas personas que andan bajas de autoestima por no cuidarse, o por ser diferentes. Obvio que no me voy a meter con aquellas personas que sufren de una condición clínica (depresión, hipotiroidismo...), pero sí que voy a poner mi granito de arena para luchar contra esa tendencia de egoísmo justificado que están creando muchos ciudadanos medios, y me vais a perdonar si uso un lenguaje un tanto desagradable y satírico, pero para algo es mi blog. 

Estimado ciudadano mediocre: sinceramente (sí, no te miento), a mí me da exactamente igual que te guste comerte los cruasanes de diez en diez y aderezarte el colacao con sobrasada, que la grasa que tienes entre lorza y lorza te provoque ronquidos y apnea del sueño, y que te ames por cómo eres. De hecho, hasta te felicito (EN PARTE) por eso último, es muestra de que has aprendido a sobreponerte a prejuicios sociales y a dejar de escuchar al maldito "qué dirán", que es una de las peores cosas de la sociedad. Pero aquí es donde viene mi reivindicación: una cosa es quererte A TI MISMO, y otra muy diferente es PROMOVER ESTILOS DE VIDA NO SALUDABLES. Si te gusta pellizcarte la molla y verte gordo en el espejo, estupendo, pero si vas pregonando por medios públicos que estar gordo, comer mal, no hacer ejercicio, y un largo etcétera de hábitos perezosos y fáciles son perfectamente buenos y respetables, estás haciendo algo tan bonito como cuando en los años 60 decían que un hombre con clase debe fumar. Al dar visibilidad a esos hábitos de vida no saludables, estás promoviendo que mucha gente de escasa personalidad (que son más de los que podrías creer) se fijen en ti y piensen que tu postura es la acertada, y que en vez de solucionar problemas que ellos puedan tener, acaben adquiriendo otros bajo el nombre de depresión o diabetes (por citar dos bastante típicos). La vida ya es lo suficientemente difícil y competitiva como para que vengas tú a decirle a los más indecisos que está bien que sean perezosos y que no se preocupen por su salud. Los estilos de vida no saludables llevan a cosas como subidas en la tasa de paros cardíacos en adolescentes (que ocurren), al aumento de casos clínicos que NO deberían verse de una manera normal, al consumo de recursos médicos que deberían estar dedicándose a cosas que son más esperables, urgentes, y dignas de atención, etc (y aquí enlazo con lo de la irresponsabilidad civil del coronavirus, ¿os suena lo de los hospitales colapsados por "una enfermedad que eh como una gripe máh floha"?. Así pues, estimado ciudadano mediocre... si está entre tus planes el ser feliz con tu estilo de vida, acortándola de manera voluntaria, adelante, no te detendré, pero haz lo posible por no intentar llevarte contigo a alguien que no tiene la culpa de tener poco arrojo y/o de encontrarse en un punto complicado de su propia vida.

Termino esta publicación con unas últimas líneas que, por desgracia, considero necesario añadir, si bien desearía que no fuera así: NO estoy metiéndome con la gente perezosa y/o gorda, sino con la manía de divinizar el culto a las libertades más dañinas, y al egoísmo mediocre del que hablaba al principio. Al fin y al cabo, todos y cada uno de nosotros, como dije más arriba, somos y dejamos de ser ciudadanos mediocres a ratos. El problema aparece cuando esto se convierte en tendencia, y ese egoísmo se convierte en algo tan endémico y natural que la sociedad tenderá a justificarlo. ¡No, señores! ¡Entrar en la rotonda sin frenar no está bien "porque lo hace todo el mundo"!